En un día cualquiera, Mary Ellen Pratt, directora general del St. James Parish Hospital en la zona rural de Lutcher, Luisiana, no sabe cómo va a dotar de personal al hospital de 25 camas que dirige.
Con la oleada continua de la variante Delta del COVID-19, ha tenido que reorientar los recursos. Su pequeño equipo, incluidos los directores, ha duplicado las tareas, los turnos y las horas para atender a los pacientes de cuidados intensivos, dijo.
"Estamos teniendo que posponer cirugías electivas que requieren hospitalización porque no podemos atender a esos pacientes en el hospital", dijo Pratt. "El personal que trabaja en los servicios ambulatorios ha sido redistribuido a la atención de los pacientes en cama".
Desde el comienzo de la pandemia, dijo Pratt, ha perdido enfermeros que decidieron jubilarse anticipadamente. El hospital ofreció aumentos salariales para el personal actual y pagos de incentivos a principios de la pandemia, dijo Pratt. Pero, dado que los hospitales más grandes de las zonas urbanas ofrecen cuantiosas primas para atraer a los trabajadores, es difícil reclutar especialistas y enfermeros para Lutcher.
En todo el país, miles de hospitales están desbordados de pacientes en estado crítico, lo que hace que muchos enfermeros sobrecargados de trabajo cambien de carrera o se jubilen anticipadamente. Los expertos en salud rural afirman que la escasez es especialmente grave en las zonas rurales, debido al envejecimiento de la mano de obra y de la población, los salarios más bajos y la intensa carga de trabajo.
Los responsables de la salud rural han empezado a ofrecer primas de incorporación y paquetes de beneficios para combatir la escasez durante la pandemia. Pero se han dado cuenta de que ni siquiera esas ventajas son suficientes para mantener o atraer a profesionales de salud cualificados. En su lugar, dicen, hay que centrarse en aumentar la inscripción en las escuelas de enfermería y conseguir que los trabajadores entren en el campo más rápidamente.
"Es muy difícil competir con el tamaño y la escala de los sistemas más grandes", dijo Pratt.
Durante décadas, los hospitales y las clínicas han tenido dificultades para contratar y retener a suficientes médicos, enfermeros y administradores. El problema es especialmente grave en las zonas rurales. La reciente oleada de la variante Delta ha agravado la escasez, llevando a algunos hospitales a la crisis.
Los funcionarios de salud del estado de Nebraska están tan desesperados que están tratando de reclutar enfermeros no vacunados de otros estados y de hospitales que requieren la vacuna.
Algunos estados y hospitales han solicitado ayuda a los gobiernos federal y estatal para desplegar equipos médicos que alivien la carga de los hospitales locales. La gobernadora demócrata de Oregón, Kate Brown, anunció el 25 de agosto que hasta 500 miembros del personal de salud serían colocados en las regiones del centro y el sur del estado a través de Jogan Health Solutions, una empresa de personal médico. El Estado también firmó un contrato con la empresa de dotación de personal AMN Healthcare para cubrir 60 puestos adicionales de enfermería y clínicos.
Georgia y Kentucky solicitaron la ayuda de las unidades de la Guardia Nacional de sus estados. Misisipí está pagando ocho millones de dólares semanales por 1,100 trabajadores contratados durante ocho semanas, informó Mississippi Today. Y Texas contrató a 2,500 profesionales médicos de fuera del estado para reducir la presión en sus hospitales.
A principios de agosto, el Departamento de Salud de Luisiana dijo que más de 50 hospitales solicitaron asistencia en materia de personal, pidiendo más de mil enfermeros adicionales. El gobernador demócrata John Bel Edwards advirtió que no se cubrirán todas las carencias de personal, informó The Associated Press.
Whitney Zahnd, investigadora en materia de salud y profesora asociada de la Facultad de Salud Pública de la University of Iowa, expresó su preocupación por el hecho de que los hospitales rurales puedan pasar desapercibidos para los funcionarios del gobierno, que están enviando asistencia de emergencia a hospitales más grandes con más pacientes.
"Estamos viendo que no hay suficientes camas en la UCI para los pacientes de COVID en algunas zonas y eso es un reflejo de la necesidad de enfermeros que tengan esa experiencia en cuidados intensivos", dijo Zahnd, "porque no se trata solo de si estos hospitales tienen camas físicas, sino de si tienes enfermeros para dotarlas de personal".
La University of Arkansas for Medical Sciences, la mayor institución médica académica del estado, aumentó las primas de contratación de 12 mil dólares antes de la pandemia a 25 mil dólares para los enfermeros con experiencia en cuidados intensivos, según dijo a Stateline la portavoz Leslie Taylor. La bonificación se pagará en tres años.
El proveedor de atención de salud también ofreció un estipendio de 10 mil dólares a los enfermeros actuales que se comprometan a trabajar durante al menos tres años. Taylor dijo que pocos enfermeros han aprovechado la oferta.
"Nos gustaría que hubiera más, pero la escasez de enfermeros lo hace difícil", dijo Taylor a Stateline.
En Wisconsin, un empleador del sector salud ofrece primas de hasta 15 mil dólares a los enfermeros con un año de experiencia. En Monument Health, en Dakota del Sur, las autoridades ofrecen un incentivo de 40 mil dólares a los enfermeros de la UCI que trabajen durante dos años.
Pero mientras las ayudas federales se agotan, otros sistemas de salud no pueden ofrecer amplias bonificaciones para contratación.
El dinero del Programa de Protección Salarial de su sistema se agotó, dijo Pratt. "Eso se utilizó. Usamos todo el dinero de la Ley CARES, así que ahora mismo no hay fuentes adicionales".
