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Lindsey Van Ness

Los estados no dan prioridad a los desamparados para las vacunas

Frank Galloway entra en las categorías más vulnerables del COVID-19: Tiene 87 años, es afroamericano y no tiene hogar.

"No es ninguna broma", dijo Galloway sobre el coronavirus que ha matado a algunos de sus amigos en Greensboro, Carolina del Norte. "No me importa tomar algo que ayude a mi vida a seguir adelante".

Está esperando una vacuna mientras permanece en un refugio de emergencia. Aunque el estado comenzó a vacunar a las personas mayores de 65 años a mediados de enero, Galloway, como muchos otros sin vivienda, no tiene acceso a la tecnología y el transporte que las personas en muchos lugares necesitan para vacunarse.

Muchas personas sin hogar tienen padecimientos médicos subyacentes. Es más probable que sean personas de color, y muchos son adultos mayores; todos ellos grupos con un riesgo desproporcionado de sufrir daños graves a causa del virus.

"Si nos fijamos en la población más vulnerable, son las personas sin hogar", dijo Brooks Ann McKinney, de Cone Health, una red de atención sanitaria que ha proporcionado pruebas de detección de coronavirus y atención médica en el refugio donde se encuentra Galloway.

Sin embargo, al menos 20 estados no incluyen a las personas que viven en refugios para indigentes en sus planes de distribución de vacunas, según la National Academy for State Health Policy, una organización de investigación no partidista con oficinas en Washington, D.C., y Portland, Maine. Pocos planes estatales mencionan siquiera a las personas sin hogar que no están en refugios.

Y algunos estados que sí daban prioridad a los residentes de los refugios en los primeros planes cambiaron de rumbo, colocándolos más abajo en la lista.

Los defensores de las personas sin hogar quieren que los estados coloquen a este grupo a la cabeza de la lista de distribución de vacunas. Dar prioridad a las personas sin hogar permitiría a los proveedores de servicios médicos llevar las vacunas directamente a los refugios, afirman los activistas, lo que crearía un sistema más eficiente que pudiera inocular a más personas, hacer un seguimiento de quién tiene qué vacuna y hacer frente a las dudas sobre las vacunas.

"Se ha creado confianza con los refugios en los que hemos estado haciendo pruebas de detección con regularidad", dijo McKinney, director de poblaciones vulnerables en Cone Health. "Están más dispuestos a vacunarse porque confían en los médicos".

La semana pasada, el National Health Care for the Homeless Council, una organización con sede en Nashville, Tennessee, que une a los grupos que prestan atención sanitaria a los desamparados, envió una carta a los gobernadores y a las autoridades sanitarias estatales y locales pidiéndoles que los adultos sin hogar puedan recibir la vacuna y que comiencen a realizar actividades de divulgación específicas.

Sin embargo, los defensores de las personas sin hogar son uno de los muchos grupos que hacen peticiones a los funcionarios estatales. Eso y el retraso en el suministro de vacunas ejercen una enorme presión sobre las agencias estatales.

Cuando los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) ofrecieron una guía en diciembre sobre las prioridades de vacunación, incluyeron a los trabajadores de la salud y a los residentes de instalaiciones de cuidados a largo plazo en el primer lugar.

Por otra parte, la agencia emitió una guía provisional el 2 de febrero centrada en la logística de la vacunación de las personas sin hogar. La guía señala que algunos estados han dado prioridad a estos residentes, pero no obliga a que los estados deban hacerlo.

Los CDC no respondieron a una solicitud de comentarios enviada por Stateline sobre si la guía de febrero era la primera que se refería a las personas sin hogar.

Hee Soun Jang, profesor asociado de la University of North Texas que estudia la atención a las personas sin hogar durante la pandemia, dijo que los CDC "no habían dicho nada sobre la vacunación de las personas sin hogar" hasta entonces y cree que el retraso en las directrices puede haber dificultado que los estados den prioridad a esta población. "Hemos esperado mucho tiempo para tener alguna orientación federal para vacunar a la población sin hogar".

