Las excusas van desde lo meramente falso hasta lo absurdo. Las vacunas no funcionan. Deterioran la fertilidad. Alteran tu ADN. Te magnetizan. De hecho, propagan el virus.
Los estadounidenses que no están vacunados citan una letanía de mitos para explicar su reticencia a vacunarse, confundiendo a las autoridades de salud locales que luchan contra otro aumento de casos de coronavirus alimentado por la variante Delta, más transmisible. Dentro de la Casa Blanca, la preocupación es tan aguda que el presidente Joe Biden arremetió públicamente contra Facebook Inc. por ayudar a difundir la desinformación.
"Todo, desde que Bill Gates puso un microchip, he escuchado de todo. Es ridículo", comentó Tom Keller, director ejecutivo de Ozarks Health Care en el sur de Missouri, una región con bajas tasas de vacunación que es un epicentro del brote de Delta en Estados Unidos.
"La gente hace caso a las redes sociales en lugar de escuchar a sus médicos", dijo. "Alguien que tiene un millón de seguidores se convierte de repente en el experto en no vacunarse".
Justo cuando la administración de Biden parecía estar a punto de acabar con el COVID-19 en Estados Unidos, una pandemia de desinformación amenaza con prolongar la crisis. Promulgada como un virus a través de las plataformas de redes sociales, un miasma de incertidumbres, anécdotas y mentiras descaradas se ha apoderado de la imaginación de los estadounidenses que dudan en vacunarse, desacelerando la campaña de Estados Unidos para inocular a su población.
El propio Biden mostró su frustración la semana pasada, acusando el viernes a Facebook y a otros gigantes de las redes sociales de "matar gente" al permitir publicaciones con falsedades sobre el virus y las vacunas.
El miércoles, durante una reunión organizada por CNN, Biden dijo que "lo que estamos tratando de hacer es utilizar todas las vías posibles –públicas, privadas, gubernamentales y no gubernamentales– para tratar de difundir los hechos, lo que realmente son".
Esta semana se retractó de sus comentarios sobre Facebook después de que la empresa le reprendiera en una entrada de su blog, citando datos que mostraban que su plataforma ha ayudado a aumentar las tasas de vacunación y a reducir las dudas entre sus usuarios. En su lugar, Biden citó un informe del Center for Countering Digital Hate, una organización sin fines de lucro con oficinas en Londres y Washington, que descubrió que 12 de las principales personas y organizaciones antivacunas son responsables de hasta el 70 por ciento del contenido de Facebook que desaconseja la vacunación contra el COVID-19.
"Facebook no está matando a la gente", dijo Biden el lunes. "Estas 12 personas que están por ahí dando información errónea, cualquiera que la escuche se está viendo perjudicado por ella, eso está matando gente. Es mala información".
Añadió que "en lugar de tomárselo como algo personal", Facebook debería "hacer algo con la desinformación".
Frenando la vacunación en Estados Unidos
La campaña contra la vacunación ha contribuido a una fuerte desaceleración del ritmo de inoculaciones desde abril, lo que ha obligado al gobierno a recurrir a lo que Biden ha llamado un esfuerzo "de puerta en puerta" para vacunar gente, un comentario que en sí mismo ha sido retratado como conspiratorio por algunos líderes republicanos. Mientras que más de la mitad de la población estadounidense en general ha recibido al menos una dosis de una vacuna, un reciente análisis de Bloomberg descubrió que entre los condados menos vacunados de Estados Unidos, la proporción con una vacuna es solo de un 28 por ciento.
También surgió una división política, ya que los republicanos son mucho más propensos a no vacunarse que los demócratas, según las encuestas. Los medios de comunicación conservadores y algunos personajes públicos republicanos han amplificado en algunos casos la desinformación, o han apoyado tácitamente las dudas sobre las vacunas al negarse a vacunarse ellos mismos, o admitir que lo han hecho.
