El debut de una consola de videojuegos es un evento cuidadosamente coreografiado. Combina la electrónica de última generación con software complejo y juegos de gran presupuesto. Lleva años de desarrollo y miles de millones de dólares en inversiones colectivas, todo ello a un solo plazo. El Xbox Series X fue la cuarta entrega de Microsoft Corp., y la compañía tenía un plan para mejorar el deslucido rendimiento de su última consola.
Luego, el 20 de enero, se reportó el primer caso confirmado de coronavirus en Estados Unidos en un suburbio de Seattle. Durante las siguientes seis semanas, el área que rodea a la sede de Microsoft se convirtió en el primer núcleo conflictivo del país. Después de que el virus cobró algunas de las primeras vidas en un asilo cercano, Microsoft cerró sus puertas a la mayoría de sus empleados el 4 de marzo. "Todo el mundo tiene un plan hasta que una pandemia global te golpea en la cara", dijo Jerret West, jefe de marketing de Xbox de Microsoft.
Al principio, a Microsoft le preocupaba si los fabricantes, muchos de los cuales están en Asia, donde se originó el virus, podrían entregar el hardware a tiempo. Pero China pronto contuvo la propagación, y los problemas de las cadenas de suministro resultaron ser menos graves de lo previsto. Los mayores problemas para Microsoft estaban en casa.
Los juegos planeados para el Xbox Series X no podían ser desarrollados en los tipos de laptops que la gente tiene en casa. Así que Microsoft y sus socios desarrolladores de juegos se pusieron a trabajar en un Plan B. Cambiaron a herramientas de computación en la nube y aumentaron su infraestructura de red para permitir a los trabajadores acceder remotamente a máquinas más poderosas ubicadas en oficinas oscuras. Aun así no fue suficiente para algunos ingenieros de Microsoft, que se turnaban para saquear la oficina y amontonar equipos pesados en sus coches, relató un ejecutivo. Para un empleado estrella, Microsoft exploró la posibilidad de tender un cable de fibra óptica bajo tierra hasta su casa en el bosque.
Después de un caótico año final de desarrollo, Microsoft lanzó el martes un par de nuevas consolas de juegos, las series S y X de Xbox. Los productos llegaron en el plazo previsto pero no según lo planeado. Microsoft retrasó el juego más esperado, Halo Infinite, después de una tibia reacción de los fans a una demostración anticipada. Eso deja al nuevo Xbox sin un gran juego principal exclusivo este año.
La consola rival, el PlayStation 5 de Sony Corp., debuta el jueves con una línea de juegos más fuerte y con el impulso de su predecesor. Eso hará difícil que Microsoft se ponga al día, pero los analistas dijeron que el nuevo Xbox es lo suficientemente convincente como para romper el liderazgo de Sony desde la última generación de consolas, que comenzó en 2013. Se espera que el PlayStation 5 venda 4.6 millones de unidades este año, en comparación con los 3.2 millones de las series S y X de Xbox, según la empresa de investigación de mercados Omdia. Microsoft ha dicho que espera vender todos los Xbox que se comercialicen este año.
En Japón, donde Sony tiene su sede, el brote fue mucho menos severo, y los cierres fueron mínimos. El virus no es el único culpable de las discrepancias entre los dos productos, pero tuvo un impacto. Y las consecuencias para los juegos de Microsoft perdurarán hasta el año que viene y tal vez más, dijo Phil Spencer, jefe de la división de Xbox. Pero Spencer es optimista en cuanto a que Microsoft pueda revertir la fortuna de su anterior consola, el Xbox One. "Me siento mucho mejor acerca de nuestra preparación para este lanzamiento que con el Xbox One", señaló en una entrevista en video desde su oficina en casa. "Y lo hicimos en medio de una pandemia".
Microsoft lanzó el Xbox original en 2001, junto con su exitoso juego Halo. Eso comenzó la guerra de consolas moderna entre Microsoft y Sony. Con cada nueva consola, las dos compañías intercambian lugares en Estados Unidos. El PlayStation 2 se vendió más que el Xbox. El Xbox 360 se vendió más que el PlayStation 3. El PlayStation 4 superó al Xbox One.
La próxima consola es una oportunidad para aprender de los errores del pasado, y Microsoft sabía lo que tenía que hacer esta vez. Con el Xbox One, juzgó mal al mercado al cobrar más por los controles de movimiento efectistas y centrarse en el contenido televisivo y las funciones de entretenimiento, alienando a los jugadores que sentían que ya no eran el centro de la visión. Cuando Spencer se hizo cargo de la división en 2014, redujo los precios y se centró de nuevo en los juegos.
El nuevo Xbox está diseñado para captar a todo el espectro de consumidores. Por 500 dólares, la Serie X abastece a los aficionados con el sistema de juego más potente jamás creado. Por 300 dólares, la Serie S ofrece acceso a una versión ligeramente diluida de los juegos más reciente a un precio competitivo con los sistemas antiguos.
Microsoft, al igual que para cualquier nuevo producto importante, tenía planes de contingencia para muchos escenarios en caso de que las cosas salieran mal. Nadie planeó una pandemia. Las condiciones pusieron especialmente en peligro el proceso de desarrollo de juegos. Artistas, diseñadores de sonido y programadores dependen de equipos especializados en la oficina. Los kits de desarrollo, que incluyen las primeras versiones de las nuevas consolas, se entregan bajo contratos que a menudo estipulan que no pueden salir de la oficina.
