Dos ciudades de Vermont se han unido a la corta pero creciente lista de jurisdicciones que permiten a los residentes que no son ciudadanos estadounidenses votar en las elecciones locales.
La legislatura de Vermont anuló a finales del mes pasado los vetos del gobernador republicano Phil Scott, dando luz verde a los cambios aprobados por los votantes en las cartas municipales de Montpelier y Winooski. Estas ciudades permiten ahora que todos los residentes mayores de 18 años voten en las elecciones municipales, independientemente de su estatus de ciudadanía. El voto de los no ciudadanos en las elecciones federales sigue siendo ilegal en todo el país.
El movimiento para permitir que todos los adultos voten en las elecciones locales no ha tenido un éxito generalizado en los tiempos modernos. Hasta recientemente, solo San Francisco y nueve ciudades de Maryland han permitido que los no ciudadanos voten en las elecciones locales o de los consejos escolares. Aunque dos ciudades de Massachusetts han aprobado resoluciones en los últimos años pidiendo que los no ciudadanos puedan votar a nivel local, la legislatura estatal aún no ha aprobado esos cambios. Pero esas ciudades pronto pudieran tener compañía.
Los legisladores de Washington, D.C., Illinois y la ciudad de Nueva York están estudiando este año una legislación que ofrecería el voto a los no ciudadanos para las elecciones locales, como las del ayuntamiento o el consejo escolar. Estas propuestas han suscitado los encarnizados debates que suelen acompañar a las propuestas sobre inmigración y derecho al voto. Algunos estados, por su parte, han ido en la dirección opuesta en los últimos años, prohibiendo explícitamente el voto a los no ciudadanos.
En Vermont, los proponentes de la ley señalaron que los no ciudadanos son contribuyentes, argumentando que merecen opinar sobre quién los representa.
"La gente siempre se aferra a la idea de que hay que ganarse el derecho al voto haciéndose ciudadano", dijo el representante estatal demócrata Hal Colson, quien patrocinó el proyecto de ley de Winooski. "No lo creo. Estamos hablando de una gran parte de la comunidad que es excluida".
Scott, al vetar los cambios en los estatutos de la ciudad, dijo que el tema merece una mayor consideración, pero que los proyectos de ley crearían incoherencia en la política electoral local. Otros legisladores republicanos que se opusieron a los cambios argumentaron que era inconstitucional ofrecer el voto a personas que no son ciudadanos estadounidenses.
Mientras que la Constitución de Vermont dice que "toda persona ... que sea ciudadana de Estados Unidos" tiene derecho a votar, los partidarios de los proyectos de ley dijeron que el lenguaje no excluye a los no ciudadanos y que las ciudades tienen control sobre sus propias elecciones locales. El representante estatal republicano Arthur Peterson, quien votó en contra de ambos proyectos de ley, no está de acuerdo.
"Si no tienes 18 años o no eres ciudadano de Estados Unidos, no veo cómo se te puede dar el derecho a votar", dijo Peterson. "Debemos tener algunas reglas, y la constitución [estatal] es nuestra regla".
Pero esas preocupaciones no han impedido a los legisladores de otros estados considerar propuestas similares.
Con un gran número de padres nacidos en el extranjero en Illinois (especialmente en el área de Chicago, donde una quinta parte de la población es de origen extranjero) esos contribuyentes deberían tener voz en la educación de sus hijos, dijo la senadora estatal demócrata por Illinois, Celina Villanueva. Ella presentó este año una ley que permitiría a los no ciudadanos votar en las elecciones de los consejos escolares locales.
"Esencialmente estamos cobrando impuestos sin representación", dijo. "Tenemos una gran población de no ciudadanos en este estado y en todo el país y se deberían escuchar sus voces, especialmente cuando se trata de la educación de sus hijos".
Este esfuerzo legislativo puede durar años, comentó, pero su experiencia como organizadora de los derechos de los inmigrantes la ha preparado para una lucha más larga; se necesitó una década de debate, comentó, antes de que Illinois a principios de este año se convirtiera en el primer estado en ofrecer Medicaid a los adultos mayores, independientemente de su estatus migratorio. Su proyecto de ley de votación todavía espera una audiencia en el comité.
La aprobación de estas medidas también puede indicar el apoyo de una ciudad a sus residentes inmigrantes, dijo la concejala demócrata de D.C. Brianne Nadeau, quien representa al mayor vecindario de inmigrantes del Distrito. Además de que D.C. se autodenomine ciudad santuario y ofrezca asistencia de salud a los inmigrantes que viven en el país de forma ilegal, Nadeau quiere que todos los residentes de D.C. puedan votar en los asuntos locales que les afectan directamente.
"Todos merecemos tener voz sobre quién nos representa", declaró. "No puedo controlar lo que se permite a nivel federal, pero puedo controlar lo que hacemos a nivel local".
Su proyecto de ley tiene muchas posibilidades de ser aprobado, aseveró, ya que la mitad del concejo presentó el proyecto con ella. Entre ellos se encuentra el presidente de la Comisión Judicial del Concejo, que supervisa el debate inicial de este tipo de legislación. Este es el quinto intento de aprobar una legislación similar en la última década, pero las nuevas voces en el Concejo pueden ayudar esta vez, indicó.
Dado que el Distrito de Columbia está bajo supervisión federal, el Congreso tendría derecho a "desaprobar" una nueva ley del Distrito, pero eso es poco probable por ahora, ya que los demócratas controlan ambas cámaras y la presidencia.
