El tripulante de Princess Cruises Gan Sungaralingum ha pasado los últimos dos meses cuidando de sus padres ancianos, comiendo comida casera y haciendo lo que más le gusta: pasear por la playa cerca de su casa en Mauricio. Pero en lugar de volver a su puesto como vendedor de relojes a bordo después de unos meses de descanso en casa, está dejando la industria.
"Tal vez regrese como pasajero, pero no como tripulante", comentó. Ha sido miembro de tripulaciones de varias líneas de cruceros desde 2014.
Sungaralingum forma parte de un número creciente de trabajadores de cruceros que afirman que no volverán a sus puestos cuando se reanude la actividad de los cruceros. Miles, como Sungaralingum, sufrieron varios meses varados en el mar sin paga después de que la industria cerrara a mediados de marzo en medio de los brotes de COVID-19 en varios barcos. El virus afectó especialmente a los miembros de la tripulación, ya que las compañías de cruceros lucharon por contener los brotes incluso mucho después de que los pasajeros partieran. Al menos mil 779 miembros de la tripulación contrajeron COVID-19 y al menos 29 murieron a causa del virus, según una investigación del Miami Herald.
Sungaralingum estuvo en el mar por más de cinco meses y medio; más de dos docenas de miembros de la tripulación de otras compañías todavía están esperando para volver a casa. Las restricciones de viaje de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por su sigla en inglés) y varios gobiernos internacionales complicaron los esfuerzos para repatriar a los miembros de la tripulación, haciéndolo caro y difícil desde el punto de vista logístico.
En el Caribe, muchas islas exigieron cuarentenas terrestres patrocinadas por la compañía para los tripulantes antes de que pudieran regresar a sus hogares con sus familias. Mauricio exigía lo mismo y solo permitía que unos pocos cientos de trabajadores volvieran a casa cada mes.
El vocero de Carnival Corporation, Roger Frizzell, declaró que la empresa había repatriado a todos sus tripulantes que querían volver a casa. El vocero de Royal Caribbean Group, Jonathon Fishman, anunció que 30 miembros de la tripulación de Vietnam y Trinidad y Tobago todavía están esperando para volver a casa. Los voceros de Norwegian Cruise Line Holdings y MSC Cruises no respondieron a las solicitudes de comentarios sobre el número de tripulantes de sus barcos que todavía están esperando volver a casa.
Algunos que han estado en el mar durante más de un año han descrito una angustia extrema, incluyendo pensamientos suicidas.
"Es demasiado, un año es demasiado", comentó un miembro de la tripulación que solicitó el anonimato por temor a represalias. "Es muy decepcionante ver cómo piensan en el negocio, y no piensan en la gente que no ha vuelto a casa. Hay un punto en el que puedes sentir la presión tanto que realmente necesitas salir. Intento concentrarme lo mejor posible, pero lo veo en todos, estresados por todo".
La odisea de 170 días de Sungaralingum fue documentada a través de entrevistas de video con el Miami Herald y videos que él capturó. Abarcó cinco continentes, tres cruceros, tres cuarentenas a bordo y tres vuelos, antes de llegar a casa en Mauricio a finales de agosto.
Meses antes, en mayo, el crucero que lo transportaba a él y a varios otros mauricianos pasó a solo 50 millas de su nación isleña, casi lo suficientemente cerca como para que Sungaralingum viera su casa desde su ventana. El tribunal supremo del país denegó su solicitud de emergencia para atracar, y permaneció en el mar durante tres meses más.
La incertidumbre sobre cuándo (o si) llegaría a casa hizo que se le cayera el cabello mientras luchaba contra la depresión, dijo.
Otros tripulantes que estuvieron atrapados durante mucho tiempo dijeron que también se sentían traumatizados y se preguntaban si debían volver a trabajar en el mar.
"Después de esta experiencia, lo dudo", comentó recientemente al Miami Herald un tripulante de Celebrity Cruises de República Dominicana, que solicitó el anonimato por temor a represalias de la compañía. "Fue una experiencia traumática estar en el barco durante tanto tiempo, encerrado en un camarote y sin saber cuándo saldrás del barco".
Para otros, la decisión es más complicada. Con el virus todavía en aumento en muchas partes del mundo, el desempleo sigue siendo alto, y los cruceros, una vez que estén operando de nuevo, ofrecen una rara oportunidad de un trabajo estable.
