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Rita Giordano

Prueba de ADN casera reveló que el hombre que lo crió no era su padre. Lo que supo después lo sorprendió, y le hizo estar agradecido

FILADELFIA - Los familiares de Joel Gottfried nunca saben qué regalarle para su cumpleaños.

Eso cambió hace unos años, cuando Gottfried empezó a investigar su árbol genealógico. Empezó con los padres de su padre –judíos que huyeron de las penurias y la persecución en Europa– y consiguió documentar, con lujo de detalles, su llegada a Ellis Island. Le encantaba.

Así que cuando Gottfried cumplió 69 años en marzo de 2018, su hermana Debbie Heller tuvo por fin el regalo perfecto para su hermano mayor. Encargó para ambos un test genético casero, 23AndMe, para que pudieran explorar juntos su historia genética. Sería divertido.

Cuando vieron los resultados seis semanas después, se quedaron boquiabiertos:

Lo que habían creído toda la vida –que compartían los mismos padres biológicos– no era cierto. Los resultados mostraban que solo eran medio hermanos. Aunque compartían la misma madre, tenían padres diferentes.

"Entonces, ¿quién es tu papá?", preguntó Gottfried a su hermana, atónito.

A lo que ella respondió al instante: "¿Quién es tu papá?"

Las dos personas que quizá podían haberles dado respuestas –sus padres, George y Tina Gottfried– habían muerto años atrás . Otros parientes mayores que podrían haber tenido información también habían fallecido hacía tiempo.

"Me sorprendió hasta tal punto que no parecía real", dijo Gottfried, quien vive en Wyndmoor, Pensilvania. "Soy un tipo de datos. Y aquí estoy viendo datos muy claros, sin ambigüedades. No éramos [plenamente] hermanos".

Al principio, tanto Gottfried como Heller supusieron que el otro hermano había nacido del padre misterioso. Pero pronto, admite Gottfried, empezó a creer que el padre misterioso era probablemente el suyo.

Por un lado, en toda la familia extendida de los hermanos, nadie se acerca al metro ochenta. Sin embargo, Gottfried mide 1.80 metros (su padre le apodaba "Stretch").

Y mientras crecía, Gottfried era "un niño prodigio" que sobresalía en ciencias y matemáticas y al que la escuela le resultaba fácil. Nadie más en su familia, dice, tenía su grado de destreza académica o su inclinación técnica (es un desarrollador de software educado en el MIT y Penn).

Así que empezó a perseguir tenazmente un rastro científico de conexiones de ADN, que ahora ha relatado en un libro autopublicado titulado "Who's My Daddy?" ("¿Quién es mi papá?", disponible en Kindle y en impresión bajo demanda a través de Amazon).

Alerta de spoiler: Gottfried es efectivamente el hijo del padre misterioso. Pero lo que hace que "Who's My Daddy?" sea una lectura más atractiva, más allá de las ya omnipresentes historias de "revelación de familias por ADN", es la cuestión que plantea sobre los tratamientos de infertilidad de hace tiempo y el viejo anhelo de las parejas jóvenes de ser padres.

Gottfried y Heller iniciaron la investigación sobre su condición de medios hermanos pidiendo a un primo hermano, Roy –el hijo del hermano de su padre– que se sometiera a una prueba genética, a la que accedió. Los resultados mostraron que Roy estaba emparentado con Heller pero no con Gottfried. Lo que confirmó a Gottfried que su padre biológico no era el vendedor del Bronx de gran corazón, trabajador y bullicioso que le había querido y criado.

Deseoso de obtener más datos para analizar, Gottfried envió su ADN a otras tres empresas de análisis: Ancestry, Family Tree y My Heritage. Los resultados posteriores le relacionaron genéticamente con otras personas, en distintos grados, algunas de las cuales Gottfried localizó. Algunos fueron útiles, otros no. Gottfried siguió trabajando.

Por el camino, se enteró de un interesante episodio de "This American Life" en PBS, que contaba la historia de un hombre judío, también criado por padres de la zona media baja del Bronx, que se enteró tarde de que su padre no era su padre biológico.

Al escucharlo, "se me cayó la mandíbula al suelo", dijo Gottfried, a quien le llamó la atención la similitud de la historia con la suya.

