LANCASTER, Pa. — Con una cortadora de sobres, tres escáneres de boletas y alrededor de 175 personas, los funcionarios electorales tardaron unas 37 horas consecutivas en procesar 91 mil boletas enviadas por correo en el Condado de Lancaster, Pensilvania.
"Está tomando un poco más de tiempo escanear de lo que esperábamos", dijo Randall Wenger, secretario principal de la Junta Electoral del condado, hablando por encima del “clic-clic-clic” de la cortadora de sobres alrededor del mediodía del miércoles, "pero lo estamos logrando".
Mientras muchos otros estados terminaban de contar los números récord de votos por correo, la tabulación en muchos condados en Pensilvania continuó durante días después de que cerraran las casillas. A diferencia de muchos otros estados, la ley de Pensilvania impide a los funcionarios locales comenzar el conteo hasta las 7 a.m. del día de las elecciones. Algunos condados esperaron hasta el miércoles para empezar a contar.
Muchos funcionarios electorales esperan que las políticas relacionadas con la pandemia que facilitaron el voto por correo, lo que llevó a un aumento de las boletas por correo, sobrevivan a la crisis de salud. Y dicen que más dinero estatal y federal, junto con nuevas leyes para crear un sistema de votación por correo más eficiente y amplio, acortaría los conteos futuros.
La popularidad del voto por correo en esta elección podría presionar a los legisladores estatales para hacer permanentes muchos cambios provocados por el COVID-19.
"Los funcionarios electorales, los legisladores y los votantes han cambiado realmente la forma en que piensan acerca de la votación en muchos lugares del país", dijo Sean Morales-Doyle, subdirector del Programa de Democracia del Centro Brennan para la Justicia, un grupo defensor de los derechos de votación de la Facultad de Derecho de la New York University.
"Hubo muchos votantes que nunca tuvieron la opción (antes de este año) de enviar por correo las boletas y creo que se animaron. Cambiará la perspectiva de la gente y la demanda de los legisladores".
Los votantes de ambos partidos, comentó Morales-Doyle, se beneficiaron de tener más opciones para emitir sus votos. Imagínate las filas de los colegios electorales, dijo, si la mayoría de los votantes de este año hubieran tenido que votar en el día de las elecciones y al mismo tiempo respetar las reglas de distanciamiento social. Las filas "habrían sido increíblemente largas".
Los estados también están aprendiendo qué políticas de votación funcionan o necesitan más ajustes, después del tiempo que tomó contar las boletas en Georgia, Nevada y Pensilvania. Hace meses, los funcionarios electorales a nivel estatal y local advirtieron que el enorme aumento de votos por correo significaría un mayor tiempo de conteo.
Las leyes estatales varían. En Michigan, Pensilvania y Wisconsin, por ejemplo, los funcionarios no pudieron empezar a contar las boletas llegadas por correo hasta el día de las elecciones. Sin embargo, en estados como Florida, donde los funcionarios pudieron comenzar a procesar las boletas semanas antes de la elección, los resultados estaban disponibles poco después del cierre de las urnas.
Algunos funcionarios electorales locales de todo el país también han expresado su frustración por lo que dicen es una falta de claridad en las leyes de votación que hacen que el proceso de recuento sea más largo. La Corte Suprema de Estados Unidos se negó a anular una decisión de la Corte Suprema de Pensilvania de ampliar el plazo de la votación por correo. Sin embargo, la Corte Suprema de Estados Unidos todavía pudiera actuar en relación con el caso.
Y la directriz de la secretaria de estado demócrata Kathy Boockvar sobre cómo intentar corregir las boletas defectuosas (un proceso conocido como "curado" que tiene lugar en todas las elecciones) cambió en vísperas del día de las elecciones, lo que llevó a diferentes interpretaciones por parte de los funcionarios electorales.
"Toda elección debe tener reglas claras que todos entiendan", dijo Josh Parsons, el presidente republicano de la comisión del Condado de Lancaster, que ayuda a organizar las elecciones locales. "Y, ciertamente, con una elección como esta, con tanto que depende de ella, estar cambiando las reglas y cambiando la directriz justo antes o durante la elección, eso es un problema. Y ha causado mucha confusión en todo el estado".
Parsons dijo que apoya que se empiece el procesamiento antes del día de las elecciones. Ese cambio es apoyado por los funcionarios condales en todo el estado, comentó Lisa Schaefer, directora ejecutiva de la Asociación de Comisionados Condales de Pensilvania.
A principios de septiembre, la Cámara Baja de Pensilvania, de mayoría republicana, aprobó un proyecto de ley que habría permitido a los condados comenzar a procesar las boletas de voto por correo tres días antes del día de las elecciones. Pero la medida también habría prohibido los buzones para recolectar las boletas y habría permitido a los residentes de fuera del condado ser observadores electorales certificados. Los demócratas querían más tiempo de procesamiento y se opusieron a la prohibición de los buzones y a los cambios en las reglas de los observadores electorales, y el gobernador demócrata Tom Wolf prometió vetar el proyecto de ley. Los dos partidos no pudieron llegar a un acuerdo antes de las elecciones.
"Creo que dado lo que estamos sucediendo aquí, dado el tiempo que esto está tomando, nuestros condados presionarán absolutamente por un cambio en la ley para permitir un comienzo más temprano en el futuro", señaló Schaefer.
