Los países en desarrollo no deben ser tratados como un solo bloque en las discusiones sobre el cambio climático en París, ya que sus intereses son a menudo marcadamente divergentes , manifestó el expresidente de México.
Felipe Calderón fue el representante de México en las discusiones sobre el clima celebradas en Cancún en 2010, que formalizaron algunos compromisos llevados a cabo el año anterior en la caótica cumbre de Copenhague. Actualmente es el presidente de una comisión global sobre la Nueva Economía del Clima.
En una entrevista con The Guardian, advirtió que las diferencias entre los países en desarrollo pueden ser tan grandes como las que hay entre los mismos y el mundo desarrollado.”
El África subsahariana no es lo mismo que China”, dijo. “El G77 [que incluye la mayoría de las grandes economías en desarrollo] no es lo mismo que la Alianza de Pequeños Estados Insulares [que pueden ser los grandes perdedores, con riesgo de desaparición ante el aumento del nivel del mar]. Los países árabes [ricos en petróleo] tienen diferentes intereses”.
El ritmo creciente de las economías en desarrollo exige el uso de más combustibles fósiles para crecer, y los países ricos en petróleo aspiran a tener vía libre para explotar sus recursos, siendo los países más pobres, que poseen una infraestructura mínima para hacer frente al cambio climático, los que más tienen que perder. Pero en las discusiones auspiciadas por la ONU, los países en desarrollo son frecuentemente tratados como un solo bloque, al menos en un primer momento.
La advertencia de Calderón fue reiterada en privado por varios negociadores de los países desarrollados durante sobre las conversaciones. “Este es el punto en el que se empiezan a ver las diferencias - el G77 no está unido, sus integrantes no tienen los mismos intereses”, afirmó uno de ellos. Otro manifestó: “Estamos teniendo reuniones con estos países individualmente, y no todos van en la misma línea.”
Las diferencias entre países en desarrollo son significativas a la hora de llegar a un acuerdo. Todd Stern, el enviado especial de Estados Unidos para el cambio climático, declaró a los periodistas que se estaba fraguando una “ ambiciosa coalición” entre el mundo desarrollado y los países en desarrollo.
Stern tomó prestada la frase del ministro británico Greg Barker, quien asistió a una ronda anterior de negociaciones en 2011 en Durban, en la que fue definido el calendario para llegar a un acuerdo en París. En esa conferencia, la UE logró reunir una amplia pero frágil coalición entre los países menos adelantados del mundo, muchas economías emergentes y las naciones ricas.
Al final de las sesiones maratónicas de negociación en Durban, para establecer la meta de un acuerdo global que fuera firmado en el año 2015 - génesis de las conversaciones actuales - todos los países, excepto China y la India, se mostraron a favor. Estos dos también dieron su acuerdo más de 36 horas después del plazo fijado como fecha límite de las negociaciones. Se trató de algo notable, puesto que en las conversaciones anteriores China y la India habían liderado coaliciones de países en desarrollo, pero en Durban terminaron aislados respecto a sus aliados tradicionales.
Los anfitriones franceses esperan que estas discusiones muestren más unidad antes del viernes, cuando están programadas para terminar.
Miguel Arias Cañete, comisionado climático de la UE, declaró que los EE.UU. estaban jugando su parte, manteniendo reuniones bilaterales con diversos países, entre ellos China.
Calderón elogió a los anfitriones franceses del encuentro por la gestión del proceso de negociación. “Han llevado a cabo una gran diplomacia, en difíciles circunstancias”, dijo. “Han tomado en cuenta todos los puntos de vista, de todas las partes. Espero que tengan éxito.” Pero dijo que probablemente algunos países en desarrollo causen dificultades. Sugirió que Bolivia, que ayudó a bloquear un acuerdo formal en Copenhague en 2009, era uno de ellos. “La ideología derrota a las ideas en el caso de los bolivianos. Hablé con ellos antes de la COP. Fue una reunión muy decepcionante. Bolivia se oponía de lleno.”
Los negociadores argumentan que Bolivia suele comenzar cada reunión con una larga perorata sobre la Madre Tierra. Algunos lo encuentran frustrante - “todos estamos aquí porque queremos salvar el planeta, pero tenemos muchas más cosas que hacer” - pero uno de ellos declaró a The Guardian: “Hay que escucharles y entender de dónde vienen, y después encontrar una base común.”
Calderón tenía un un mensaje importante para los anfitriones franceses. En las reuniones sobre el clima de la ONU se requiere un consenso antes de que se apruebe toda resolución o acuerdo. Pero durante la preparación de la cumbre de Cancún, en 2010, Calderón consultó a expertos en derecho internacional y concluyó que “el consenso no significa unanimidad”.
En Copenhague, los países desarrollados y los países en desarrollo acordaron conjuntamente por primera vez limitar las emisiones de gases de efecto invernadero en el marco de la ONU. Pero debido a las tácticas de bloqueo llevadas a cabo por un pequeño número de países - entre ellos Bolivia, Venezuela y Nicaragua - esas metas y la declaración hechaspor los líderes mundiales no pudieron ser incorporadas formalmente al proceso de la ONU.
Calderón, quien logró formalizar aquellos los compromisos en Cancún, dijo que el derecho internacional permite a los anfitriones franceses “declarar” el momento en el que se llegue al consenso, incluso si algunos países se oponen.
“Se necesitaba mucha disciplina y paciencia, [llegar a un acuerdo de la COP]”, afirmó. “Existen factores culturales que hay que entender. Esto no es un problema ambiental. Es una cuestión de diplomacia.”
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Translation: Sara Fernández/VoxEurop