Mientras que muchas personas trabajan desde casa y se abastecen de alimentos para prepararse para una posible cuarentena por el virus Covid-19, la vida continua para Joaquina Rivera, de 50 anos, una vendedora ambulante en el vecindario de La Villita, en el oeste de Chicago.
El viernes por la manana, horas antes de que el presidente Donald Trump declarara un estado de emergencia para ayudar a limitar la propagacion del coronavirus que rapidamente llego a Illinois, Rivera se establecio con su carrito en la concurrida interseccion de 26th St. y Pulaski Rd. para vender elotes, churros y fruta fresca. Ese carrito ha sido su sustento durante casi 15 anos, dijo la originaria de Veracruz, Mexico, mientras se secaba las manos con su delantal negro y percudido despues de lavarlas.
Si bien esta preocupada por el nuevo virus, dijo que no puede dejar de trabajar, incluso si se enferma, porque no puede permitirselo. Rivera dijo que no tiene dinero para comprar mas de una semana de comestibles.
"Si no salgo a trabajar, �como pagaria el alquiler?", se pregunto. "Escuchamos que el gobierno implemento un plan para ayudar a los afectados, pero como sabemos que no calificamos para nada de eso, no tenemos otra opcion que arriesgarnos y continuar con nuestras vidas normales, estamos acostumbrados a eso".
Al igual que Rivera, muchos vendedores continuaron vendiendo en diferentes intersecciones del segundo distrito comercial de mayor recaudacion de la ciudad en ese vecindario predominantemente latino e inmigrante.
En contraste con el tranquilo y casi desierto centro de la ciudad, donde muchos siguieron la recomendacion del gobernador J.B. Pritzker y la alcaldeza Lori Lightfoot de trabajar desde casa, habia trafico peatonal sobre 26th St. Tambien habia papel higienico en las tiendas y no habia filas para pagar.
Un vendedor de algodones de azucar azul y rosa camino por la calle. Algunas personas esperaron en una fila para comprar tamales a una mujer, y un hombre ofrecio a los transeuntes probar la sandia que vendia desde la parte trasera de una camioneta.
Todos ellos son trabajadores en situacion de precariedad, sujetos a empleos inestables, bajos salarios y condiciones de trabajo peligrosas. La mayoria de ellos son inmigrantes que viven en Estados Unidos sin permiso legal, y su unica forma de ganarse la vida es a traves de trabajos que carecen de prestaciones, "incluso en situaciones desesperadas", dijo Shelly Ruzicka, directora de comunicaciones y operaciones de Arise Chicago's Worker Center, que aboga por los trabajadores en esa condicion, incluidos aquellos a quienes se les paga en efectivo.
"La realidad es que incluso si los funcionarios de salud dicen que la licencia por enfermedad remunerada es un tratamiento efectivo contra el coronavirus, muchos trabajadores indocumentados no tienen ese privilegio, incluso si es una politica", dijo Dolores Castaneda, investigadora asistente del Chicago's Center for Healthy Work de la Universidad de Illinois en Chicago. Castaneda investiga la forma en que el trabajo precario afecta la salud de las comunidades negra y latina.
Desde julio de 2017, la ciudad de Chicago obliga a los empleadores a proporcionar a los trabajadores hasta 40 horas de licencia anual pagada por enfermedad; sin embargo, dijo Castaneda, debido al estado migratorio de algunos empleados, estos se sienten presionados para seguir trabajando o temen pedir dias libres cuando enferman porque "temen perder sus trabajos o la retribucion de sus empleadores".
Muchos de estos trabajadores estan en las industrias de la manufactura y los restaurantes, donde muchos de ellos suelen compartir la misma habitacion y el contacto es inevitable, dijo.
"Lamentablemente, su posicion vulnerable los hace aun mas vulnerables a la enfermedad", dijo Castaneda. "Y si no pueden quedarse en casa cuando estan enfermos, eso significa que continuan en contacto con otras personas, lo que puede conducir a la propagacion del virus".
David Gaytan, de 29 anos, un contador que trabaja en una oficina del centro y fue alentado por su empleador para trabajar desde casa, opto por ir a la oficina en solidaridad con su madre, empleada de una fabrica de Elk Grove Village, quien a pesar de las preocupaciones de Covid-19, no ha recibido ninguna informacion de su empleador, dijo, sobre las medidas de seguridad que la compania esta tomando para evitar el contagio.
"Mis amigos y yo en el trabajo estamos muy preocupados porque parece que las personas aqui ni siquiera estan preocupadas por nuestra salud", dijo la madre de Gaytan, quien pidio que no se usara su nombre por temor a medidas disciplinarias en su trabajo. "Siento que la gente piensa que los trabajadores indocumentados no pueden enfermarse o que no se les permite tener ningun tipo de problema".
El Chicago Tribune intento contactar la fabrica de Elk Grove Village el viernes por la tarde para solicitar informacion sobre su plan de accion con respecto al coronavirus, pero no devolvieron la llamada.
