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Justine McDaniel, Erin McCarthy

¿Qué podemos aprender del ómicron? Estos son siete pasos que los líderes de salud pública dicen que debemos tomar antes de la próxima oleada

La oleada de ómicron está en declive, ya que los nuevos casos están cayendo en picado con la misma rapidez con la que subieron, lo que permite albergar la esperanza de que se alivie la ola de infecciones que batió un récord. A medida que el país comienza a relajarse, la pregunta es: ¿qué sigue?

En las dos últimas semanas, el promedio diario de nuevos contagios en Pensilvania descendió a unos 14,000 comparado con un máximo de más de 28,000. El número de casos es ahora similar al que había el 31 de diciembre—aunque sigue siendo más alto que en cualquier oleada anterior.

El noreste, incluyendo Nueva Jersey, experimentó un descenso similar, mientras que el número de casos en todo el país alcanzó una cúspide pero está descendiendo más lentamente, según datos analizados por The New York Times.

A medida que la oleada disminuye, es probable que el país obtenga un respiro de la alta propagación de COVID-19, especialmente cuando termine el invierno. La pausa ofrecerá la oportunidad de prepararse para la posible próxima oleada, basándose en las lecciones aprendidas a raíz de la oleada ómicron.

"Omicron no es el final", dijo el director médico de la Universidad de Temple (TU), Tony Reed. "Este virus sigue ahí fuera [y] mutará... así que volverá".

Los gobiernos federales y estatales se encontraron a sí mismos reaccionando a la oleada de ómicron después de que hubiera comenzado. En algunos casos, incluido el de Pensilvania, la ayuda ya está llegando a los residentes o a los hospitales, pero no llega sino hasta semanas después del pico de infección.

El retraso, según los expertos, se debe a que la infraestructura para lidiar con eso no estaba preparada. El secretario de salud en funciones de Pensilvania también señaló, en una sesión informativa la semana pasada, que había tomado algo de tiempo conseguir la financiación necesaria para las recientes iniciativas del estado.

"Mi esperanza es que la próxima vez no esperemos hasta que estemos en medio de la crisis", dijo Courtney Boen, profesor y sociólogo de la Universidad de Pensilvania (UPenn).

Para hacer frente al reto, los responsables de los hospitales de Pensilvania usaron tácticas desarrolladas a lo largo de la pandemia, cambiando sus estrategias con frecuencia y trasladando al personal de un puesto a otro. En las próximas semanas, algunos que han estado abrumados esperan reanudar los procedimientos electivos, atender a los pacientes que retrasaron su atención médica y examinar sus respuestas.

En las entrevistas, los expertos en salud pública y los líderes de los hospitales hablaron de lo que los hospitales y el público necesitan antes de la próxima oleada. He aquí algunas de esas medidas:

Vacunación

Los expertos señalan que es fundamental seguir impulsando la vacunación, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo, porque podrían surgir nuevas variantes hasta que la mayoría de la población esté vacunada.

Los datos de la oleada de ómicron muestran que las personas que habían recibido vacunas de refuerzo estaban muy protegidas contra la posibilidad de sufrir casos graves o de tener que hospitalizarse. La pausa proporcionará un espacio importante para los esfuerzos de vacunación, dándole a la gente tiempo para completar sus inmunizaciones antes de la siguiente ola. Se necesitan varios meses para recibir las tres vacunas, por lo que las personas que necesiten la primera, la segunda o la tercera dosis deberían empezar ahora, según los expertos.

Los esfuerzos de los gobiernos de los condados, los estados y el gobierno federal para mejorar el acceso y la difusión de las vacunas y los requisitos de vacunación de los empleadores siguen siendo clave, dijeron los expertos. Algunos también recomendaron los mandatos de vacunación estatales o federales.

"Cuando hay personas no vacunadas, hay variantes", dijo Jennifer Kolker, profesora de salud pública de la Universidad de Drexel (DU). "[Algunas personas] están más cerca de vacunarse, y tenemos que estar con ellas y seguir hablando con ellas".

Mandatos de mascarilla

A medida que el ómicron infectaba incluso a las personas que estaban vacunadas, el uso de mascarillas volvió a ser primordial. Ahora, según los expertos, la comunicación es esencial para ayudar al público a entender mejor cuándo debe usar las mascarillas y para combatir la confusión y la fatiga.

El público debe considerar que tomar precauciones "es bueno no solo para mí como individuo, sino para la comunidad con la que me relaciono cada día, y es bueno para mi región", dijo Jack Lynch, director general de Main Line Health.

Los expertos sugieren que los estados deberían considerar la posibilidad de imponer políticas de uso de mascarilla basadas en los niveles de transmisión del virus. Eso significaría que un mandato de uso de mascarilla entraría automáticamente en vigor si llegara otra oleada, pero se retiraría tan pronto como la propagación de los casos disminuyera.

"Si el estado quiere tomarse en serio la protección de la infraestructura de la atención médica", dijo Boen, "realmente tienen que tomarse en serio los mandatos de uso de mascarilla".

Cuidados posteriores para casos graves

Durante la oleada, los hospitales a menudo no tenían a dónde enviar a los pacientes que necesitaban una mayor recuperación pero que estaban listos para ser trasladados fuera de las salas de cuidados intensivos. No poder trasladar a los pacientes a asilos y a centros de rehabilitación, a causa de una falta de camas o de personal disponible, puede provocar una acumulación de pacientes en las salas de urgencias.

