El hercúleo esfuerzo de distribución de vacunas de Alaska evoca la histórica "carrera de sueros" de hace casi 100 años que salvó a la ciudad de Nome de una epidemia de difteria e inspiró la carrera de trineos tirados por perros Iditarod.
Pero este año, en lugar de conducir trineos tirados por perros, el estado utilizó aviones, vehículos anfibios y motos de nieve para hacer de Alaska uno de los estados que más éxito ha tenido hasta ahora en cuanto a llevar la vacuna contra el COVID-19 a los brazos de sus residentes. El terreno montañoso y el clima invernal complicaron aún más el esfuerzo.
"En mi primer viaje en avión, la vacuna se congeló en la parte metálica de la aguja cuando estaba vacunando en la pista de aterrizaje y tuve que mantenerla caliente metiéndola entre mi abrigo y mi blusa hasta justo antes de administrarla", escribió en un correo electrónico la doctora Ellen Hodges, jefa de personal de la Yukon Kuskokwim Health Corporation.
"Acudimos a vacunar a la gente en máquinas de nieve, cuatrimotos, camiones, aviones, de pie en las pistas de aterrizaje con una sensación térmica de 20 grados bajo cero, en clínicas, en casas; básicamente en cualquier lugar en el que pudiéramos vacunar al mayor número de personas lo antes posible. Siento que estamos en una carrera contra esta terrible enfermedad".
Alaska bautizó su esfuerzo de distribución de vacunas como "Proyecto Togo", en honor al husky más resistente de la carrera de trineos de 1925 hasta Nome. El perro recorrió 350 millas de las mil 150 millas de viaje desde Seward, Alaska, hasta Nome, en el Mar de Bering.
La distribución de vacunas en la mayoría de los estados ha sido lenta, confusa y errática, con sitios web de inscripción poco fiables, cambios arbitrarios en la elegibilidad y frecuentes desajustes entre la oferta y la demanda.
Pero a algunos estados con poblaciones más pequeñas les ha ido mejor. Empezaron a planificar con antelación, llamaron a la Guardia Nacional para que les ayudara incluso antes de saber cómo o cuándo establecer los centros de vacunación masiva y abandonaron la idea de utilizar las grandes cadenas de farmacias para la distribución, sabiendo que las farmacias locales más pequeñas tenían una mejor gestión de las calificaciones y necesidades de sus clientes.
Y los estados que tuvieron éxito dirigieron su operación desde puntos centrales, como los departamentos de salud estatales. Este enfoque funcionó mejor que depender de los condados y las ciudades, los cuales a menudo entraban en conflicto y daban lugar, en algunos casos, a que los residentes de un condado, expertos en informática, se apoderaran rápidamente de las citas en otro donde las inscripciones eran más fáciles y las vacunas estaban disponibles.
Alaska ha sido uno de los estados con más éxito, según datos del Johns Hopkins Coronavirus Resource Center. Ha vacunado a un 3.3 por ciento de su población, solo superado por Virginia Occidental, con un 3.8 por ciento.
Dakota del Sur ha vacunado al 3.2 por ciento de su población elegible, mientras que Maine, Nuevo México y Dakota del Norte se sitúan en el 2.9 por ciento.
Mientras tanto, los estados con poblaciones más grandes y sistemas sanitarios relativamente sofisticados, como Massachusetts y Nueva Jersey, se han quedado atrás, con un 1.3 por ciento y un 1.4 por ciento de vacunados, respectivamente.
En Alaska –el estado más grande del país desde el punto de vista geográfico, pero el tercero menos poblado–, el gobierno federal envió dosis para un mes, un reconocimiento de la difícil logística de un vasto territorio donde el transporte es difícil. (La mayoría de las jurisdicciones de otros estados solo han recibido dosis para una semana cada vez.)
Además, las tribus nativas estadounidenses recibieron sus propias asignaciones. Y Alaska ya tenía equipos médicos preparados para la nieve que podían encargarse de la distribución de las vacunas.