Debido a sus empleos con salarios bajos, su estatus migratorio y la falta de seguro medico, estos trabajadores no pueden ahorrar dinero, explico Leone Jose Bicchieri, director ejecutivo de Working Family Solidarity, una organizacion que trabaja con comunidades de clase trabajadora para organizar y fomentar politicas para un ambiente de trabajo justo.
"Cuando hay un desastre natural _ahora es un virus_ o en tiempos de catastrofe, todos se dan cuenta de que los trabajadores que mantienen la economia en marcha son las personas pobres que son terriblemente irrespetadas", dijo Bicchieri.
Erik Garcia, de 50 anos, jornalero en Chicago desde que llego de Guatemala hace mas de una decada, dijo que esta "extremadamente" preocupado por su salud. Si se enferma, no podria ir al medico porque no tiene seguro medico, dijo. Pero lo que mas teme es no poder enviar dinero a sus dos hijos en Guatemala si no puede trabajar. Uno de ellos finalmente esta comenzando la universidad, por lo que "tratamos de no pensar en lo que esta sucediendo y centrarnos en encontrar un trabajo para el dia", dijo Garcia.
"Si alguno de nosotros lo tiene, ni siquiera lo sabemos porque no podemos ir al medico", agrego. El es parte de un grupo que ha adoptado el estacionamiento del The Home Depot cerca de la interseccion de 31st St. y Cicero Ave. como su area de jornaleros. Dijo que a menudo trabajan sin el equipo adecuado y estan expuestos a muchos otros problemas medicos.
"Quiza seria bueno que alguien saliera a explicarnos mas sobre lo que sucede, porque ni siquiera sabia que habia tantos casos de coronavirus en Chicago", dijo Garcia cuando se le informo cuantos casos habia reportados hasta el viernes. "Podemos aprender mas sobre las precauciones que podemos tomar, pero no dejaremos de trabajar, no podemos hacerlo, incluso si nos sentimos enfermos", dijo. Ninguno de los trabajadores experimentaba sintomas de resfriado o gripe el viernes.
Maria Badillo, de 37 anos, madre de dos hijos que se mudo de Veracruz, Mexico, al barrio de Pilsen en 2007, perdio su trabajo cuando el estado y la ciudad recomendaron que se cancelaran eventos de mas de 250 personas.
Badillo fue contratada a traves de una agencia de personal como parte de un equipo de mantenimiento que trabaja en United Center para eventos deportivos. "Afortunadamente, mi esposo todavia esta trabajando", se rio Badillo.
Ni Badillo ni Martina Romano, de 61 anos, la mujer a la que Badillo compra elotes, tienen dinero para comprar alimentos o articulos para el hogar durante mas de una semana, dijeron.
Bicchieri dijo que contacto al representante federal Jesus "Chuy" Garcia en Washington DC, para compartir informacion sobre la comunidad inmigrante y sus necesidades.
En una llamada telefonica desde DC el viernes por la noche, Garcia dijo que estaba al tanto de la forma especifica en que la crisis afecta a los inmigrantes latinos, y dijo que trabaja en estrecha colaboracion con las administraciones de Lightfoot y Pritzker para encontrar formas de ayudar mejor esa comunidad, cuyo idioma principal es el espanol.
"Necesitamos que la ayuda sea indiscriminada como el virus mismo", dijo Garcia. "Al virus no le importa la raza, la edad o la clase, y una persona enferma es una amenaza para todos".
Garcia y otros lideres politicos pidieron una moratoria a las deportaciones por parte del Buro de Vigilancia de Inmigracion y Aduanas (ICE) para alentar a las personas que viven en el pais sin permiso legal a buscar ayuda medica sin temor a ser detenidos o separados de sus familias.
Garcia dijo que apoya totalmente la ley Respuesta al Coronavirus las Familias Primero, un paquete de ayuda bipartidista de coronavirus aprobado por la Camara el sabado. Dijo que trabajaba para garantizar que sea "lo mas inclusivo posible", pero reconoce que sera un desafio a medida que se desarrolle la pandemia.
En una conferencia de prensa el viernes por la noche, Lightfoot dijo que su administracion se ha acercado a socios de la comunidad que trabajan "especificamente con los indocumentadas".
La alcaldesa dijo que su equipo ha estado hablando con los empleadores, pidiendoles que sean flexibles para acomodar a esos trabajadores, y agrego que han tenido una "buena respuesta".
"Haremos todo lo posible para abogar por estos trabajadores", dijo Lightfoot.
Esther Sciammarella, directora de Chicago Hispanic Health Coalition, dijo que ha habido una crisis de salud en la comunidad latina de quienes ingresaron al pais sin permiso legal mucho antes de la pandemia del coronavirus. Esa comunidad, dijo, tiene un numero significativo de ancianos que tienen enfermedades cronicas que los hacen mas vulnerables al virus, pero que aun deben trabajar porque no pueden retirarse.
Por ahora, dijo Rivera, seguira rezando por proteccion como siempre lo ha hecho. Ella dice que la pandemia de COVID-19 no la alarma porque vivir en el pais sin papeles le ha ensenado a vivir dia a dia. Y sabiendo que el gobierno "probablemente no se preocupara" por ella y su comunidad, "no nos deja otra opcion que cuidarnos unos a otros y tener fe en Dios", dijo.