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Politics
Nora Gámez Torres

Porqué los cubanoamericanos se enamoraron de Trump

MIAMI — Tras su sorprendente victoria en 2016, Donald Trump afirmó que obtuvo el 80 por ciento del voto cubanoamericano en el sur de Florida.

Estaba exagerando.

Pero en 2020 la historia fue diferente.

Años de cortejar a los votantes con políticas duras hacia Cuba y Venezuela, una fuerte economía antes de la pandemia, un inigualable juego republicano en Miami-Dade y un mensaje dirigido a infundir miedo en torno a la llegada del socialismo a Estados Unidos ayudó al presidente a atraer a los votantes cubanoamericanos, parte de la razón por la que arrasó en Florida.

Aunque Trump perdió las elecciones, sus incursiones en la comunidad cubanoamericana del sur de la Florida sugieren que el Partido Demócrata tiene problemas por delante.

Las cifras definitivas para 2020 todavía están en disputa, pero las estimaciones reflejan el mal desempeño del Partido Demócrata entre los cubanoamericanos, y entre los hispanos en general, en Florida.

Aunque Trump ganó más votos de cubanoamericanos en 2016 que Hillary Clinton en el Condado de Miami-Dade, su margen fue de entre el 54 y el 57 por ciento, por debajo de la participación del 60 por ciento de Mitt Romney en 2012.

Análisis separados de los recuentos en más de 30 distritos electorales de mayoría cubana en Hialeah, Westchester y los suburbios del suroeste de Miami-Dade realizados por estrategas republicanos y demócratas sugieren que cuatro años más tarde, Trump tuvo ganancias de dos dígitos, obteniendo hasta el 69 por ciento del voto cubanoamericano. Giancarlo Sopo, miembro de la campaña de Trump, y Carlos Odio, director de la firma de investigación demócrata EquisLabs, concluyeron independientemente que el porcentaje del presidente electo Joe Biden del voto cubanoamericano en Miami-Dade fue de poco más de 30.

Pero esto podría no ser todo, dijo Eduardo Gamarra, profesor y encuestador de la Florida International University. Aunque Trump mejoró innegablemente sus números en áreas fuertemente cubanas como Hialeah y Westchester, Gamarra ha encontrado menos entusiasmo en enclaves más ricos como Coral Gables y Key Biscayne.

"Si vas a analizar el voto cubano, tienes que tomar en cuenta el voto en todo el condado", dijo. Citó varias encuestas de salida y otras realizadas cerca de la elección entre personas que ya habían votado, incluyendo una encuesta en la que participó, que mostraban que Trump obtuvo alrededor del 55 por ciento del voto cubanoamericano.

Fernand Amandi, un estratega político demócrata de larga trayectoria que dirige la firma Bendixen and Amandi International, cree que la participación de Biden del voto cubanoamericano en Miami-Dade podría ser de alrededor del 38 por ciento, y un poco más alta en todo el estado, alrededor del 41 por ciento, según encuestas de salida y sondeos que su firma realizó.

Pero Sopo y Odio no están de acuerdo con estas estimaciones porque muchas encuestas resultaron ser erróneas durante este ciclo electoral. Si Trump hubiera ganado solo un 55 por ciento del voto cubanoamericano en Miami-Dade, esa cifra no reflejaría el entusiasmo mostrado por los votantes cubanoamericanos favorables a Trump ni ayudaría a explicar sus márgenes de victoria en el estado, donde obtuvo alrededor de 371 mil votos más que Biden.

Independientemente de la cifra final, todos coinciden en que la campaña de Biden no estuvo a la altura del desafío.

"Sigue siendo un mal resultado", dijo Amandi, llamando a la campaña de Biden a veces "invisible" en el Condado de Miami-Dade. La pandemia del COVID-19 tuvo mucho que ver, agregó Odio, ya que la campaña no llamó a las puertas hasta semanas antes de las elecciones y decidió limitar los eventos presenciales, y no pudo igualar los enérgicos mítines de Trump.

Pero Trump nunca dejó de hacer campaña en Florida. Durante años, los demócratas no han podido igualar la fuerte presencia del Partido Republicano en la comunidad, lo que ha dado a muchos cubanoamericanos "una identidad", escribió el profesor de la Florida International University Guillermo Grenier en un análisis en dos partes del voto cubano. Es el director de la encuesta de la FIU.

"El problema fundamental es que los demócratas quitaron el pie del acelerador para no involucrarse con la comunidad cubana", dijo Amandi, quien fue parte del equipo que ayudó a Barack Obama a ganar el apoyo de los votantes cubanos y otros hispanos del condado. "Mientras tanto, la campaña de Trump nunca se detuvo en sus esfuerzos por ganar el voto cubano durante cuatro años".

