
Cuando se trata de la inmigración, cualquiera de los candidatos demócratas al frente sería un progreso ante el presidente Donald Trump, sin duda.
Por un lado, ninguno de ellos llevaría a cabo las deportaciones con el desprecio que Trump demuestra para las personas de color.
Entre su retórica desagradable y su afán de encerrar a niños en jaulas, Trump y su administración han expuesto la necesidad de tratar con humanidad a los que buscan asilo en la frontera. La mayoría de los estadounidenses, el 67% según el Centro de Investigación Pew, todavía apoya la legalización de los inmigrantes indocumentados, incluso cuando Trump intenta sacarlos del país.
Ese porcentaje no pasa desapercibido por los candidatos demócratas a la presidencia. Joe Biden, Elizabeth Warren, Bernie Sanders, Pete Buttigieg y otros candidatos prometen revisar nuestro anticuado sistema de inmigración.
Biden es la mejor apuesta de los demócratas para derrotar a Trump. El ex vicepresidente lidera muchas encuestas primarias en 2020.
Sin embargo, en materia de inmigración, yo quisiera tener más fe en él.
Biden está diciendo las cosas correctas. Ahorita. Él guardó silencio cuando Obama llevó a cabo brutales políticas de inmigración.
En su sitio web, Biden dice que es “una falla moral y una vergüenza nacional” encerrar a los niños en centros de detención sobrepoblados e intentar mantenerlos ahí indefinidamente.
Está hablando de las políticas de Trump, por supuesto, pero detener a los niños proviene de la administración de Obama. Esto es lo que un abogado de inmigración le dijo a la revista New York Times acerca de un campo de detención bajo el mandato Obama-Biden en 2015: “Los niños estaban realmente enfermos. Muchas mamás los sostenían en sus brazos, incluso a los niños mayores — los sostenían como bebés, y gritaban y lloraban, y algunos de ellos estaban acostados ahí lánguidos”.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos fue visto como insensible bajo Obama, y es aún peor con Trump. La agencia está siendo acusada de utilizar una universidad falsa en Michigan para atraer a extranjeros necesitados a inscribirse para visas de estudiantes fraudulentas para permanecer en este país. Pero el operativo comenzó bajo Obama, o más bien bajo Obama-Biden, en 2015.
Las políticas de Obama no fueron tan crueles como las de Trump, pero en muchos aspectos fueron terriblemente parecidas. Obama llegó a conocerse como el deportador en jefe por una buena razón. Deportó a más de 2 millones de inmigrantes indocumentados de los Estados Unidos, muchos de los cuales no eran delincuentes, sino hombres y mujeres que intentaban ganarse la vida para alimentar a sus familias.
En sus primeros tres años en el cargo, Obama deportó a 1.18 millones de personas, según el Washington Post. En los primeros tres años de Trump, expulsó a menos de 800,000, informó el periódico. Hasta el final de su primer mandato, Obama dio un alivio a los Dreamers, los jóvenes inmigrantes traídos ilegalmente a este país cuando eran niños. Tienen protección temporal contra la deportación bajo un programa de Obama que Trump está tratando de terminar.
El mes pasado, cuando un activista de inmigración le dijo a Biden en una asamblea que él se había ofrecido como voluntario para la campaña de Obama y que luego se sintió decepcionado por la gran cantidad de deportaciones, Biden respondió: “Deberías votar por Trump. Deberías votar por Trump”.
Debería él haber aprovechado el momento para dejar en claro que se toma en serio la modernización de nuestro sistema de inmigración y el respeto a los derechos humanos de los inmigrantes y refugiados.
Puede parecer injusto comparar a Biden con Obama en el tema de inmigración. En realidad, él no tenía tanto poder, según me indicó un ex congresista del estado de Illinois, Glenn Poshard.
“Realmente, hay un tomador de decisiones cuando se trata de ese nivel de gobierno, y es el presidente”, dijo Poshard. “El presidente Obama, yo sé que tenía corazón por los inmigrantes y que apoyaba. Pero por otro lado, deportó a mucha gente”.
Más adelante en nuestra conversación, Poshard habló de la crisis económica que Obama heredó en 2008 y cómo revivió la economía de los Estados Unidos.
“Joe Biden puede afirmar con derecho que él fue parte de ese tipo de progreso”, dijo Poshard.
Pero Biden no puede tener las dos cosas. El era el ayudante de Obama por lo bueno que hizo el presidente y por lo malo. Sobre inmigración, hubieron muchas cosas malas.
Marlen García es miembro de la Junta Editorial del Sun-Times.
This column appears in the Dec. 20, 2019, Sun-Times. To read it and other La Voz Chicago stories in English, click here. For more Spanish-language stories, go to suntimes.com/la-voz.