Aproximadamente medio millón de personas carece de hogar en Estados Unidos; y dos tercios de ellas se encuentran en refugios de emergencia o en viviendas de transición, según un informe de 2020 del U.S. Department of Housing and Urban Development. Poco se sabe sobre cómo ha afectado la pandemia a las personas sin hogar, aparte de un mosaico de investigaciones estatales y municipales.

Debido a esas lagunas de conocimiento y a la falta de directrices federales, cada estado siguió su propio camino en cuanto a la ubicación de las personas sin hogar en la fila para las vacunas. Investigadores que dan seguimiento a los planes de los estados dijeron que han visto cambiar las prioridades, pero rara vez de una manera que beneficie a las personas sin hogar.

"Hemos visto una gran oleada de estados que cambian de poblaciones, subiendo en la lista a los ancianos, subiendo a los maestros y a los trabajadores de las tiendas de comestibles", comentó Ariella Levisohn, analista de investigación de la National Academy for State Health Policy. "Con los individuos que experimentan la falta de hogar, no ha habido mucho de un patrón".

En Carolina del Norte, por ejemplo, un plan de distribución de octubre incluía a las personas en refugios para indigentes en la primera fase. Pero el plan actual clasifica al personal de los refugios para personas sin hogar como trabajadores esenciales de primera línea, colocándolos en el tercer grupo del estado, y cambia a las personas que viven en refugios para personas sin hogar al grupo 4.

"Estamos marginando aún más a una población ya marginada al pasarla a una categoría posterior. Eso me molesta", expresó Ryan Fehrman, director de Families Moving Forward, un albergue a corto plazo para unas 50 personas en Durham.

Fehrman también criticó la decisión de colocar al personal del refugio antes que a los residentes del mismo. "Crear una disparidad de poder entre la gente que presta un servicio básico y la que lo recibe es completamente innecesario".

Fehrman, junto con casi 90 organizaciones y 300 personas, envió una carta de la North Carolina Coalition to End Homelessness a la secretaria de Health and Human Services del estado, la doctora Mandy Cohen. Pidieron que se diera prioridad en la vacunación a las personas sin hogar.

La actual priorización del estado de las personas sin hogar está en consonancia con el Comité Asesor sobre las Prácticas de Inmunizacaión de los CDC, escribió la portavoz del Department of Health and Human Services de Carolina del Norte Catie Armstrong en un correo electrónico.

El marco del estado está "diseñado para salvar vidas y desacelerar la propagación del COVID-19 protegiendo primero a los trabajadores de la salud, a las personas que corren el mayor riesgo de ser hospitalizadas o morir, y a los que tienen un alto riesgo de exposición al COVID-19".

Sin embargo, la decisión del estado no coincide con su buen historial general en cuestiones relacionadas con las personas sin hogar, agregó Trisha Ecklund, coordinadora del programa de poblaciones vulnerables de Blue Ridge Health Services en Hendersonville, Carolina del Norte.

"Han tomado un montón de grandes decisiones a favor de los desamparados, especialmente durante la pandemia", dijo. "Por eso es tan decepcionante".

Los funcionarios de salud y de vivienda de Denver tampoco entienden por qué Colorado hizo descender a las personas sin hogar en la lista de prioridades.

"No tiene sentido que no se les incluya desde el principio", comentó Bob McDonald, director ejecutivo del Department of Public Health and Environment de Denver. "Se puede argumentar que se parece mucho a las situaciones de vida asistida".

El alcalde de Denver, Michael Hancock, pidió al gobernador Jared Polis, también demócrata, más discreción en la distribución de las vacunas para que la ciudad pueda inocular a las personas sin hogar.

Pero durante una conferencia de prensa a principios de este mes, Polis dijo que "costaría vidas desviar la vacuna de personas que tienen más de 70 años a personas más jóvenes y sanas solo porque resulta que no tienen hogar". La oficina de Polis no respondió a las solicitudes de comentarios de Stateline.

Mientras tanto, las autoridades de Denver están enviando equipos a los refugios para vacunar a las personas sin hogar de 65 años o más, aunque es ineficiente, señaló McDonald, ya que rechazan a las personas más jóvenes.