Aunque los cubanoamericanos han sido un bloque de votantes republicanos confiables, que apoyan los temas tradicionales de bajos impuestos, gobierno pequeño y valores familiares, hubo "una tormenta perfecta" de cosas particulares de esta elección que terminaron ayudando a los republicanos, dijo Odio.

Cita una economía próspera, el aspecto de hombre fuerte del personaje de Trump que aparentemente atrajo a algunos cubanos y otros hispanos, y la elección al Congreso de Alexandria Ocasio-Cortez, lo que alimentó aún más la narración sobre el giro hacia la izquierda del Partido Demócrata. Los actos de vandalismo en medio de las protestas por la brutalidad policial y los eslóganes como "Defund the police" (Retiren financiamiento a la policía) también fueron explotados por la campaña de Trump y sus representants para infundir el miedo a una izquierda progresista que dictaría la agenda de Biden.

Hialeah se inclinó fuertemente por Trump

Los demócratas también aprendieron de la manera más dura que "la demografía no es destino”.

Durante muchos años, los demócratas supusieron que a medida que los exiliados cubanos de mayor edad fueran reemplazados por los recién llegados y los votantes más jóvenes, los cubanoamericanos se volverían menos republicanos. La elección presidencial de 2020 fue una sorpresa: La encuesta de FIU 2020 encontró que muchos inmigrantes cubanos que llegaron después de 2010 se habían registrado como republicanos y se habían convertido en fuertes partidarios de Trump.

"Realizamos un innovador esfuerzo de base y publicidad que involucró directamente a los cubanos recién llegados (que habían sido ignorados en gran medida por ambos partidos) así como a los jóvenes cubanoamericanos nacidos en Estados Unidos en formas que eran culturalmente relevantes para ellos y diferentes a la forma en que se involucrabaa a la generación de mis abuelos", dijo Sopo, un nativo de Miami que fue uno de los arquitectos del mensaje dirigido a los hispanos en Florida.

La campaña publicó un anuncio de video en español con la popular actriz cubana Susana Pérez, más conocida entre los cubanos que llegaron a Estados Unidos después de 1980. Otro anuncio de radio con personajes ficticios "Marita y Yesenia" imita el estilo de hablar y la jerga utilizada por los recién llegados.

La mayoría de los observadores están de acuerdo en que no hay un solo tema que pueda explicar por qué la mayoría de los cubanoamericanos se movilizaron con tanta fuerza este año para apoyar al presidente.

Por ejemplo, Hialeah, una ciudad de clase obrera con la mayor cantidad de inscritos en el Obamacare en la nación y donde viven muchos cubanos recién llegados. La administración de Trump pidió a los tribunales que anularan toda la Affordable Care Act (ACA). Sin embargo, el Partido Demócrata no pudo explotar esto a su favor, y Trump aumentó su participación en el voto en 18 puntos en la ciudad, en comparación con 2016, superando a Biden 67 a 32.5 por ciento, según el análisis de Sopo.

Ha habido varios intentos de explicar por qué los cubanoamericanos de Hialeah votarían por un candidato cuyas políticas podrían afectar a su salud o ya han limitado su capacidad de viajar a la isla o reunirse con sus familiares.

Gamarra cree que los cubanoamericanos de clase obrera no se comportan de manera diferente a los votantes blancos sin educación universitaria, un grupo central en la base de Trump. Y Odio argumenta que muchos podrían sentirse atraídos por la imagen del hombre de negocios exitoso, que es políticamente incorrecto y se opone al sistema de Washington y a los medios de comunicación.

El populismo nacionalista de Trump también parece haber resonado entre muchos cubanoamericanos.

El estribillo de una canción viral del grupo musical cubano Tres de La Habana que luego se convirtió en parte de un anuncio de la campaña de Trump dice: "Si te sientes orgulloso de ser cubano y americano, ¡levanta las manos!"

Pero más allá de las cuestiones de identidad cultural y la retórica nacionalista, gran parte de la carga de que a Biden le haya ido mal entre los cubanoamericanos radica en las decisiones tomadas por el Partido Demócrata y la campaña de Biden, coincide la mayoría de los analistas.

Gamarra dijo que además de "llegar tarde", la campaña de Biden cometió otros errores, como decidir que no valía la pena invertir mucho en mejorar sus cifras entre los cubanoamericanos y dar por sentado que otros grupos hispanos, como los colombianos, votarían por los demócratas.

