FORT LAUDERDALE, Florida — Hace casi 50 años, los apartamentos de Lauderhill Point fueron construidos para llevar viviendas seguras y asequibles a un tramo deteriorado de lo que hoy es Lauderhill.
En vez de ello, los 22 edificios que componen la propiedad se han vuelto tristemente famosos por problemas que se han mantenido constantes pese a los numerosos cambios de nombre y de propiedad: Asesinatos, tiroteos, pandillas y tráfico de drogas desenfrenado.
La policía de Lauderhill reveló que, entre 2014 y 2019, respondió a más de dos mil 400 reportes en la propiedad, casi dos al día. Entre los 215 reportes criminales que levantaron había 14 casos relacionados con un arma y seis con un cuchillo.
El 14 de noviembre, Vedner Jacsaint, de 32 años de edad, se convirtió en la más reciente víctima asesinada en la propiedad. En julio de 2019, un niño de cinco años y un hombre con el que estaba recibieron disparos y sobrevivieron. En diciembre de 2018, Dwight Higgins Jr., de 24 años, fue asesinado a tiros.
Poco después de la muerte de Higgins, la Comisión Municipal de Lauderhill aprobó una resolución solicitando a los actuales propietarios, la Michaels Organization, que establecieran más medidas de seguridad. Pero los representantes de la organización, que posee varios proyectos de viviendas asequibles en todo el país, alegan que han hecho todo lo posible, incluyendo la adición de nuevas vallas alrededor de la propiedad, cámaras y lámparas de iluminación. El verdadero problema, dijeron: los visitantes externos que no pueden controlar.
Con un departamento de policía sobrecargado de trabajo, por un lado, y una empresa de gestión que muestra desesperación, por el otro, los más de 600 residentes de bajos ingresos que viven en los apartamentos tienen pocas opciones.
Una antigua residente que vivió allí entre 2014 y 2018 recordó una comunidad amorosa durante el día, plagada de juegos de azar, tráfico de drogas y disparos por la noche. Dijo que todo el mundo sabe que una pandilla opera en los terrenos y que muchos residentes tienen demasiado miedo de hablar con la policía o con cualquier otra persona sobre los problemas. Pidió al South Florida Sun Sentinel que no publicara su nombre por temor a posibles represalias.
"La gente va y viene y se las arregla", comentó, describiendo su periodo en los apartamentos. "Con suerte, llegan a un punto en el que pueden mudarse".
Lauderhill Point se encuentra en la cuadra 3100 de la calle Northwest 19th. Está frente a un cementerio por un lado y a un depósito de chatarra por el otro, los 22 edificios están concentrados en una maraña en un lote relativamente pequeño. Caminos serpenteantes conectan los edificios y las áreas comunes. Cerca de los buzones hay un asta con una bandera andrajosa que lleva el lema de la Michaels Organization: "Comunidades que impulsan vidas".
De las 176 unidades de apartamentos, 174 están subvencionadas por el gobierno federal, según una vocera del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos. En el último año los propietarios han recibido un subsidio mensual de 203 mil dólares del gobierno federal.
En 1973, los apartamentos se llamaron originalmente Tuskegee Gardens. Fueron desarrollados por ex alumnos del Tuskegee Institute como una alternativa segura en una zona de delincuencia.
Pero estuvo condenado desde el principio debido a los retrasos en la construcción que pusieron a la construcción en números rojos antes de que tuvieran inquilinos. Los administradores de la propiedad dijeron que el déficit dejó poco dinero disponible para completar las reparaciones. Los reportajes en Sun Sentinel y Miami Herald mostraban una propiedad deteriorada y culpaban a los administradores por no hacer más.
En los años 80, los apartamentos cambiaron de manos y llegaron a conocerse como los apartamentos de Kingston Square. Sin embargo, los inspectores del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD) le dieron a la propiedad calificaciones por debajo de los estándares por problemas con los consumidores de drogas y por fallas en la electricidad y la plomería.
Los inquilinos demandaron y en 1989 el gobierno federal acordó pagar las reparaciones eléctricas para evitar que el Condado de Broward desalojara a los inquilinos que vivían en condiciones deficientes. En 1991, Sharon Bourassa, una abogada de Broward Legal Aid, presentó otra demanda en nombre de los inquilinos. Bourassa todavía recuerda cómo era la propiedad en aquel entonces.
"Parecía un Beirut bombardeado", dijo, recordando las infestaciones de ratas, la falta de aire acondicionado y la delincuencia. Después de años de lucha en los tribunales con la administración, Bourassa comentó que la propiedad finalmente cambió de manos una vez más.
En 2008, la Michaels Organization intervino como nuevo propietario. Renovaron los apartamentos, las áreas comunes y añadieron medidas de seguridad como una cerca de hierro que actualmente rodea la propiedad. También proporcionaron servicios sociales a los residentes, como programas extraescolares para los niños, almuerzo gratis durante el verano y becas.
Bourassa pensó que la historia tendría un final feliz y empezó a centrarse en otros edificios del Condado de Broward. "Pensé que yo había terminado", comentó. "Creí que eso era todo".
Pese al cambio de imagen, los apartamentos no pudieron cambiar de ubicación. Durante años, Lauderhill, una ciudad relativamente pequeña de unos 70 mil habitantes, ha tenido una de las mayores tasas de criminalidad per cápita del Condado de Broward.
Según las estadísticas del Departamento de Policía de Florida, se denunciaron dos mil 702 incidentes de delitos violentos en toda la ciudad. Ello incluyó 13 asesinatos, en segundo lugar después de los 21 asesinatos en Fort Lauderdale, que tiene más de 100 mil residentes más.
