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Alfredo Padilla

METRO UNDERGROUND / Sangre en los ojos

‘In My Eyes’, photobook de Jim Saah

Todas las fotografías son “memento mori”, escribió Susan Sontag en su ensayo “Sobre la fotografía” (1977); postales que sirven para recordar la inexorabilidad de la muerte. Esta frase explica la bestial vitalidad de las imágenes del photobook “In my eyes” (2021) publicado por Cabin 1 Books, con fotografías del artista visual Jim Saah sobre la escena punk de Washington DC, de 1982 a 1997. La vida: salvaje, brutal, fértil; conectada a un maltratado amplificador Fender, registrada con una cámara réflex análoga de 35 mm que lo vio todo, desde el pogo más violento hasta la belleza epicúrea de las piernas de Kim Gordon o la sonrisa monalística de Kim Deal.

Un recuerdo de que venimos aquí a subir el volumen, distorsionar el presente, a tambalear los cimientos de la sociedad para que estallen los tímpanos de la audiencia, la mamonería y las buenas costumbres. "In my eyes" es el riff de guitarra artificialmente melódico pero mal ejecutado a consciencia; afinación fragosa; Mosh Kryss embrujado; botas y dientes volando en órbita hacia el cielo y mucha, mucha actitud punk, engendrada por bandas como Black Flag, The Circle Jerks, The Cramps, The Damned, Dead Kennedys, Fugazi, Guided by Voices, Minor Threat, The Pixies, Iggy Pop, The Ramones, Lou Reed, Sonic Youth, Wilco y Wire, entre otras. Disculpen la enumeración, pero estos nombres merecen memoria y consenso, en tiempos de absoluto ostracismo (no es enunciación, es letanía).

La fidelidad de la fotografía de Jim Saah con el movimiento punk de DC se impone en el ámbito de la poesía. Movimiento solidificado. Precisión. Encuadre. Estética sediciosa en revelada, que se entrega para revelarse aún en el papel fotográfico, sin perder la esencia única, la indigencia del estatuto, por libre ejercicio de la imagen manifiesta. Fotografías que se sostienen sobre el abismo de la existencia impropia. "In my eyes" nos adentra por un acto de trascendencia en el ser esencial del Punk —el punk que es redención—, pero la fotografía acá sinónimo de contracultura, como imagen fundamental, está afectada al espíritu de las bandas, y a su anterior esencialidad, que la revela como un don. Como si los dioses bailaran al pogo sólo para ser retratados por Jim Saah.

El autor de estas fotografías alcanza una realización extática (estética), llega a imponerse a su temporalidad originaria: los sucios garitos donde amó la vida, por medio de un retorno hacia la fuente primaria del Rock. Esta actitud de fidelidad con la realidad —el sudor, la mugre llovediza, el vómito, las lágrimas, el semen, la saliva, la orina— es propia de un artista, que al exaltar la gracia de la imagen transfiere a su origen transgresor el acto de la fotografía como creación poética, sin poses del fotógrafo ni del fotografiado. En consecuencia, Jim Saah vivió temporalmente en un bucle de indigencia entre concierto y concierto —haciendo de la música su albergue y de la imagen su catre. Saah recobra, por el más libre ejercicio del retrato, el origen de la existencia, el futuro en el No Future, haciendo de su fin un comienzo, al rebobinar el rollo.

Ian MacKaye ("Fugazi", "Minor Threat") ha expresado que el trabajo de Jim Saah es muy parecido a la electricidad de los escenarios. Tal pareciera que su cámara fotográfica fuera un instrumento más, un amplificador del sonido, como si formara parte de cada una de las bandas que retrató.

En 1982, Jim Saah fundó una de las primeras revistas fotográficas, titulada Zone V, que compartía imágenes e información con punks de todo el mundo. Sus fotografías han aparecido en libros como "Our Band Could be Your Life: Scenes From the American Indie Underground 1981–1991" (Back Bay Books, 2002), revistas de cultura como Uno Más, que contenía entrevistas con escritores diversos, y portadas de discos como la del mítico "Repeater" (1990) de Fugazi, además de trabajar extensamente en cine y video como director de fotografía, escritor y productor de los documentales "Born to Shine 03: Portland, Or" (2006) del director Christoph Green ("The Liberation") y "Salad Days" (2014) de Scott Crawford ("Creem: America's Only Rock "n" Roll Magazine"). Desde hace más de 30 años ha trabajado para varios periódicos como The Washington Post y Rolling Stone, aparte de hacer fotoperiodismo sobre asuntos de abusos laborales y ambientales para el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA). Jim Saah define bien aquello de lo que bien hablaba el doctor en zoología Greg Graffin ("Bad Religion") en su "Manifiesto Punk" (2002): “El espíritu humano es difícil de aniquilar. Punk es un microcosmos del espíritu humano. Los punks salen adelante gracias a sus mentes, no a su fuerza bruta. Se adelantan a la sociedad por su diversidad, y no por su conformismo. Motivan a otros por su arte, no por dominación; están en la primera línea de la autosuperación y por extrapolación, pueden mejorar el cáliz de la raza humana”.

Editado por "Cabin 1 Books" y "Culhanimal Productions", bajo la revisión de Ariel Pukacz, con un diseño de Germán Suárez, "In my eyes" es una oda, una obra de arte impresa, una exaltación a la música punk y a la fotografía. Jim Saah y Ariel Pukacz han realizado el photobook más fastuoso e imprescindible del siglo XXI. En todas sus fotografías se percibe la presencia de una energía que quiere romper. Su estilo fotográfico no es sino una instantánea y fiel exteriorización de los estados de ánimo de una DC furiosa. Está la intimidad de las bandas y lo confesional de los asistentes a los conciertos, en comunión con el slam. La fotografía gana así toda sujeción a la contracultura, se amplía a la expresión de estados alterados que, magnificados por la música estridente y los acontecimientos vulgares de la época, aspiran a reproducir todos los instantes del mundo en una fotografía de "Fugazi". "In my eyes" corre sin voluntad y sin esfuerzo a los anaqueles del arte universal, se absorbe en la fijeza inconsciente de las cosas que hacen ¡crack!, y se disgrega esparciendo en el lector una especie de esbozo de quimera acuosa: una gota de sangre en los ojos.

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