La campaña de Biden reconoció que no necesitaba ganar el apoyo de la mayoría de los cubanoamericanos para ganar Florida, pero esperaba igualar los números de Clinton o compensar esos votos en otro lugar, por ejemplo, entre hispanos no cubanos. Eso tampoco ocurrió.

"Creamos una nueva coalición conservadora en el sur de Florida compuesta por cubanos, colombianos, puertorriqueños y otros latinos en el Condado de Miami-Dade", escribió Sopo en un memorando obtenido por el Miami Herald. "Esto significó aproximadamente 255 mil 657 votos adicionales para el presidente Trump en Miami-Dade en 2020, lo que representa alrededor del 69 por ciento de su victoria por 371 mil 686 votos sobre Joe Biden en Florida".

Amandi fue uno de los primeros en hacer sonar la alarma sobre el problema de los demócratas entre los votantes cubanos, especialmente en lo que respecta a su falta de respuesta a los ataques que retratan a sus candidatos como socialistas o comunistas, que fueron desplegados con éxito contra Andrew Gillum en la contienda por la gubernatura de Florida en 2018.

"El mayor error fue cuando se decidió que las acusaciones sobre el socialismo y el comunismo no iban a ser respondidas porque se consideraban absurdas", comentó Amandi.

La campaña de Trump hizo un esfuerzo concertado para presentar engañosamente a Biden como socialista, publicando imágenes manipuladas de él abrazando a Nicolás Maduro y afirmando que era "el candidato del castro-chavismo" en uno de sus anuncios más vistos en el sur de Florida. Tales acusaciones encontraron un terreno fértil en los medios cubanos de Miami y fueron amplificadas en la radio local de Miami, en las estaciones de televisión y por las influyentes redes sociales que habían acogido con agrado las duras declaraciones de Trump sobre Cuba y Venezuela.

Poco después de la victoria de Trump en 2016, los grupos de exiliados cubanos que se sintieron excluidos del proceso de elaboración de políticas durante la administración de Obama se hicieron más firmes en sus críticas a lo que consideraban las fallidas políticas de compromiso de Obama con Cuba y las concesiones hechas al gobierno cubano.

El aumento de la represión gubernamental en la isla, el apoyo inquebrantable de los líderes cubanos a Maduro en Venezuela y la renuencia de Cuba a implementar reformas para rescatar una economía que se deteriora rápidamente reforzaron las percepciones sobre los fracasos del compromiso. Con la mirada puesta en Florida 2020, Trump prometió en Miami revertir "el terrible y equivocado trato de la administración anterior con el régimen de Castro", e hizo de Cuba y Venezuela el centro de su política latinoamericana.

El panorama está matizado: Aunque la mayoría de los cubanoamericanos aprueba la campaña de sanciones de Trump contra el gobierno cubano, también apoya muchas de las políticas de Obama, como el mantenimiento de las relaciones diplomáticas o los viajes a la isla, como lo demuestra la encuesta FIU 2020. Los defensores del compromiso siguen sosteniendo que las políticas de Obama no perjudicaron al Partido Demócrata. Pero otros creen que eso pasa por alto un punto crucial.

"El uso de la política estadounidense hacia Cuba como un arma fue el punto de entrada para ayudar a cimentar la idea de que el Partido Demócrata es el partido de los socialistas", dijo Amandi.

Además estuvo el ambiente mediático de 2020, en el que los votantes veían o leían medios partidistas, viviendo en burbujas de información, y con la circulación de mucha desinformación entre las comunidades hispanas, haciendo difícil que los mensajes de la campaña demócrata se abrieran paso. Cuando la campaña comenzó a responder a las acusaciones de socialismo, ya era demasiado tarde.

Justo semanas antes de las elecciones, Mike Bloomberg financió una ronda de anuncios de televisión con miembros de Bay of Pigs Brigade y el escritor cubano Carlos Alberto Montaner que rechazaban las acusaciones de que Biden y su compañera de fórmula Kamala Harris eran socialistas. Los datos de las encuestas internas sugieren que los anuncios fueron capaces de mover la aguja a favor de Biden. Pero el esfuerzo llegó demasiado tarde para tener un mayor impacto en la contienda.

Sin embargo, los analistas creen que, con la estrategia correcta, el Partido Demócrata podría alcanzar de nuevo el apoyo histórico que Obama obtuvo entre los cubanoamericanos en 2012. En esa elección se ganó al 53 por ciento de los cubanoamericanos que votaron el día de las elecciones, y un total del 48 por ciento del voto cubanoamericano en el estado, según una encuesta de Bendixen and Amandi.

"Sería un error para ambos partidos creer que estos números son permanentes", señaló Amandi.

– Este texto fue traducido por Kreativa Inc.

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