Aunque el Congreso prohibió en 1996 que los no ciudadanos votaran en las elecciones federales, las constituciones estatales varían en este sentido. Ningún estado permite explícitamente a los no ciudadanos votar en las elecciones estatales, como las de gobernador, ni ha habido propuestas serias para legalizar el voto de los no ciudadanos en todo el estado. Sin embargo, un lenguaje ambiguo podría abrir la puerta a más estatutos de voto locales.
Pero algunos legisladores estatales y residentes están tratando de enmendar sus constituciones para asegurarse de que eso no ocurra.
En los últimos tres años, los votantes de Alabama, Colorado, Florida y Dakota del Norte han promulgado iniciativas electorales que modifican sus constituciones estatales para garantizar que solo los ciudadanos estadounidenses tengan derecho a votar. Una iniciativa electoral similar propuesta en Maine no consiguió reunir suficientes firmas este año.
"La idea de conceder el derecho de voto a personas que no han demostrado la lealtad de elegir a Estados Unidos en lugar de otro país es sorprendente", dijo John Loudon, que dirigió la iniciativa de Florida a través de su grupo político Citizen Voters. "Es un punto de vista extremo impulsar esto".
Además, argumentó, solo llevaría a la confusión. Incluso pudiera llevar a los no ciudadanos a votar accidental e ilegalmente en las elecciones federales, comentó. Señaló la reciente puesta en marcha del registro automático de votantes en otros estados.
Cuando California e Illinois implementaron en los últimos años leyes que registran automáticamente a las personas para votar cuando visitan los departamentos de vehículos motorizados, cientos de no ciudadanos fueron registrados accidentalmente para votar debido a fallas técnicas. En Illinois, al menos 16 no ciudadanos votaron debido a la confusión.
Sin embargo, el voto legal de los no ciudadanos no es nuevo en Estados Unidos.
Desde la fundación del país hasta 1926, 40 estados permitieron en distintos momentos que los no ciudadanos votaran en las elecciones locales, estatales y federales, dijo Ron Hayduk, profesor de ciencias políticas de la San Francisco State University, que ha escrito sobre este tema. Los no ciudadanos no solo podían votar, sino también ocupar cargos.
Pero ese derecho ha sido despojado en diferentes momentos de la historia de Estados Unidos. Desde los días de las Leyes de Extranjería y Sedición de 1798 hasta el auge del nativismo después de la Primera Guerra Mundial, el sentimiento antiinmigrante llevó a que las legislaturas de la mayoría de los estados revocaran estos derechos de voto, dijo.
Los legisladores de estados como Nueva York o California que están interesados en devolver el derecho de voto a los no ciudadanos han llamado a Jessie Carpenter, la secretaria municipal no partidista de Takoma Park, Maryland. La ciudad ha ofrecido el derecho de voto a todos los residentes, ciudadanos o no, en las elecciones locales desde 1993.
"Es un elemento de orgullo aquí", dijo Carpenter. "Queremos que el mayor número posible de personas aprovechen el derecho al voto".
De los 13,500 votantes registrados en la comunidad situada al norte de Washington, D.C., se calcula que solo unos pocos cientos no son ciudadanos. Carpenter cree que ella y otros funcionarios de la ciudad pudieran hacer un mejor trabajo de divulgación, informando a la comunidad inmigrante local de sus derechos de voto.
Un cambio de política ayudaría. Desde la ampliación de las elecciones locales a los residentes mayores de 16 años, los funcionarios electorales locales ya no hacen un seguimiento de los votantes por su estatus de ciudadanía; solo tienen una lista de votantes que pueden participar en las elecciones municipales, que administra la ciudad. Esto podría tranquilizar a los no ciudadanos, que quizás hayan temido represalias, a la hora de poner sus nombres en las listas de votación públicas, explicó Carpenter.
La aplicación de esta nueva política en las ciudades de Vermont será fácil, dijo el secretario municipal de Montpelier, John Odum.
Tiene previsto llevar una lista de votantes registrados paralela a la del estado, pero la suya incluirá a los no ciudadanos. También tuvo que modificar el formulario de registro de votantes de la ciudad para dejar claro que la gente solo tiene que ser vecino para votar a nivel local. Las únicas cuestiones importantes que le quedan por resolver a Odum son la forma de presentar las papeletas a los votantes no ciudadanos para que puedan votar solo en asuntos municipales, y la forma de capacitar a los trabajadores electorales.
Pero todavía hay algunos en Vermont que son escépticos de este nuevo cambio, incluyendo a Peterson. Además de cuestionar la constitucionalidad de dejar que los no ciudadanos voten, también le preocupa que los no ciudadanos tengan voz en la asignación de los fondos estatales, proporcionados por los contribuyentes. Las elecciones municipales, dijo, pudieran tener implicaciones de financiación a nivel estatal.
"Pudieras tener a una persona en una ciudad afectando a los impuestos de otra en el estado", comentó, "y eso está fuera de lugar".
En Winooski, la comunidad con mayor diversidad racial del norte de New England (un santuario de refugiados en el que casi uno de cada cinco vecinos no nació en Estados Unidos), muchos vecinos creen que ofrecer el derecho al voto a todos los habitantes, ciudadanos y no ciudadanos es esencial.
"Creo que nuestra comunidad será mejor", consideró Liz Edsell, presidenta de una comisión de la carta orgánica dirigida por residentes que propuso el cambio al Concejo Municipal.
"Es una oportunidad de probar algo diferente, algo cercano a lo que la gente cree cuando piensa en la democracia".