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Patricia Kime

Para vacunar a los veteranos, los trabajadores de la salud deben cruzar montañas, llanuras y tundra

Un Learjet 31 despegó antes del amanecer del Helena Regional Airport en Montana, transportando a seis proveedores médicos de Veterans Affairs (VA) y 250 dosis de carga histórica acunada en una nevera enchufable diseñada para minimizar roturas.

Incluso en un estado en el que los límites de velocidad de 80 mph son normales, el transporte por tierra a través de largas distancias es arriesgado para la vacuna Moderna mRNA-1273, que debe utilizarse en las 12 horas siguientes a su descongelamiento.

El destino del grupo era Havre, Montana, a 30 millas de la frontera canadiense. Unos 500 veteranos militares viven en esta pequeña ciudad de unos 9 mil 800 habitantes y sus alrededores, y millones más residen en zonas rurales similares de difícil acceso en todo Estados Unidos.

Alrededor de 2.7 millones de veteranos que utilizan el sistema de salud de VA se clasifican como pacientes "rurales" o "altamente rurales", que residen en comunidades o en territorios con menos servicios y menos acceso a la atención sanitaria que las localidades y ciudades densamente pobladas. Otros dos millones de veteranos viven en zonas remotas y no reciben asistencia sanitaria del VA, según el departamento. Para garantizar que estos veteranos rurales tengan acceso a las vacunas contra el COVID-19, el VA está recurriendo a una combinación de herramientas, como aviones comerciales y chárter y asociaciones con organizaciones sanitarias civiles.

Los retos de vacunar a los veteranos de las zonas rurales (como considera el VA a todo lo que está fuera de un centro de población urbano) y de las zonas "altamente rurales" (definidas como aquellas en que menos del 10 por ciento de su fuerza laboral se desplaza a un centro urbano y cuya población no supera los 2 mil 500 habitantes) se extienden más allá de la geografía, ya que más del 55 por ciento de ellos tienen 65 años o más y corren el riesgo de padecer casos graves de COVID, y solo el 65 por ciento son accesibles por internet.

Para el evento de Havre, los trabajadores de la clínica de VA llamaron a cada uno de los pacientes atendidos por la Merril Lundman VA Outpatient Clinic en una vasta región formada por pequeñas comunidades agrícolas y ganaderas y dos reservas de nativos americanos. Y a los que dudaban en vacunarse, una enfermera les volvía a llamar para responder a sus preguntas.

"Al menos otros 10 veteranos decidieron vacunarse una vez que respondimos a sus preguntas", dijo Judy Hayman, directora ejecutiva del Montana VA Health Care System, que presta servicio a las 147 mil millas cuadradas del estado.

La misión de Havre fue un vuelo de prueba para esfuerzos similares en otras localidades rurales. Trece días más tarde, otro avión despegó hacia Kalispell, Montana, llevando vacunas para 400 veteranos.

En Alaska, otro estado rural, los administradores del Anchorage Veterans Affairs Medical Center ultimaron los planes para que los proveedores tomaran un vuelo comercial de Alaska Airlines el jueves con destino a la isla de Kodiak. Allí, los trabajadores del VA esperaban administrar entre 100 y 150 dosis en una clínica de vacunas realizada en colaboración con la Kodiak Area Native Association.

"Nuestro objetivo es vacunar a todos los veteranos que no han sido vacunados en la comunidad de Kodiak y sus alrededores", señaló Tom Steinbrunner, director en funciones del Alaska VA Healthcare System.

El VA comenzó a contactar a los veteranos de las zonas rurales para el programa de vacunación a finales del año pasado, cuando la Food and Drug Administration (FDA) se acercaba a las fechas para emitir autorizaciones de uso de emergencia para las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna, según el doctor Richard Stone, subsecretario en funciones de la Veterans Health Administration. Tenía sentido recurrir a aviones para trasladar las vacunas. "Pareció lógico que llegáramos a las zonas rurales con las que, como en el norte de Montana, teníamos un contrato, una empresa que tenía aviones pequeños de hélices y capacidad para pistas cortas", dijo Stone, un general de división retirado de la Reserva del Ejército.

Los veteranos han respondido, añadió Stone, y más del 50 por ciento de ellos de las zonas rurales ha pedido cita.

Hasta el pasado miércoles, el VA había contabilizado 220 mil 992 casos confirmados de COVID-19 entre veteranos y empleados del VA y 10 mil 65 muertes conocidas, incluyendo 128 empleados. Hasta el miércoles, el VA había administrado un millón 344 mil 210 dosis de la vacuna de Pfizer o de Moderna, incluidas 329 mil 685 segundas vacunas, a los veteranos. Según el VA, aproximadamente el 25 por ciento de esos veteranos viven en zonas rurales, el 2.81 por ciento en zonas altamente rurales y el 1.13 por ciento en islas remotas.

Para las zonas rurales, el VA ha recurrido principalmente a la vacuna Moderna, que requiere un almacenamiento en frío de entre 25 grados centígrados bajo cero (menos 13 grados Fahrenheit) y 15 grados centígrados bajo cero (5 grados F), pero no la congelación necesaria para almacenar la vacuna Pfizer (70 grados centígrados bajo cero, o menos 94 grados F). Eso, según el VA, la hace más "transportable a lugares rurales".

