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John Carlisle

Mujer autista lleva un mensaje inusual a las calles

MARQUETTE, Michigan – Los conductores que pasaban habían visto antes gente con carteles hechos en casa y parados en las esquinas. Pero probablemente nunca habían visto un cartel como este.

Era una fría mañana de octubre, dura incluso para la Península Alta. Una mujer en un Chevy se deuto en un semáforo en rojo. Miró a su izquierda y vio a Sarah Still, de pie en la acera nevada, con su delgada complexión temblando visiblemente mientras sostenía un colorido letrero pintado a mano. La conductora entrecerró los ojos para leer lo que decía. Entonces le sonrió a Still y le mostró el pulgar hacia arriba. Y Still le devolvió el saludo alegremente.

Un hombre fornido y barbudo en una Ford F150 redujo la velocidad de su camioneta, leyó el cartel y tocó la bocina dos veces en reconocimiento. Still le sonrió.

Otro conductor redujo la velocidad, y luego detuvo su auto para que su pasajero pudiera tomar una foto de la joven y su cartel. Still lo sostuvo más alto para los dos y sonrió.

No estaba protestando, ni pidiendo dinero, ni intentando animar a nadie a hacer nada. Solo quería hacer un anuncio.

"La revolución del amor está aquí", decía su cartel.

Still es tan singular como su letrero. Es una mezcla extrovertida de simpleza y seriedad. A menudo se ríe a medias por razones no obvias. Se asoma al mundo de forma entrañable a través de gafas gruesas. Y es autista.

"Siempre he sido muy sensible", comentó la mujer de 38 años. "Puedo oír cosas como si se sintieran a miles de kilómetros de distancia. Y cuando siento dolor, lo siento cien millones de veces más que otras personas".

Así que cuando la animosidad y el conflicto y el estrés de 2020 finalmente se convirtieron en demasiado para soportar, pintó algunos carteles en trozos de cartulina, dejó la calidez de su acogedor apartamento y comenzó a pararse en las esquinas de las calles, ofreciendo sus mensajes.

Otro coche se detuvo cuando el semáforo se tornó rojo otra vez. La conductora, medio dormida en la rutina de su viaje, miró perezosamente el cartel, cuyo mensaje estaba bordeado de caricaturas de caritas sonrientes y corazoncitos y colores del arcoíris, y rompió en una sonrisa genuina y espontánea. Una vez más, la misión de Still se cumplió.

"Ese es el punto, ayudar a la gente a sonreír, porque este mundo es tan loco y hay demasiado odio, la gente se olvida de cómo ser", dijo.

"Así que es bastante bueno. Significa que estoy marcando una diferencia".

Still creció en Davison, un pequeño pueblo cerca de Flint. Siempre fue inteligente y artística, dice su madre. Y siempre fue diferente.

"Es muy singular, muy ecléctica", describió Karen Lalonde, de 64 años. "Es una de las personas más resilientes que conozco. Tener autismo la ha derribado mucho, y ella sigue levantándose, y está dispuesta a intentar cualquier cosa. Ella ha forjado este estilo de vida independiente. Todavía necesita apoyo, pero vive sola y esparce amor por todo el mundo".

Still vive en un piso superior de un complejo de apartamentos de alquiler subvencionado a las afueras del centro de Marquette, cerca del campus universitario. Siguió a un amigo a Marquette hace un año y se enamoró de la atmósfera artística y la exuberante naturaleza que la rodeaba.

Pero a pesar de su exuberancia, encontrar la felicidad ha sido un reto toda su vida.

"Todavía tiene mucha ansiedad y depresión", reveló su madre. "Cambia muy rápido. Es feliz hasta que algo sucede y entonces se apaga".

Still habla de ello abiertamente.

"Tengo una discapacidad, una forma de autismo", subrayó. "A veces es una lucha y a veces no. Viene y se va. Pero es como un regalo para mí también. Dicen que estamos marcados en una dimensión diferente". Y esa dimensión siempre le ha proporcionado un refugio pacífico de un mundo a menudo mezquino y duro.