Un equipo de Xbox ofreció un arreglo temporal. Microsoft había construido una aplicación para crear y probar juegos en la web como parte de su servicio de streaming xCloud. Microsoft reutilizó la herramienta para que los desarrolladores pudieran acceder a hardware de alta gama en la oficina desde sus computadoras domésticas. El equipo de xCloud hizo que la aplicación fuera capaz de mostrar resoluciones más altas, y que pudiera reproducir audio con sonido envolvente. Cerca de 60 estudios, incluyendo algunos propios de Microsoft y el equipo de Activision Blizzard Inc. detrás del nuevo Call of Duty, utilizaron la herramienta para desarrollar y probar sus juegos. Microsoft también la usó para arreglar errores en el hardware. "Nos permitió enviar nuestra consola a tiempo", dijo Daniel Kennett, director principal de ingeniería de software de xCloud.
Mientras tanto, Microsoft buscaba formas de simular el entorno de oficina. Por ejemplo, la herramienta xCloud permite a los empleados conectarse a las máquinas de los demás para colaborar en los cambios o en el nuevo arte. Entonces alguien puede compartir su creación a través de Microsoft Teams con un grupo de compañeros de trabajo en una videoconferencia. "Eso restauró un nivel de normalidad", dijo Kennett. "Estar atrapado en casa y no poder caminar por la oficina y ver dónde están las cosas es brutal".
Electronic Arts Inc., fabricante de las franquicias FIFA y Madden, amplió enormemente su capacidad técnica para permitir a dos mil 700 ingenieros trabajar a distancia, señaló Marija Radulovic-Nastic, vicepresidenta de tecnología y servicios de desarrollo de EA. Pero el aislamiento ha pasado factura, dijo: "El desarrollo de juegos es un esfuerzo creativo, y la capacidad de sentir y experimentar esa energía creativa a través de videoconferencia es algo que, aunque no es imposible, es definitivamente más difícil".
En medio de una cascada de fechas límite intensas, Alan Hartman necesitaba averiguar cómo distribuir tacos a su equipo. Hartman dirige Turn 10 Studios, la división de Microsoft que hace la simulación de carreras de coches Forza Motorsport. El proyecto pretende aprovechar al máximo la potencia del Xbox Series X para ofrecer una experiencia prácticamente indistinguible de una escena de Top Gear.
El grupo de Hartman se reunió a finales de abril para producir un video que presentara el nuevo juego de Forza al mundo. En un ritual anual de la hora de la verdad conocido dentro del grupo como Battle Week, dejaron una sala de chat de audio en Microsoft Teams funcionando todo el día. En tiempos normales, Hartman habría recompensado el trabajo con una fiesta en la oficina. Los empleados tuvieron que conformarse con entregas a domicilio organizadas por el personal de marketing, consistentes en grandes cubos de palomitas de maíz de múltiples sabores, champán y kits para hacer tacos.
Para mayo, estaba claro para Hartman que no iban a volver a la oficina pronto. Dio instrucciones al personal: "Todo el mundo entre y tome lo que necesite", dijo. "Tenía gente literalmente apilando cientos de libras de equipo en los maleteros y asientos traseros de sus coches". La compañía se ofreció a derrochar en sillas de oficina o, a veces, en montajes más elaborados para el hogar. "Para uno de mis mejores ingenieros gráficos, me preguntaba cuánto costaría tender un cable de datos hasta su casa porque vive en el bosque. Le dije: ‘Haz lo que funcione mejor y envíame la factura’", dijo. Se las arreglaron para asegurarle una conexión inalámbrica 5G menos costosa.
"Tuve gente literalmente apilando cientos de libras de equipo en los maleteros y asientos traseros de sus coches".
En los últimos meses, los ingenieros del juego de carreras han estado usando la aplicación xCloud, así como otra herramienta desarrollada por Microsoft para ejecutar los primeros prototipos del próximo Forza en los viejos sistemas Xbox One que tenían en casa.
Microsoft no ha revelado la fecha de lanzamiento de Forza Motorsport, y la pandemia no está ayudando. "Es como la melaza en los engranajes; simplemente lo ralentiza todo", señaló Hartman. "En lo único en lo que nadie quiere hacer un compromiso es en la calidad de lo que estamos haciendo. En algunos lugares, significa que vamos a añadir recursos; vamos a encontrar un socio externo para que venga y se haga cargo de una característica que de otra manera podría quedar fuera del juego; o simplemente vamos a tomarnos más tiempo".
El nuevo juego de Halo pareció sufrir un destino similar. Microsoft declaró en agosto que retrasaría el juego hasta el próximo año y que la pandemia era en gran parte la culpable. Reemplazó al jefe del proyecto el mes pasado. "Tener Halo y el lanzamiento de una consola Xbox al mismo tiempo era algo que iba a ser un momento genial para nosotros", dijo Spencer, jefe de Xbox. "Extrañaré eso".
Como es típico en el lanzamiento de una consola, el Xbox será difícil de encontrar en estas fiestas. "Me siento bien con nuestro suministro", indicó Spencer. "¿Querría más? Definitivamente". El nuevo calendario de Halo Infinite pudiera funcionar a favor de Microsoft, señaló Spencer, si puede ayudar a vender más consolas cuando la oferta alcance la demanda.
Mientras tanto, el nuevo Xbox está listo para beneficiarse del auge pandémico de los videojuegos de 2020. Le da a la gente algo más de qué ocuparse durante la cuarentena. En cuanto a Spencer, sus días probablemente se verán como en cualquier otro momento de este año. "Me desafiaba mi traslado de 50 pies desde mi tazón de cereal en la cocina hasta la oficina", dijo. "Así era mi día".
– Este texto fue traducido por Kreativa Inc.