También hubo 103 robos y 413 asaltos con agravantes en Lauderhill ese año, mucho más para ambas categorías que en otras ciudades de tamaño similar como Plantation, Deerfield Beach o Sunrise.
Aun así, Lauderhill Point ha sido una espina particular para la policía.
"Ha sido una de nuestras áreas más problemáticas durante mucho tiempo", señaló el jefe de policía de Lauderhill, Constance Stanley, en una declaración en septiembre por una demanda que acusaba a la Michaels Organization de negligencia por la muerte de Higgins en 2018.
Doris Paschall, la administradora diaria de la propiedad en Lauderhill Point, había estado hablando con la policía sobre los problemas antes del asesinato de Higgins en correos electrónicos enviados a la policía de Lauderhill.
El Sun Sentinel obtuvo correos electrónicos que fueron enviados entre 2016 y 2017.
En 2016, Paschall escribió al jefe Stanley sobre el reciente tiroteo de un joven que había vivido en el complejo. Temía que hubiera represalias. "Los residentes que tienen conocimiento", dijo, "tienen miedo de hablar, de convertirse en víctimas".
En febrero de 2017, escribió de nuevo al jefe y le dijo que había habido "varios tiroteos" en la propiedad. "Jefe, debido a la falta de presencia policial aquí, los criminales sienten que pueden causar estragos en esta propiedad e intimidar a las personas que viven aquí", escribió. "Estoy rogando su ayuda".
Paschall no respondió a la petición de comentarios.
En una reunión de la Comisión Municipal de Lauderhill en mayo de 2019, los miembros de la policía de Lauderhill expusieron algunos de los problemas particulares que han enfrentado en Lauderhill Point.
Según el acta de la reunión municipal, el departamento declaró que había aumentado su presencia en la zona y que había estado realizando operaciones de vigilancia y otras operaciones encubiertas. La policía agregó que había obtenido algunos datos de los residentes, pero que en su mayor parte luchaban para romper la cultura del silencio.
También dijeron que habían hablado repetidamente con los administradores de las propiedades sobre las medidas que debían tomar, como añadir más cámaras para captar los puntos ciegos, arreglar las puertas de seguridad que se averiaban constantemente y contratar guardias armados o un destacamento policial fuera de servicio. Dijeron que Paschall les dijo que "problemas de dinero" impedían que se adoptaran estas medidas.
En la declaración de 2020, el jefe Stanley comentó que su fuerza de 130 oficiales estaba haciendo todo lo que podía. Añadió que parecía que Paschall y la Michaels Organization esperaban que un oficial estuviera presente en todo momento, en lugar de gastar más dinero en medidas proactivas.
"Estuvimos allí tanto como pudimos", dijo Stanley. "Pero de nuevo, tenemos toda una ciudad que cubrir".
Según las actas de una reunión municipal de mayo de 2019, los funcionarios de la ciudad de Lauderhill esperaban que su resolución contra los propietarios de Lauderhill Point fuera un catalizador para las acciones legales que pudieran ayudar a resolver los problemas.
Incluso antes de que se aprobara la resolución, Verona Coote-Janes, la madre de Higgins, presentó una demanda por supuesta negligencia contra los propietarios, alegando que no habían protegido al público y habían permitido que se manifestara una atmósfera en la que los delincuentes podían llevar a cabo asaltos sin temor a ser atrapados.
"Tienen que intensificar sus acciones para evitar que esto suceda", declaró Coote-Janes al Sun Sentinel. "Son los hijos de alguien, el hermano de alguien, el padre de alguien los que están siendo asesinados".
En respuesta tanto a la resolución como a la demanda de Coote-Janes, la Michaels Organization defendió sus esfuerzos existentes y afirmó que la mayoría de los problemas son causados por los visitantes, y por lo tanto están fuera de su control.
Laura Zaner, vocera de la Michaels Organization, declaró que antes del asesinato de Higgins en 2018, habían añadido más iluminación y vallas que requerían el acceso con un llavero remoto. También habían instalado 19 cámaras y le dieron a la policía acceso en vivo a las tomas. En una respuesta escrita a la resolución de la ciudad de 2019, un vicepresidente señaló que las puertas de seguridad han estado a veces abiertas porque a menudo son golpeadas por coches que entran y salen de la propiedad, pero que las reparaciones se hacen rápidamente.
Sin embargo, la antigua residente afirmó que las puertas casi siempre estaban rotas, y que era muy fácil para cualquiera entrar en la propiedad. Un reciente jueves por la tarde, tanto la puerta delantera como la trasera de la propiedad estaban abiertas.
Zaner dijo que, aun cuando nunca habían contratado a un guardia de seguridad desde que asumieron el cargo en 2008, presentaron una solicitud oficial al Departamento de Policía de Lauderhill para contratar a un agente de policía fuera de servicio. "La policía de Lauderhill está actualmente sin recursos, y no puede ofrecernos este elemento", dijo.
El Departamento de Policía de Lauderhill no pudo confirmar si alguna vez recibió esa solicitud.
Zaner dijo que tanto el asesinato de Higgins en 2018 como el de Jacsaint el 14 de noviembre involucraban a víctimas y asaltantes que no eran residentes o "invitados autorizados" y, por lo tanto, no eran responsables de sus acciones.
"En última instancia, los que participan en actos criminales y violentos, son responsables de su propio comportamiento".
Al igual que Bourassa, que ha luchado en nombre de numerosos proyectos de vivienda en Broward, reconoció que arreglar los problemas de la comunidad sería un reto, pero cree que un cambio duradero en un lugar plagado por décadas requeriría esfuerzos a largo plazo y potencialmente costosos, en lugar de soluciones rápidas y fáciles.
"No puede ser algo de una o dos semanas", señaló. "Debe ser algo continuo".
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