
A sus 18 años, Jonathan Macedo está haciendo realidad sus sueños, y el sueño de su madre. El joven tiene su propio negocio, Peke’s Pozole, un restaurante de comida mexicana en Chicago, del cual tomó las riendas en plena pandemia de COVID-19.
A pesar de la corta edad de Macedo y de los retos que ha enfrentado debido a la crisis sanitaria, su emprendimiento ha sido todo un éxito, a tal punto que planea mudarse en junio a un nuevo local, más amplio, y para finales de año tiene previsto abrir otro restaurante.
Macedo relató cómo incursionó en el mundo de los negocios desde niño, cuando ayudaba a su madre a preparar el pozole que vendían y servían en su propia casa. Recuerda cómo los clientes hacían fila afuera de la vivienda para sentarse en las tres mesas que colocaban en la sala.
Desde los 12 años también aprendió de su mamá, Petra Macedo, una inmigrante originaria de Guerrero, México, sus recetas para preparar el tradicional platillo mexicano.

“Al principio, no me gustaba todo esto del restaurante, cuando tenía 12 años, porque realmente era mucho trabajo para mí, pero conforme fue creciendo el negocio y yo fui creciendo, me emocioné cada vez más y más, y ahora, los sueños que eran de mi mamá son mis sueños”, dijo.
Desde noviembre de 2020, cuando su madre le traspasó la propiedad y la responsabilidad del negocio, el joven se las ha ingeniado para estudiar su último año de high school al mismo tiempo que es el jefe de 13 empleados.
“Mi madre me pasó a mí el restaurante cuando cumplí 18 años, pero desde los 15 años era el que corría todo aquí porque ella se enfocaba más en la comida. Ahora, yo también me estoy enfocando en la comida y a mi madre le toca descansar”, dijo el adolecente, quien planea estudiar administración de negocios en DePaul University, en Chicago.
Toda una celebridad
El éxito que Jonathan ha tenido a su corta edad lo ha convertido en todo una celebridad en Chicago. Por todas las entrevistas que concede en estos días, pareciera que todo el mundo quiere conocer su historia.
Y es que el joven asumió la administración del restaurante en medio de una de las peores crisis económicas que ha atravesado el país, y ha sabido capear el vendaval y salir adelante, con tenacidad, esfuerzo y con un préstamo del Programa de Protección de Pago (PPP), de la Administración de Pequeños Negocios (SBA).