SACRAMENTO, California — El incendio de Loyalton se había iniciado dos días antes y comenzaba a tomar impulso en una zona muy boscosa 50 millas al norte del Lago Tahoe. Fue entonces cuando Jeff Holland se ofreció a ayudar.
La compañía maderera de Holland, CTL Forest Management Inc., tenía una serie de equipos para combatir el fuego (topadoras, camiones cisterna, una máquina de astillar madera llamada masticador) estacionados en una de sus propiedades en Loyalton, justo al oeste de donde el fuego comenzó a mediados de agosto. Propuso rentarle el equipo al Servicio Forestal de Estados Unidos, que estaba a cargo de combatir el fuego.
Fue rechazado.
"Tenía varios equipos listos para usar", dijo Holland, quien ha trabajado con el Servicio Forestal durante años. "No les interesó".
En pocos días, el incendio de Loyalton superó los 40 mil acres y quemó cinco casas.
Holland dijo que su equipo no necesariamente habría evitado que el fuego se extendiera. Pero cree que el incidente ilustra los problemas que afectan al sistema de extinción de incendios del Servicio Forestal.
En particular, Holland comentó que está molesto con un programa computarizado llamado VIPR que permite a la agencia llamar al sector privado cuando se necesita ayuda en un incendio. Cientos de empresas se han apuntado para suministrar al Servicio Forestal topadoras para cavar líneas de contención, camiones cisterna para apagar las llamas y otros equipos según las necesidades.
Holland y otros contratistas afirman que el Servicio Forestal ha estado llevando a cabo el programa de forma mucho más estricta en el último año, convirtiendo lo que ya era un sistema complicado en un lío burocrático. Las ofertas han sido rechazadas por problemas menores de papeleo que tendían a resolverse en años anteriores. Las empresas que habían estado trabajando para el Servicio Forestal durante años fueron repentinamente excluidas del sistema, sin una explicación por parte del gobierno.
El resultado final, según los contratistas, fue que el Servicio Forestal se vio superado cuando la peor temporada de incendios forestales de la que se tiene constancia estalló en todo California.
"El Servicio Forestal no estaba listo para enfrentar una temporada de incendios como esta", señaló Holland.
Rusty Stanford, un empresario del Condado de Modoc que ha suministrado camiones cisterna a la agencia, dijo que parecía que el Servicio Forestal estaba tratando de racionalizar la operación y trabajar con menos contratistas. "Se dispararon en el pie", comentó.
Los funcionarios de elección del estado han comenzado a darse cuenta. El mes pasado, el congresista republicano Doug LaMalfa dijo que las deficiencias en el sistema (conocido como VIPR, por Virtual Incident Procurement) contribuyeron a la gravedad de la temporada de incendios forestales de California.
El "fracaso de la agencia para llenar los contratos VIPR este año ha llevado a una severa falta de equipo y de personal de bomberos", señaló LaMalfa en un comunicado. "Ese fracaso hizo que la destrucción de los incendios forestales en California fuera mucho peor".
LaMalfa (cuyo distrito incluye el área quemada por el incendio de North Complex, que causó la muerte de 15 personas en Berry Creek) declaró que se le ha asegurado que el Servicio Forestal está trabajando para arreglar el problema. Sin embargo, cuando un alto funcionario del Servicio Forestal compareció en una audiencia virtual del Congreso a finales de septiembre, el congresista lo interrogó acerca del caos.
"Si quieres estar preparado, usa el equipo privado", dijo LaMalfa a John Phipps, un subjefe del Servicio Forestal. "Hoy pasé por delante de algunos en el Condado de Siskiyou. Aún hay unos 20 camiones cisterna en la autopista que no han sido contratados".
Phipps reconoció "problemas técnicos y administrativos" con el sistema, pero prometió a LaMalfa que "los problemas de contratación han disminuido bastante".
Cuando la administración del presidente Donald Trump rechazó este mes la solicitud de California de 346 millones de dólares en asistencia para incendios forestales (solo para retractarse menos de dos días después), subrayó la tensión entre los funcionarios estatales y federales sobre la política de incendios forestales.