Esta semana, varios presentadores de Fox News, entre ellos Sean Hannity, instaron a sus espectadores a vacunarse, tras las críticas de que los programas de la cadena habían emitido previamente segmentos en los que se restaba importancia a la amenaza del COVID-19 y se cuestionaba la necesidad y la seguridad de las vacunas.
El director general de Salud Pública de Estados Unidos, Vivek Murthy, emitió la semana pasada una alerta sobre la desinformación. "Hoy en día, vivimos en un mundo donde la desinformación representa una amenaza inminente e insidiosa para la salud de nuestra nación", declaró en una sesión informativa en la Casa Blanca.
Unas 150 cuentas online antivacunas destacadas ganaron más de 10 millones de seguidores en redes sociales entre diciembre de 2019 y diciembre de 2020, especialmente en Instagram y YouTube, según CCDH. Murthy acusó a las grandes empresas de redes sociales de prácticamente diseñar sus productos para difundir información errónea.
"Las empresas tecnológicas modernas han permitido que la desinformación envenene nuestro entorno informativo con poca responsabilidad ante sus usuarios", comentó. "Han permitido que la gente difunda intencionadamente información errónea, lo que llamamos desinformación, para que tenga un alcance extraordinario. Diseñan características del producto, como los botones de "me gusta", que nos recompensan por compartir contenido con carga emocional, no contenido preciso, y sus algoritmos tienden a darnos más en lo que hacemos clic, arrastrándonos cada vez más a un pozo de desinformación".
El jefe de gabinete de Biden, Ron Klain, llamó recientemente al director ejecutivo de Facebook Inc., Mark Zuckerberg, para quejarse del papel de la plataforma de redes sociales en la difusión de la desinformación sobre las vacunas.
"Las plataformas deben mejorar, creo en particular que Facebook debe mejorar", comentó Klain a The New York Times en un podcast publicado el 1º de julio. "No hay duda de que una gran cantidad de información errónea sobre las vacunas proviene de publicaciones en Facebook, y esta es una situación de vida o muerte".
Facebook publicó en su blog el sábado que más de dos mil millones de personas en todo el mundo han visto "información fidedigna" sobre el COVID-19 y las vacunas utilizando su plataforma, y que 3.3 millones de estadounidenses utilizaron su herramienta de búsqueda de vacunas para localizar un centro de vacunación y concertar una cita.
"Cuando vemos información errónea sobre las vacunas contra el COVID-19, adoptamos medidas contra ella", escribió el vicepresidente de integridad de la empresa, Guy Rosen, en la publicación.
Escribió que la compañía había eliminado 18 millones de "casos" de desinformación sobre el COVID-19 desde el comienzo de la pandemia y había etiquetado y reducido la visibilidad de 167 millones de publicaciones que habían sido "desacreditadas por nuestra red de socios de verificación de hechos".
División partidista
Las publicaciones en redes sociales pueden reforzar las dudas preexistentes sobre las vacunas. Una encuesta de Kaiser Family Foundation entre adultos no vacunados, publicada el 30 de junio, reveló que el 53 por ciento piensa que las vacunas son demasiado nuevas y el 53 por ciento está preocupado por los efectos secundarios.
Alrededor del 43 por ciento señaló que simplemente no las quiere, el 38 por ciento no confía en el gobierno, el 38 por ciento no cree que necesite la vacuna y el 26 por ciento marcó que no confía en las vacunas en general.
Un porcentaje de personas menor indicó que no sabía dónde vacunarse o que le preocupaba faltar al trabajo o tener que pagar la vacuna. Es gratuita para cualquier persona en Estados Unidos.
Los republicanos, los residentes en zonas rurales, los más jóvenes y las personas de color se encuentran entre los más recelosos de la vacuna contra COVID, pero los datos demográficos no explican fácilmente la indecisión, ni cómo combatirla. Dos tercios de los demócratas viven en hogares en los que todos están vacunados, según la encuesta de Kaiser, mientras que el 39 por ciento de los republicanos viven en hogares en los que nadie se ha vacunado.