El hombre había utilizado las pruebas de ADN para descubrir su historia genética. Aunque su padre biológico resultó ser su tío, dijo que una vez había tenido sospechas sobre el ginecólogo y obstetra de su madre, un importante especialista a quien su madre acudía haciendo todo el recorrido desde el Bronx hasta Manhattan.

"Entonces me di cuenta: Un momento. Es la misma historia de mi madre", dijo Gottfried, quien sabía que su madre, tras casarse con su padre, llevaba cinco años sin poder concebir. Finalmente, concibió a Gottfried tras consultar a un médico de Park Avenue (cuyo nombre Gottfried acabó por descubrir).

Y de repente, Gottfried no solo tenía un creciente montón de datos que analizar, sino una corazonada que explorar: ¿El médico tenía algo que ver con los orígenes de Gottfried?

"Pieza a pieza", dijo, descubrió lo que parecía un posible vínculo entre personas que parecían estar emparentadas con él, y personas que estaban en alguna de las ramas del árbol genealógico del doctor.

Finalmente, dos personas le proporcionaron las pistas que necesitaba su investigación.

La primera fue un hombre llamado David Levine, a quien las pruebas identificaron como primo segundo de Gottfried. Cuando se contactaron, Levine tuvo información interesante: El médico que había tratado a la madre de Gottfried era primo hermano del padre de Levine.

La segunda fue una mujer de California llamada Maimoona Ahmed quien aceptó hacerse una prueba de ADN para ayudar a Gottfried a descubrir su propia identidad. Resultó ser la prima hermana biológica de Gottfried. Su padre y el médico habían sido hermanos.

Y, por fin, dijo Gottfried, supo quién lo había engendrado.

Gottfried no sabe exactamente cómo sucedió. No puede imaginar, dice, que fuera una infidelidad por parte de su madre. El médico había sido un temprano practicante de la fertilidad, y su madre acudió a él después de cinco años de no poder concebir.

Una vez que hizo el descubrimiento, Gottfried trató de descubrir lo que pudo sobre el doctor, un médico respetado con una clientela prestigiosa al que Ahmed, su sobrina, recuerda con gran afecto y estima.

"Toda la familia siempre le puso en un pedestal. Lo adorábamos", dice Ahmed, de 77 años, sobre el médico, quien murió en 2001. "Era tan guapo, tan encantador".

La familia del médico llegó a Estados Unidos desde Rusia; la familia de su padre emigró desde Hungría. Formó parte de una unidad de campo de médicos enviados para ayudar a los prisioneros que eran liberados de los campos de concentración nazis después de la Segunda Guerra Mundial. Gottfried tiene una copia de una carta muy conmovedora que el médico escribió a casa sobre lo que vio.

Gottfried dice que pudo identificar y luego contactar a los hijos del médico, ahora adultos; dice que no respondieron a su solicitud de entablar contacto. Pero Gottfried ha llegado a conocer a cuatro de sus primos segundos recién descubiertos y a dos primos hermanos, especialmente a Ahmed, con quien pasó un día mientras estaba en California hace un par de años.

"Fue ponerse al día sobre toda una vida", dijo.

Ahmed, por su parte, se alegró de ayudar a su primo recién descubierto.

"No soy el detective que él es", dijo, "pero me encanta poner en contacto a la gente. Me encantan las historias familiares. Mis hijos saben todo sobre Joel. Estamos todos emocionados".

El viaje de Gottfried no ha hecho más que estrechar su vínculo con su hermana, Debbie Heller, que permaneció a su lado en cada giro de su investigación.

"Siempre hemos estado muy unidos, pero esto nos acercó aún más", dijo. "Ella me apoyó mucho al ayudarme en todo esto".

Y en su corazón, George Gottfried –el padre que le educó en el respeto al trabajador, que le transmitió su alocado sentido del humor, que le hizo sentirse protegido y querido– sigue siendo en gran medida su padre.

"Su esperma no se utilizó para crearme, pero fue mi padre en todo el sentido de la palabra", dijo Gottfried.

Se alegra de las revelaciones de los últimos años. Le han hecho ser más introspectivo y apreciar más su vida única.

"Porque, ¿sabes qué? Por muy extraño que sea, aprecio lo que soy, y soy feliz con lo que soy", dijo. "Tengo a mi madre. Tengo a mi padre que me crió. Tengo al padre cuyo esperma me puso en marcha. Todo se juntó, y soy feliz con lo que soy. Y quería contar la historia".

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