Un ingeniero de Royal Caribbean que estuvo atrapado en el mar sin sueldo durante casi un mes tiene previsto volver a trabajar en un barco antes de finales de año, pero espera poder encontrar un empleo en tierra en su país de origen antes de eso. Teme quedarse atrapado lejos de su esposa y su joven hijo sin sueldo otra vez. Solicitó el anonimato por temor a represalias de la empresa.
"Estoy haciendo todo lo posible para encontrar cualquier puesto de trabajo en mi país para no volver", comentó. "Como última oportunidad tengo que volver a Royal Caribbean para mantener a mi familia económicamente bien".
Las compañías han cancelado los cruceros de Estados Unidos al menos hasta el 1º de enero mientras se preparan para renovar sus barcos y establecer protocolos para proteger mejor a los pasajeros y la tripulación del virus. Los CDC levantaron la prohibición de cruceros este mes, pero impuso una serie de nuevos requisitos que las compañías tendrán que cumplir antes de poder recibir a los pasajeros nuevamente.
Algunos de esos requisitos están dirigidos específicamente a la tripulación. Las compañías de cruceros deben someter a pruebas de detección de COVID-19 a los tripulantes usando pruebas de PCR semanalmente y reportar los resultados a los CDC. Los requisitos de la agencia establecidos durante el verano para ayudar a las compañías a manejar mejor los brotes de enfermedades de la tripulación seguirán vigentes, incluyendo los mandatos de uso de tapabocas y camarotes individuales.
Un tripulante de Royal Caribbean de Sudáfrica declaró al Herald que se siente alentado por las nuevas reglas de los CDC. Está ansioso por volver al trabajo porque extraña viajar, pero añadió que le dijo a la compañía que no se siente cómodo volviendo antes de mediados de 2021. No volverá a menos que la tripulación esté en camarotes individuales y puedan bajar de los barcos en los puertos, comentó al Herald.
"Me gustaría saber de frente qué esperar", dijo. "Para el bienestar mental es crucial".
Hugo Bray, de 46 años, director de excursiones en tierra de Princess Cruises, dijo que confía en que con la capacitación adecuada, los miembros de la tripulación puedan mantenerse a salvo del virus. Los tripulantes ya reciben capacitación para prevenir que otra enfermedad común, el norovirus, se propague a bordo, señaló, y en su experiencia, esa capacitación ha sido efectiva. El norovirus no es mortal para la mayoría de las personas.
Pero la perspectiva de una capacidad limitada de pasajeros, algo que las compañías de cruceros se han comprometido a hacer, lo tiene preocupado por sus salarios. Si hay menos pasajeros que hagan excursiones en tierra, eso afectará a su comisión.
"Es más trabajo por menos dinero, no es una situación atractiva", indicó.
La crisis de repatriación de la tripulación subrayó la vulnerabilidad de la fuerza laboral de la industria. En una de las peores situaciones, Bahamas Paradise Cruise Line obligó a la tripulación a seguir trabajando a bordo de sus buques sin remuneración durante cinco meses. Carnival Corporation, Royal Caribbean y Norwegian Cruise Line Holdings dejaron de pagar a los tripulantes que no trabajaban y les cobraron por las necesidades básicas como jabón, refrigerios y a veces WiFi.
Los marineros tienen pocos recursos. Las leyes laborales de Estados Unidos no se aplican a los trabajadores de cruceros, ya que las empresas y los buques están registrados en el extranjero. La International Labor Organization, una rama de las Naciones Unidas, recomendó que las compañías de cruceros paguen a los tripulantes al menos salarios por enfermedad durante la pandemia de COVID-19, tanto si la tripulación está en cuarentena en tierra como en un barco.
La Convención Laboral Marítima de las Naciones Unidas (MLC) de 2006, la única protección laboral vigente para la gente que trabaja en el mar, señala que "la duración máxima de los periodos de servicio a bordo tras los cuales un marino tiene derecho a la repatriación (debería ser) inferior a 12 meses". Noventa y siete países han ratificado el MLC para hacer cumplir sus normas de bienestar de la tripulación. Estados Unidos no es uno de ellos.
Mientras estaba a bordo, Sungaralingum se convirtió en un defensor de los tripulantes al solicitar a los gobiernos que permitieran que atracaran los buques y al dar entrevistas a las emisoras de radio locales sobre su experiencia. Espera que la pandemia de COVID-19 cambie la forma en que la industria y los gobiernos tratan a los tripulantes.
"Todo ser humano es humano, ya sea un pasajero o un miembro de la tripulación", comentó. "La tripulación ha pagado un alto precio".
– Este texto fue traducido por Kreativa Inc.