"No todos van a dudar por las mismas razones", dijo Timothy Callaghan, que estudia la salud en zonas rurales en la Universidad A&M de Texas. "Lo más importante que puede hacer la salud pública en este momento es entender primero las creencias que tiene la gente. Y luego explicar lo que es cierto y lo que no lo es. Lo último que se quiere hacer es despreciar toda la creencia de alguien".
Para muchas personas indecisas, la cuestión se reduce a una falta de confianza fundamental, dijo Callaghan. Esto significa que los mensajes de salud pública del gobierno son a menudo menos poderosos que los consejos de un amigo, un pariente o un líder comunitario de confianza.
Otra encuesta de Kaiser descubrió que las personas inicialmente escépticas a la vacuna se vacunaron después de ver a amigos y familiares inoculados sin efectos secundarios, después de ser presionados por amigos o familiares, o después de hablar con sus médicos.
Pero en las comunidades en las que menos personas se vacunan en general, hay menos estímulo o presión de los pares.
"Estas personas han tenido la oportunidad de vacunarse durante meses. En este momento, no vacunarse está profundamente arraigado en sus creencias", dijo Callaghan. Hacer que la gente cambie de opinión en este momento, dijo, gira "en torno de la construcción de la confianza y la construcción de relaciones".
Redes sociales corrosivas
En esos lugares, las redes sociales están teniendo un efecto corrosivo en la campaña de vacunación. Las grandes redes sociales han tardado en adoptar medidas contra las afirmaciones infundadas sobre el COVID-19 y las vacunas, y cuando se producen intervenciones, suelen ser a medias.
Instagram, por ejemplo, expulsó en febrero a la celebridad opositora a las vacunas Robert Kennedy Jr. pero sigue en Facebook, la empresa matriz de Instagram, y su organización está en Instagram, Facebook y YouTube.
En Springfield, Missouri, la cuenta de Facebook del departamento de salud de la ciudad se ha visto obligada a rebatir acusaciones ridículas, como que la propia vacuna propaga el virus.
"Sinceramente, no sé cómo encontrar todas las fuentes porque no las vemos", dijo Katie Towns, subdirectora del departamento de salud del Condado de Springfield-Greene. "No sé ni siquiera cómo llegar a algunas de estas cosas".
Para complicar aún más la situación, la desinformación difundida por los opositores a las vacunas ha empezado a solaparse con la de los teóricos de la conspiración antigubernamental y las figuras de la extrema derecha, incluido el movimiento QAnon.
La desinformación sobre el efecto de las vacunas contra el coronavirus en los niños ha encontrado especial resonancia entre los adeptos de QAnon, que sostienen que prominentes demócratas están involucrados en enrevesadas conspiraciones para traficar niños.
Algunas de las desinformaciones difundidas por los opositores a las vacunas son sencillamente extrañas, como la afirmación de que las vacunas magnetizarán a los pacientes, muy popular en TikTok. En el Medio Oeste y el Sur, regiones en las que las dudas son profundas, circulan preguntas sobre si las vacunas afectan a la fertilidad (no hay evidencia de ello) o alteran el ADN humano (no lo hacen).
Los políticos pudieran ayudar, sobre todo si más republicanos de alto nivel apoyaran la vacunación, colaboraran con los líderes locales para promover las vacunas y dejaran de difundir ellos mismos la desinformación, dijo Matt Motta, profesor de ciencias políticas de la Universidad Estatal de Oklahoma en Stillwater.
Pero en muchos casos, la ausencia de políticos podría ser incluso más útil. En Springfield, por ejemplo, Towns dijo que una de las clínicas de vacunación más exitosas de la ciudad fue un evento celebrado en una estación de bomberos: los estadounidenses todavía confían en los bomberos.
En Alabama, uno de los estados menos vacunados del país, el responsable estatal de salud, Scott Harris, declaró que los farmacéuticos, los médicos y los líderes religiosos son algunos de los mejores defensores de las vacunas.
"Estas personas que tienen dificultades para vacunarse o se oponen a ello", explicó, "simplemente tienen un nivel de confianza muy bajo en todos, y eso incluye a los políticos".