Alrededor de 4 mil 200 personas se encuentran sin hogar en la ciudad y el Condado de Denver, según una encuesta realizada en 2020 por la Metro Denver Homeless Initiative, una organización que coordina los servicios y el alojamiento para las personas sin hogar.

"No es demasiada gente", dijo Britta Fisher, directora ejecutiva del Department of Housing Stability de Denver.

Sin embargo, las personas sin hogar han sido hospitalizadas a un ritmo tres veces superior al de otras personas que han dado positivo en la prueba de detección del COVID-19, comentó. "Cuando miras las cifras, es bastante convincente.

"Entendemos que es muy difícil tomar decisiones, ya que no hay suficientes vacunas", dijo Fisher. "También somos persistentes en nuestros valores en torno a la equidad".

Incluso en los lugares donde la vacuna se ha puesto a disposición de personas sin hogar de todas las edades, los equipos médicos se enfrentan a obstáculos logísticos.

"Ha sido un esfuerzo masivo", dijo la doctora Denise de las Nueces, directora médica de Boston Health Care for the Homeless, que proporciona atención médica a las personas sin hogar. Massachusetts incluyó los refugios para personas sin hogar en la primera ronda de distribución de vacunas.

El equipo de De las Nueces está trabajando con unos 40 refugios y a principios de la semana pasada había vacunado a mil 76 personas, es decir, a cerca del 50 por ciento de los adultos elegibles en los refugios.

Pero muchos dudan de vacunarse, señaló. Durante la primera clínica, a finales de enero, el equipo solo vacunó a unas 90 personas en un refugio con el doble de residentes. De las Nueces espera que la tendencia cambie con el tiempo: En una de sus primeras clínicas para segundas dosis, unas cuantas docenas acudieron en busca de una primera vacuna.

"Todavía queda trabajo por hacer en términos del apoyo a las comunidades de color que experimentan la falta de hogar", señaló. "Esto no es del todo inesperado, por supuesto, debido a todas las injusticias históricas, especialmente contra las comunidades afroamericanas o afrodescendientes en Estados Unidos".

Su equipo está iniciando un programa de embajadores del COVID-19 para personas sin hogar con el fin de animar a otros a vacunarse.

En Washington, D.C., las autoridades sanitarias de la ciudad intentan superar las dudas sobre las vacunas celebrando presentaciones en los albergues para indigentes unos días antes de llevar las vacunas. En estas sesiones, expertos sanitarios responden a preguntas y comparten historias como la de la doctora Kizzmekia Corbett, una científica afroamericana que ayudó a desarrollar la vacuna de Moderna.

"A la necesidad de ofrecer la vacuna se sumó la de reconocer la historia de explotación que algunas de estas personas habrían experimentado ... en relación con las vacunas o los entornos médicos", explicó la doctora Anne Cardile, de Unity Health Care, que está trabajando con el Department of Health and Human Services de Washington, D.C., para distribuir la vacuna a personas sin hogar.

Hasta la semana pasada, más de mil personas de los refugios de D.C. habían sido vacunadas, reveló Cardile. A cada persona se le ofreció una cartera impermeable para guardar su cartilla de registro de la vacuna. El distrito está comenzando una ronda de segundas vacunas esta semana.

"Es muy poderoso ver la inversión que se está haciendo para asegurarse de que son los primeros, o están entre los primeros en vacunarse", dijo Cardile.

Los acrtivistas de Carolina del Norte han visto la misma indecisión, dijo Helen Mangum, que anteriormente experimentó la falta de hogar y es miembro de la junta de Families Moving Forward de Durham.

"Por supuesto, está la falta de confianza en nuestra comunidad", comentó sobre las personas afroamericanas y de bajos ingresos. "¿Realmente les sorprende eso cuando nos han tratado así?"

Pero no ser una prioridad en la lista de vacunas se siente como otro golpe, agregó Mangum. "La vacuna contra el coronavirus es otro mensaje para nosotros de que 'ya llegaremos a ti. No eres tan importante'".

Aun así, Mangum, que tiene más de 50 años, piensa vacunarse cuando pueda.

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