Trump ha amenazado a veces con retirar la ayuda para incendios forestales, alegando que California debe hacer un mejor trabajo en la gestión de sus bosques para reducir los riesgos de incendios forestales, una declaración que ignora el hecho de que el Servicio Forestal y otras agencias federales controlan el 57 por ciento de los bosques de California.
Aunque el gobernador demócrata Gavin Newsom y la administración de Trump se comprometieron conjuntamente en agosto a gestionar los bosques de forma más agresiva, la relación incómoda persiste, como se puso de manifiesto tras la destrucción de Berry Creek.
Algunos funcionarios de elección estatales y locales señalaron que el North Complex, originalmente conocido como el incendio del Oso, había estado ardiendo durante tres semanas en el Plumas National Forest antes de que se precipitara hacia Berry Creek. ¿Por qué no fue contenido antes?, se preguntaron.
Los funcionarios del Servicio Forestal dijeron que estaban haciendo lo mejor que podían con equipo y mano de obra limitados. Una tormenta eléctrica a mediados de agosto dejó a California con una serie de grandes incendios forestales, y el Servicio Forestal tuvo que desplazar los recursos casi a diario a medida que las circunstancias cambiaban.
"Aún tenemos una escasez crítica", dijo el vocero de la agencia Bruce Prud'homme en ese entonces. "Donde el fuego presenta la mayor amenaza es donde ponemos el mayor esfuerzo".
Desde 2009, el Servicio Forestal ha confiado en el sistema VIPR para llamar a los contratistas privados cuando estallan los incendios. Cerca de mil 200 empresas tienen contratos con la agencia en California, declaró el vocero del Servicio Forestal Jonathan Groveman.
Es difícil decir exactamente cuántos equipos estuvieron de guardia para la temporada de incendios de 2020, y si eso cambió con respecto a los años anteriores. Debido a que los contratistas pueden ajustar la disponibilidad de sus equipos, "es difícil definir una cifra en un momento dado", dijo Groveman.
Dijo que el programa no se ha ejecutado de manera diferente este año y descartó las sugerencias de que el Servicio Forestal se propuso deliberadamente reducir el número de contratos. También cuestionó la idea de que las acciones del Servicio Forestal empeoraron la temporada de incendios forestales.
"Este año en California hemos tenido ocho mil 486 incendios forestales que han quemado 4.1 millones de acres", escribió en un correo electrónico. "Durante este tiempo, hubo extensos y destructivos incendios forestales en todo el Oeste. Esta cantidad de actividad de incendios siempre resultará en limitaciones de recursos".
La agencia se enfrentó a algunos contratiempos este año, señaló. La protesta de un contratista por los procedimientos de inspección de equipos retrasó la adjudicación de contratos VIPR para ciertos tipos de maquinaria pesada. La agencia pudo solucionar el problema firmando contratos de emergencia, aseveró.
Sin embargo, los contratistas dijeron en las entrevistas que los problemas residen principalmente en un sistema que se ha vuelto inmanejable. Dennis McGarr, que ha suministrado su camión cisterna al Servicio Forestal durante años, dijo que fue excluido esta temporada porque la agencia no le envió un formulario de solicitud a tiempo.
"Nunca pierdo una oportunidad de contrato", dijo McGarr, que dirige una empresa de equipos de energía en Bieber, Condado de Lassen. "Es extremadamente raro; es casi como si fuera intencional".
La controversia sobre el programa VIPR pareció llegar a un punto crítico a principios de septiembre, cuando LaMalfa convocó una reunión en Red Bluff con Jim Hubbard, el subsecretario de la agencia matriz del Servicio Forestal, el Departamento de Agricultura. Al menos media docena de operadores de camiones y equipos presentaron reportes de lo difícil que se ha vuelto el sistema. Algunos comentaron que han perdido contratos por problemas aparentemente pequeños con sus ofertas.
Después, dijo Groveman, el Servicio Forestal "emprendió medidas inmediatas" y envió a un grupo de de funcionarios de contratación a firmar acuerdos de emergencia. "Firmamos todos los que estaban disponibles", dijo Groveman.
Algunos contratistas rechazaron las ofertas de trabajo de emergencia, alegando que estaban frustrados con la agencia.
"Me reí mucho este verano cuando llamaron, rogando por el equipo", dijo Lucky Ackley, un ranchero del Condado de Modoc que ha suministrado topadoras y otros equipos al Servicio Forestal en años anteriores. "Finalmente se dieron cuenta de que no tenían suficiente equipo".