Virginia Occidental, uno de los estados más empobrecidos del país y el 12º menos poblado, confió en las farmacias independientes para empezar a repartir las vacunas, primero en las residencias de ancianos y luego en otros lugares. Las farmacias ya tenían una relación con muchos clientes y una base de datos activa de información de contacto.
En Dakota del Sur, el estado empleó tres grandes redes sanitarias, dividiendo el estado en fragmentos manejables. Los funcionarios de Vermont establecieron una asociación con la Association of Hospitals and Health Systems estatal, que representa a los 14 hospitales sin fines de lucro del estado.
En algunos estados más poblados, los centros de vacunación parecen ser puntos de venta de boletos para conciertos de rock. En Paterson, Nueva Jersey, cientos de personas hacían fila antes del amanecer para vacunarse en un centro en el que no era necesario pedir cita.
Un centro sin requerimiento de citas en Daytona, Florida, estaba lleno a las seis de la mañana. El enfoque disperso atrajo a algunas personas de fuera del estado, lo que molestó al gobernador Ron DeSantis, un republicano, que pidió públicamente al Departamento de Salud restringir las vacunas a los residentes. Este lo hizo.
Ahora, algunos estados populosos están tomando el ejemplo de los estados exitosos y cambiando el rumbo, estableciendo sistemas más centralizados, llamando a la Guardia Nacional para que ayude con la distribución y renovando los sitios web de inscripción. El gobernador de Massachusetts, el republicano Charlie Baker, dio a conocer el mes pasado varias medidas para acelerar la distribución, incluyendo planes para abrir un centro de vacunación masiva en Fenway Park, sede de los Boston Red Sox, a principios de este mes.
El gobernador demócrata de California, Gavin Newsom, declaró a finales del mes pasado que su estado agilizaría el proceso de vacunación mediante la creación de una red estatal de administración de vacunas en lugar de dejar la distribución en manos de las autoridades sanitarias locales y de los condados. También dijo que después de que el grupo actual de personas elegibles sea inoculado, la edad determinará la elegibilidad de la vacuna y, según señaló en un comunicado de prensa, un nuevo sitio web agilizará el proceso de inscripción y notificación.
William Galston, investigador principal en el centro de estudios Brookings Institution de Washington, D.C., de tendencia izquierdista, quien analizó algunos de los raros casos de éxito, dijo que destacan un par de factores.
En primer lugar, dijo, la decisión de algunos estados de evitar los contratos con cadenas de farmacias como CVS y Walgreens, que consiguieron contratos para vacunar a las personas en los centros de ancianos en muchos estados. Las cadenas más grandes tendieron a retener las vacunas para las segundas dosis, incluso después de que las primeras no fueron aceptadas por varios trabajadores de residencias de ancianos.
Un segundo factor importante fue la adopción de una operación centralizada para distribuir la vacuna en lugar de depender de los gobiernos locales y los departamentos de salud. Estas entidades suelen tener criterios contradictorios sobre la elegibilidad y poca coordinación con las jurisdicciones cercanas. Cuando los planes de distribución de vacunas estaban descentralizados, los residentes se saltaban las líneas jurisdiccionales para apuntarse, lo que creaba un uso excesivo y un caos en sitios web mal equipados para gestionar el aumento de la demanda.
El tercer factor fue la dependencia temprana de la Guardia Nacional para establecer clínicas. Desde que surgieron los informes sobre los primeros éxitos, más estados han pedido a las tropas de la Guardia Nacional que establezcan centros de vacunación tipo hospital de carpa o que ayuden en la distribución.
"La toma de decisiones centralizada tiene verdaderas ventajas sobre el conflicto entre condados que se ha desatado en Maryland", dijo Galston en una entrevista telefónica.
En Maryland, el Condado de Prince George tuvo que prohibir recientemente a los residentes del Condado de Montgomery, más próspero y vecino, que cruzaran la frontera del condado para vacunarse. Otros condados del estado han hecho lo mismo.