El VA prevé que la vacuna de una dosis de Johnson & Johnson, si recibe una autorización de uso de emergencia de la FDA, hará que sea aún más fácil llegar a los veteranos en lugares remotos. Las vacunas de Moderna y Pfizer-BioNTech requieren dos inyecciones, con un intervalo de varias semanas. "Una sola dosis facilitará que los veteranos de las zonas rurales, que a menudo tienen que viajar largas distancias, reciban su cobertura de vacunación completa", dijo la portavoz del VA, Gina Jackson. El comité asesor de vacunas de la FDA se reunirá el 26 de febrero para revisar la solicitud de autorización de J&J.

Mientras tanto, en lugares como Alaska, donde cientos de veteranos viven fuera de la red, los funcionarios del VA han tenido que ser creativos. Volar para atender a veteranos individuales sería demasiado costoso, por lo que el Anchorage VA Medical Center se ha asociado con organizaciones tribales de atención médica para garantizar que los veteranos tengan acceso a una vacuna. En virtud de estos acuerdos, todos los veteranos, incluidos los no nativos, pueden ser atendidos en las instalaciones tribales.

"Ese es nuestro principal canal de contacto en gran parte de Alaska porque el sistema de salud tribal es el único sistema de salud en estas comunidades", dijo Steinbrunner.

En algunas zonas rurales, sin embargo, el proceso ha resultado frustrante. El veterano del Ejército John Hoefen, de 73 años, prestó servicio en Vietnam y tiene una calificación de discapacidad del 100 por ciento del VA por la enfermedad de Parkinson relacionada con la exposición al agente naranja. Recibe su atención médica en un centro de la VA en Canandaigua, Nueva York, a 20 millas de su casa, pero el centro no ha aclarado en qué fase del despliegue de la vacuna se encuentra, dijo Hoefen.

El sitio web del hospital se limita a indicar que un miembro del personal se pondrá en contacto con los veteranos cuandose vuelvan elegibles, una situación de "no nos llame, nosotros le llamaremos", dijo. "Conozco a muchos veteranos como yo, 100 por ciento discapacitados y sin noticias", agregó Hoefen. "Fui allí para la audiología hace unas semanas y mi técnico aún no había recibido su vacuna".

El VA Canandaigua remitió las preguntas sobre la fase actual del centro a su sitio web: "Si es elegible para vacunarse, su equipo de atención sanitaria del VA se pondrá en contacto con usted por teléfono, mensaje de texto o Secure Message (a través de MyHealtheVet) para programar una cita", afirma. Una llamada al número de teléfono especial COVID-19 establecido para el VA de Canandaigua, que depende del Finger Lakes Healthcare System del departamento, conecta a la persona que llama con el menú principal de servicios hospitalarios, sin información específica sobre la distribución de vacunas.

En su mayor parte, VA utiliza las directrices de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) para determinar los grupos prioritarios para las vacunas. Tras haber vacunado al grueso de sus trabajadores sanitarios y al personal de primera intervención, así como a los residentes de las residencias de ancianos del VA, ha estado vacunando a los mayores de 75 años, así como a los que sufren padecimientos crónicos que les hacen correr el riesgo de sufrir casos graves de COVID. En algunos lugares, como Anchorage y en todo Montana, las clínicas están vacunando a los mayores de 65 años y a las personas sin cita previa cuando hay dosis adicionales disponibles.

Según Lori FitzGerald, jefa de farmacia del hospital de veteranos de Fort Harrison, Montana, los proveedores han acabado con dosis extra que han ido a parar a pacientes hospitalizados o a veteranos que están siendo atendidos en el centro. Solo se ha desperdiciado una dosis en Montana, señaló.

Para determinar la elegibilidad para la vacuna, los centros utilizan las bases de datos y los algoritmos del Veterans Health Administration Support Service Center para ayudar en el proceso de toma de decisiones. Después, los centros notifican a los veteranos por correo postal, correo electrónico o teléfono, o a través de los portales de VA, su elegibilidad y cuándo pueden esperar recibir la vacuna, según el departamento.

La veterana de la Fuerza Aérea Theresa Petersen, de 83 años, estaba encantada de que ella y su marido, un veterano de la Armada de Estados Unidos de 89 años, pudieran vacunarse en el evento de Kalispell. Dijo que su proveedor de atención primaria les avisó de la oportunidad y la aprovecharon.

"Haría cualquier cosa para dar el mayor reconocimiento posible al sistema médico de Veterans Affairs", dijo Petersen. "Me encanta el concepto de que 'sí, hay gente que vive en el Estados Unidos rural y también tiene problemas de salud'".

El VA está autorizado a suministrar vacunas solo a los veteranos actualmente inscritos en la asistencia de salud del VA. Alrededor de 9 millones de veteranos estadounidenses no están inscritos en el VA, incluyendo 2 millones de veteranos rurales.

Después de que los veteranos fueran rechazados en una clínica de VA en West Palm Beach, Florida, en enero, la representante Debbie Wasserman Schultz, demócrata por Florida, escribió al secretario en funciones del VA, Dat Tran, instándole a incluir a estos veteranos en su programa de vacunación contra el COVID.

Stone dijo que la agencia no tiene autorización para prestar servicios a estos veteranos. "Hemos estado hablando con el Capitolio sobre cómo conciliar eso", dijo. "Algunos de estos son veteranos muy ancianos y no queremos rechazar a nadie".

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