Su pequeño apartamento es una proyección exterior de esa vida interior. Las paredes están cubiertas de sus pinturas, sus poemas, pequeñas notas que se ha escrito a sí misma. Su estilo creativo es simple, infantil, inocente, con un toque de misticismo. Una pintura mostraba fantasmas amistosos sonriendo junto a calabazas. Un búho hecho de fieltro declara en letras pintadas que es feliz. Una exhibición de tres niveles al pie de su cama presenta figuras de gnomos sonrientes y ángeles celestiales y pequeños animales del bosque dispuestos en un suave lecho de flores y musgo, compartiendo su mundo desinteresadamente. Y justo al lado de su cama hay una nota que se escribió a sí misma, pegada a la pared. "Sarah, eres una guerrera de luz, amor y milagros", dice. "Nunca te rindas".

"Sarah es la persona más amable que jamás hayas conocido", dijo su amigo Ronnie Ferguson, de 39 años. "Tiene un corazón muy grande. Se preocupa mucho por la gente y se preocupa por el estado del mundo. Se preocupa por la paz y el amor y trata de hacer su parte. Creo que es genial".

Still fue a la universidad por un tiempo, pero nunca terminó. Ha tenido empleos aquí y allá, pero le resulta difícil trabajar. Se las arregla mayormente con un muy pequeño ingreso por discapacidad. A veces es voluntaria.

"Ha luchado toda su vida para encontrar un empleo y mantenerlo solo por su rareza", comentó su madre. "Tarda el doble de tiempo en hacer algo que otra persona. Aprende algo una y otra vez, pero es algo nuevo cada día, así que tiene otros problemas además de su autismo que le hacen difícil mantener un empleo".

Más bien, ha hecho de la difusión de la felicidad su ocupación de tiempo completo. Ha venido al centro de Marquette con sus carteles hasta tres veces al día desde el verano, difundiendo palabras sobre el amor y la felicidad que insiste en que es la verdadera realidad espiritual que yace justo debajo de la superficie del mundo cotidiano.

A su madre le preocupa que su franqueza y amabilidad la hagan vulnerable. "Estoy un poco preocupada", admitió. "Le dije: 'Si alguien te llama a su coche, no vayas. Si te sientes amenazada, entra en una tienda que tenga mucha gente allí.' Hemos hablado muchas veces. Solo le advierto como madre que tenga cuidado".

Otros le han expresado preocupaciones similares también. "La mayoría de la gente piensa que estoy loca", dijo Still, riéndose. "Me pongo terca porque sé muchas cosas, y a veces siento que intentan decir que no sé cómo funciona el mundo, y que soy ingenua".

"Pero sé que hay una razón para hacer esto", añadió. "Sabes, realmente siento que estoy siendo llamada a hacer más arte y más difusión del amor, porque realmente lo necesitamos ahora mismo".

A la tarde siguiente estaba fuera con sus carteles de nuevo, vestida con un arcoíris de franela y tejidos de punto, parada al pie de una colina del centro de la ciudad donde los coches se paran en un semáforo. Estaba nevando mucho. Temblaba tanto como siempre. Sus dientes castañeteaban. Esta vez, su letrero era diferente. "Enviando Amor y Milagros", anunciaba.

Los pocos conductores en las calles trataban de no deslizarse en los caminos resbaladizos, y muchos ni siquiera la veían a través de la espesa nube de copos de nieve. Los que lo hicieron sonrieron como siempre. Algunos saludaron con la mano. Un par de ellos tocó la bocina.

Mientras estaba allí, se balanceaba, daba golpecitos con el pie a un ritmo que solo ella podía oír.

"Ha sido así durante años y años", dijo su vieja amiga Holly Lake, de 71 años, de Lapeer. "Una de las razones por las que hace los carteles es para despertar a la gente e iluminarla y hacerles saber que hay una mejor manera de hacer las cosas, que debemos unirnos. Está muy preocupada por el bienestar de todos y solo quiere la felicidad".

Un hombre y una mujer que caminaban por la acera nevada y desierta la vieron de pie ante ellos. El hombre leyó el cartel, extendió sus brazos como para abrazarla y comenzó a cantar la letra de "All You Need Is Love", de los Beatles, mientras se acercaba. Por supuesto, el gesto hizo que Still explotara en otra sonrisa pura y desenfrenada.

Por encima de ella, el cielo estaba cubierto de gruesas nubes grises. La nieve caía en cascada y los vientos agitaban la ventisca. Casi nadie más estaba afuera. El día no pudo haber sido más triste. Still miró hacia arriba y vio un tenue y borroso resplandor justo detrás del sombrío dosel.

"Creo", dijo, "que el sol está tratando de asomarse".

– Este texto fue traducido por Kreativa Inc.

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