La espera de un recuento final en Pensilvania y otros estados pudo haberse evitado, comentó Amber McReynolds, directora general del Instituto Nacional del Voto en Casa, que ha defendido y trabajado con las legislaturas estatales en estados como Nueva Jersey, Nevada y Vermont para implementar políticas de voto por correo. Durante meses, dijo, trató sin éxito de persuadir a las legislaturas de Michigan, Pensilvania y Wisconsin, controladas por los republicanos, para que aprobaran leyes que hicieran que el proceso de votación y conteo funcionara más fácilmente.
"Se negaron a actuar", comentó. "Básicamente, lo que pasó es exactamente como dijimos que sería, pero creemos que hay una oportunidad de mejorar. Es difícil para ellos ignorar a sus clientes. Definitivamente habrá más cambios en el futuro y muchos de estos cambios se harán permanentes".
Con un aumento tan drástico en la votación por correo y un nuevo impulso para ampliar el acceso a la votación, McReynolds dijo que trabajaría con los legisladores estatales de Florida, Georgia, Kentucky, Rhode Island y otros estados para implementar mejores políticas.
Debería ser un esfuerzo bipartidista, dijo, lo cual no carece de precedentes. En la última década, ella ayudó a dar forma al sistema de voto por correo de Colorado (visto por muchos expertos como un modelo nacional) trabajando con legisladores tanto demócratas como republicanos. Los estados de tendencia más conservadora siguen ampliando el acceso al voto por correo, dijo, incluyendo Montana, Nebraska y Utah. No hay lugar para el partidismo en las políticas electorales, señaló McReynolds.
En general, el día de las elecciones tuvo menos problemas con las filas o el mal funcionamiento del equipo de votación que otras elecciones recientes de Estados Unidos, y muchos expertos en derechos de voto atribuyen este éxito a los más de 100 millones de estadounidenses que emitieron un voto anticipado, ya fuera por correo o en persona, en las semanas previas al martes.
"Creo que esto es una prueba de que cuando ampliamos el acceso a la votación para dar a la gente más opciones para votar, ya sea por correo, en la acera o en la votación anticipada extendida, tenemos menos problemas el día de las elecciones", comentó Karen Hobert Flynn, presidenta de Common Cause, una organización defensora de los derechos de voto con 30 capítulos estatales en todo el país.
En los estados que no ajustaron sus políticas de votación para la pandemia, como Alabama, Misisipí y Luisiana, hubo largas filas y otros problemas el día de las elecciones.
El desafío que se presenta, sin embargo, es si estas políticas, muchas de las cuales se establecieron a través de una acción ejecutiva emitida por secretarios de estado o fueron aprobadas por los legisladores específicamente para esta elección, perdurarán más allá del año 2020.
En Kentucky, por ejemplo, el gobernador demócrata, Andy Beshear, el secretario de estado republicano Michael Adams y la Junta Electoral Estatal no partidista llegaron a un acuerdo a principios de este año para eliminar el requisito de una excusa para las boletas por correo y ampliar la votación anticipada en persona. Pero como dijo el ex Secretario de Estado Republicano Trey Grayson en una llamada de prensa esta semana, esas políticas eran temporales y no está claro si los cambios serán promulgados para elecciones posteriores.
De manera similar, los secretarios de estado de ambos partidos en Ohio y Michigan adoptaron medidas unilaterales para ayudar a facilitar el proceso de votación durante esta elección, pero esas políticas quizá solo sean temporales.
A nivel federal, un proyecto de ley en el Congreso, bautizado en honor del difunto legislador y líder de los derechos civiles John Lewis, reforzaría la supervisión federal de las elecciones y restauraría algunas salvaguardias contra la discriminación racial que fueron eliminadas por la decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos en el caso Condado de Shelby vs Holder en 2013. Los demócratas en el Congreso también han presionado para obtener dinero adicional para la administración de las elecciones locales.
A principios de este año, el Centro Brennan señaló que los estados y condados necesitaban cuatro mil millones de dólares adicionales para administrar adecuadamente las elecciones en todo el país.
"Los administradores electorales, sin importar su afiliación política, quieren hacer un buen trabajo, y su trabajo se hace mucho más difícil cuando no tienen los recursos para hacerlo", dijo Morales-Doyle. "Los recursos necesarios para llevar a cabo una votación por correo a gran escala son diferentes de los recursos necesarios para llevar a cabo una votación en persona a gran escala. Esto crea una enorme carga".
Esta carga, explica, se agudiza en las jurisdicciones más pequeñas que pueden carecer de los recursos y el personal necesarios para llevar a cabo una elección con niveles récord de votación por correo.
La pandemia no ha terminado, y seguirán celebrándose elecciones en los próximos meses. Habrá dos elecciones de desempate para escaños del Senado de Estados Unidos en Georgia en enero y varias contiendas de alcaldes de alto perfil en la Ciudad de Nueva York y Minneapolis, y elecciones para gobernador el año próximo en Nueva Jersey y Virginia. Mientras la pandemia persista, las leyes que hacen que el voto sea más accesible seguirán siendo invaluables, dijo Morales-Doyle.
– Este texto fue traducido por Kreativa Inc.