Reforzar ese sistema, conocido como atención posterior para casos graves, antes de la próxima oleada es fundamental, dijeron varios funcionarios de hospitales.

Pensilvania pretende abordar esta cuestión temporalmente con ocho centros de desbordamiento que acogerán a los pacientes de los hospitales. Los centros se ubicarán en instalaciones de enfermería especializada ya existentes; abrirán en algún momento de febrero y funcionarán durante unos dos meses, dijo un portavoz. Más adelante, en febrero, se abrirán hasta cuatro centros más.

Ese tipo de recurso "sería realmente una gran ayuda", dijo Donald Yealy, director médico de UPMC.

Pero los hospitales necesitaban la ayuda hace unas semanas, dijo la semana pasada el director médico de Geisinger Health, Gerald Maloney. "Dentro de tres semanas seguiremos teniendo gente en el hospital que se beneficiará de ello, así que lo aceptaremos si eso es lo que nos darán. Pero, si pudiéramos conseguirlo hoy, sería aún mejor".

El Departamento de Salud de Pensilvania defendió la manera en la que distribuyen las ayudas, con un portavoz diciendo que el impacto en los hospitales continuará durante semanas y afirmando que la ayuda "no está específicamente ligada al aumento de los casos causados por la variante ómicron".

"El departamento está trabajando enérgicamente... para apoyar a nuestros centros de atención médica", dijo el portavoz Mark O'Neill.

Disponibilidad de pruebas

También es fundamental aumentar el acceso a las pruebas, las mascarillas y otros suministros.

Según los expertos, debería establecerse un plan durante el espacio que se tendrá entre esta oleada y la siguiente, el cual permitiera que medidas como el plan del gobierno federal de proporcionar pruebas caseras gratuitas a domicilio surtieran efecto más rápidamente. Y, después del ómicron, puede ser más políticamente aceptable, sugirió Boen, de UPenn.

"En las últimas dos o tres semanas, cosas que en un momento dado parecían tener mucha resistencia política, como el proporcionar mascarillas gratuitas y pruebas gratuitas a la gente, de pronto se volvieron factibles", dijo Boen.

Ver a otros pacientes

Después de la afluencia de pacientes que pospusieron la atención médica a principios de la pandemia, los médicos también aprovecharán los próximos meses para tratar a los pacientes que necesitan atender sus situaciones médicas pendientes. Eso incluye también que los hospitales reanuden las cirugías electivas que se retrasaron durante la oleada.

"Si hay pacientes que pospusieron la atención médica general", dijo Reed, "corresponde a nuestros grupos de atención primaria asegurarse de que no quede nadie pendiente".

Escasez de personal

Resolver la crisis de personal de atención médica que afecta a los hospitales de todo el país es una de las necesidades más urgentes, tanto a corto como a largo plazo, pero posiblemente una de las más difíciles de abordar. Los hospitales esperan hacer contrataciones en los próximos meses, pero con la renuncia de tantos trabajadores, "va a costar tiempo reconstruir ese camino", afirma Yealy, del UPMC.

Además, los hospitales, que hasta ahora han resistido en parte la oleada trasladando a los trabajadores de un puesto a otro, podrían reconsiderar la forma en que administran su mano de obra, dijo Yealy. También podrían elaborar nuevos planes de personal de contingencia o buscar formas de ayudar a los trabajadores agotados.

"Estamos causando que la gente se sienta agotada porque no tenemos los sistemas necesarios para una transición eficiente", dijo Matthew Ferrari, director del Centro de Dinámica de Enfermedades Infecciosas (CIDD) de la Universidad Estatal de Pensilvania (PSU).

Por su parte, la administración del gobernador Tom Wolf ofreció la semana pasada lo que la secretaria de la salud en funciones, Keara Klinepeter, denominó "una solución a corto plazo", lanzando un programa de "equipos de apoyo emergente" que permite a los hospitales solicitar trabajadores adicionales durante periodos de siete a catorce días.

Inversión en salud pública

Desde su inicio, la pandemia ha dejado al descubierto las carencias en materia de inversión e infraestructuras de salud pública. Según los expertos, una mayor financiación gubernamental pondría a las entidades de salud pública en una posición más fuerte para la próxima crisis—ya sea que tengan una mayor capacidad de abrir centros de pruebas o más fondos para cubrir los grandes costos de suministros y los aumentos salariales.

"Va a tener que haber ayuda por parte de los gobiernos federal y estatal, como lo hicieron en el 2020 y el 2021,″ dijo Lynch, de Main Line Health. "Estamos perdiendo dinero".

Wolf y un grupo bipartidista de legisladores anunciaron la semana pasada la aprobación de una ley, la cual proporcionará 225 millones de dólares de fondos federales de ayuda por COVID-19 a los hospitales y centros de salud mental para reclutar y retener al personal, así como para ayudar a las enfermeras a pagar la deuda por los préstamos estudiantiles.

La financiación federal también es clave para la producción de tratamientos y suministros, así como la continuación de la investigación.

"A diferencia del pasado, cuando no sabíamos cuál era el futuro y no sabíamos qué tan malo podía ser", dijo Ferrari, de UPenn, "justo ahora no sabemos cómo será el futuro, pero sabemos qué tan malo que podría llegar a ser. Hemos aprendido las desventajas de la inacción".

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