Lari Gooding, directora general del Allendale County Hospital, al oeste de Carolina del Sur, se mostró de acuerdo con estas preocupaciones. Gooding dijo que ha estado trabajando con agencias de personal para contratar personal de enfermería itinerante, que son enfermeros registrados empleados por agencias de personal de enfermería independientes. Trabajan por periodos cortos en hospitales, clínicas y otros centros de salud para suplir la escasez de personal.
"Hemos hablado de incentivos y hemos aumentado un poco el pago", dijo Gooding. "Creo que lo difícil es que muchos de estos enfermeros itinerantes han ido a trabajar a agencias y estas pagan mucho más de lo que podemos pagar, incluso con incentivos. A largo plazo, no es sostenible para nosotros".
Los enfermeros rurales ganan un promedio de cuatro mil dólares menos al año que sus homólogos urbanos, dijo Zahnd, de Iowa. Debe haber formas de incentivar a los enfermeros para que ejerzan en las zonas rurales, además de la remuneración, añadió, como aliviar la deuda de los préstamos estudiantiles y hacer más accesible la capacitación.
Los esfuerzos de captación de enfermeros rurales, argumentó, deberían hacer hincapié en los incentivos más allá de las primas en efectivo, como el menor costo de vida y una mejor calidad de vida en relación con las ciudades.
"Tiene que haber un entorno laboral que haga que la gente quiera ir a trabajar más allá de la afluencia temporal de dinero", dijo Zahnd.
Alan Morgan, director general de la National Rural Health Association, dijo que la financiación y los aumentos salariales podrían atraer a los enfermerao a las zonas rurales. Los programas federales, añadió Morgan, como el Programa de Pago de Préstamos del Cuerpo Nacional de Sanidad, que reembolsa los préstamos estudiantiles de los profesionales de la salud a cambio de trabajar en zonas de escasez, ayudan, pero son solo un comienzo.
"Lo más inmediato es conseguir que las comunidades rurales se vacunen y usen tapabocas, porque la carga que se le impone al personal clínico en un contexto rural es la crisis en cuestión", dijo Morgan.
Médicos, líderes de salud y expertos dicen a Stateline que el agotamiento por la carga de trabajo de la pandemia, agravado por los salarios a veces más bajos y la desinformación sobre las vacunas contra el COVID-19, hace que el personal rural tenga más dificultades para hacer su trabajo. Estos factores también empujan a algunos trabajadores médicos rurales a buscar empleo en otros lugares o a abandonar la profesión.
En las zonas rurales, la población suele ser más vieja y estar más enferma, y hay menos personas con seguro médico que en las zonas urbanas, según un informe de la National Rural Health Association. Los médicos de los hospitales rurales con escasez de dinero se ven obligados a trabajar más horas, con una mayor carga de trabajo y una menor remuneración.
Un informe de junio de la Administración de Recursos y Servicios Sanitarios reveló que las regiones rurales representan el 60 por ciento de las zonas con escasez de profesionales de salud.
Para 2033, Estados Unidos pudiera sufrir una escasez de hasta 130 mil médicos en todo el país, según una proyección de la Association of American Medical Colleges.
Los expertos y las autoridades de salud afirman que aumentar el número de trabajadores de salud invirtiendo en educación, utilizando recursos como los programas federales de reembolso para estudiantes de enfermería y vacunando a más personas ayudaría a cerrar la brecha.
Hacer que los estudiantes de enfermería se capaciten en zonas rurales, utilizar fondos federales y estatales para pagar las escuelas y exponer a los estudiantes más jóvenes a la profesión también ayudaría a fortalecer la fuerza laboral con el tiempo, dijo Julie Marfell, una experta en la práctica de la enfermería y profesora asociada en la Facultad de Enfermería de la Universidad de Kentucky.
En este sentido, Edwards, el gobernador de Luisiana, firmó en junio una ley que ofrece apoyo financiero a los enfermeros y profesionales de la salud para que ejerzan en zonas con escasez de servicios médicos. La ley también perdona los préstamos a los estudiantes si trabajan en el estado.
"Tenemos que pensar en más formas en las que podamos ... tener estudiantes en estas áreas, en la UCI y en los hospitales", dijo Marfell. "Mientras seamos capaces de proporcionar experiencias a estos estudiantes, entonces vamos a conseguir gente que esté dispuesta a trabajar anticipadamente".
La inscripción de estudiantes en las facultades de medicina aumentó un 1.7 por ciento en 2020 con respecto a 2019, pero se necesitan algunos años para ver los resultados, dijo la doctora Janis Orlowski, jefa de atención médica de la Association of American Medical Colleges. Orlowski dijo que el aumento del número de escuelas de medicina y el mayor tamaño de las clases han contribuido al aumento gradual de las inscripciones. Pese a ello, la escasez persiste.
"La formación de un médico tarda unos 10 años, así que ahora mismo estamos empezando a ver esas cifras crecientes", dijo Orlowski. "El tiempo que ha durado esta pandemia, y el hecho de que afecte a tantas partes de Estados Unidos, ha agotado por completo la plantilla de médicos y enfermeros".
A Pratt, de Luisiana, le preocupa que cuanto más dure la pandemia, más se agotará el personal de los hospitales rurales como el suyo.
"No tenemos gente preparada para asumir estas funciones", dijo Pratt. "Me temo que esta escasez va a durar un tiempo, a menos que empecemos a pensar en políticas que permitan una mayor inscripción en las escuelas de enfermería y formas más rápidas de sacar a parte del personal al campo, porque lo que tenemos ahora no va a llenar el vacío".