Ackley agregó que perdió sus contratos este año porque "dejé pasar un correo electrónico" y otros problemas menores (el tipo de cosas que dijo que se habrían resuelto en años anteriores). "Las computadoras están dirigiendo el show; no hay humanos dirigiendo".
Cuando el Servicio Forestal lo contactó en septiembre sobre los contratos de emergencia, Ackley y su padre, que es su socio comercial, decidieron rentar su equipo a Cal Fire.
“Ambos estamos hartos del Servicio Forestal”, dijo.
A los contratistas pueden pagárseles cientos de miles de dólares al año por suministrar equipo al Servicio Forestal. Thomas Traphagan, propietario de una excavadora del Condado de Lassen, dijo que la agencia le pagó tres mil 200 dólares al día por un par de topadoras cuando el incendio de Claremont comenzó a amenazar a Quincy en agosto. Él y su equipo trabajaron esporádicamente en el incendio durante semanas.
Podría parecer mucho para alguien fuera del sistema, pero Traphagan dijo que podía ganar mucho más rentando su equipo para la construcción de carreteras. En cuanto al trabajo del Servicio Forestal, "no me estoy haciendo rico con eso", afirmó.
Algunos contratistas consideran que el Servicio Forestal es una creciente fuente de irritación.
Para Ben Sale, se trata de los remolques de agua. El dueño de Ben's Truck and Equipment en Red Bluff, ha pasado la última década suministrando al Servicio Forestal camiones cisterna equipados con remolques hechos a medida que pueden almacenar agua adicional.
Durante años, el Servicio Forestal acogió con agrado el uso de los remolques de Sale. "Es más agua", comentó.
Este año, sin embargo, la agencia le dijo que dejara los remolques en casa, dejando a Sale desconcertado.
"Nunca recibí una respuesta, fuera de que son demasiado problemáticos con el papeleo", dijo Sale. "No querían el problema, supongo". Sale sigue usando los remolques en camiones que ahora renta a Cal Fire.
Drew Crane, mientras tanto, se preparó para combatir los incendios August Complex al norte de California.
Crane, dueño de Crane Mills, una empresa maderera del Condado de Tehama, tenía el equipo estacionado en el taller de su empresa en Paskenta, a apenas 40 minutos del lugar donde se produjo el incendio en Mendocino National Forest.
"Podíamos ver las llamas desde el negocio", relató. "Estábamos sentados allí en nuestro negocio, todos alineados, listos para acudir".
El problema era que Crane ya no tenía un contrato para trabajar para el Servicio Forestal. Su solicitud para renovar su antiguo contrato no había sido renovada por razones que no están claras para él. “Simplemente quedó en el purgatorio en el escritorio de alguien, me imagino”, dijo.
El incendio de August Complex eventualmente quemó un millón de acres, más que cualquier otro incendio en la historia de California, y arrasó con 47 mil acres de tierras madereras controladas por Crane. Cree que si se le hubiera permitido desplegar su equipo, pudo haber salvado parte de esa propiedad.
"Fue inconcebible", dijo.
Crane añadió que el rechazo confirmó sus sospechas de que el sistema de contratación del Servicio Forestal, defectuoso para empezar, se había averiado gravemente en el momento en que la demanda de equipo contra incendios era mayor que nunca. "Todas sus deficiencias se vieron amplificadas este año por una necesidad abrumadora", apuntó.
Jeff Holland, cuya oferta de equipo para el incendio de Loyalton fue igualmente rechazada, no está seguro de si volverá a trabajar para el Servicio Forestal.
La agencia lo llamó varias veces este verano para ayudar a combatir los incendios, pero él se negó. La razón, dijo, era que el Servicio Forestal solo quería alquilar un equipo, una situación que le afectaría financieramente.
Lo que espera es una revisión completa de la operación de contratación de la agencia; una revisión que cree que es cada vez más necesaria a medida que los riesgos de incendios forestales de California se intensifican.
"Este estado no debería perder cuatro millones de acres de tierras por nada", señaló. "Espero que arreglen su sistema, porque no podemos tener muchos años más como este".
– Este texto fue traducido por Kreativa Inc.