Claire Hannan, directora ejecutiva de la Association of Immunization Managers, un grupo de expertos en vacunación con sede en Maryland, dijo que el tema común de los estados que lo están haciendo bien es que tienen "una relación realmente fuerte con sus proveedores y tienen un mensaje firme y liderazgo desde arriba". Añadió que Alaska, Dakota del Norte y Virginia Occidental, por ejemplo, están trabajando estrechamente con los proveedores para que les ayuden a gestionar su inventario.
“El concepto es: este no es su inventario, sino que ‘Estamos enviándoles esto para que vacunen a la comunidad’”, explicó.
Algunos hospitales de los estados más grandes, mientras tanto, parecieron considerar que sus asignaciones de vacunas eran propiedad del hospital, y si no podían encontrar suficientes personas que cumplieran los criterios para la vacunación temprana, daban las vacunas que de otra manera se echarían a perder a los trabajadores más jóvenes y no médicos.
"Creo que más estados añadieron la Guardia Nacional a su planificación y a su respuesta una vez que vieron que las vacunas que enviaban a los hospitales no salían como pan caliente", dijo Hannan. "Tuvieron que pensar de forma diferente"
Según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), hasta el 31 de enero solo se había aplicado un 62 por ciento de los casi 50 millones de dosis que se han distribuido a los estados. Parte de ese retraso podría atribuirse a que algunos estados han retenido las dosis para asegurarse de que los receptores iniciales reciban la segunda vacuna.
La escasa oferta y la elevada demanda son la raíz del problema, han afirmado muchos gobernadores. Pero la incoherencia de las normas de distribución ha causado consternación entre los residentes, muchos de los cuales claman por las vacunas, solo para verse frustrados por los pésimos sitios web al tratar de concertar una cita.
En Maryland, por ejemplo, un sitio web antiguo que se utilizaba para que la gente se inscribiera en las vacunas anuales contra la influenza y las vacunas rutinarias para el ingreso a la escuela cayó bajo el peso de miles de personas que intentaban obtener citas para las vacunas contra el COVID-19. Algunas clínicas mostraban citas disponibles solo para rechazar los intentos de reservar esas horas y fechas. Al cabo de un par de semanas, Maryland creó un sitio web completamente diferente para las vacunas contra el COVID-19, lo que confundió y complicó aún más el asunto.
Maryland también tropezó al depender demasiado de los departamentos de salud de los condados y de empresas privadas, como tiendas de comestibles y farmacias, para distribuir la vacuna, dijo el presidente del Senado de Maryland, el demócrata Bill Ferguson. Descontentos con el despliegue, Ferguson y otros legisladores crearon un grupo de trabajo, que él preside, para supervisar las acciones del Departamento de Salud.
"En un modelo descentralizado, se aplican normas diferentes a personas diferentes", comentó en una entrevista telefónica.
En apoyo de su opinión, algunos condados de Maryland vacunan a cualquier persona mayor de 65 años, mientras que otros lo limitan a los mayores de 75 y a ciertos trabajadores prioritarios. Para acelerar las inoculaciones, Hogan acaba de anunciar que en las próximas semanas se instalarán seis clínicas estatales de vacunación masiva en recintos feriales y parques de diversiones.
Ferguson comentó que la cantidad limitada de vacunas puede gestionarse mejor en lugares centralizados. "Ahí es donde el sistema centralizado es realmente importante", dijo. "Va a hacer falta voluntad política para decirle a alguien que le vamos a hacer esperar dos semanas. El mensaje debe ser claro y comprensible".
Elogió a Virginia Occidental y a Alaska por sus enfoques centralizados, que, según dijo, no solo distribuyen la vacuna de forma más eficiente, sino que también mitigan la reticencia a la inyección.
"Me he convertido en un gran creyente de la estrategia ‘KISS’", dijo, utilizando el acrónimo de Keep It Simple, Stupid (Manténlo sencillo, estúpido). "Con cosas como esta, se puede pensar de más".