Torey Watson está capacitado como farmacéutico, pero su objetivo es hacer algo más que simplemente surtir recetas.
Pharmax Pharmacy (una pequeña cadena de farmacias donde Watson trabaja como coordinador de servicios clínicos, a una hora y 30 minutos al suroeste de St. Louis) pronto le permitirá ofrecer vacunas infantiles a pacientes sin receta médica. Este cambio se produjo después de que el gobierno federal expandiera la capacidad de los farmacéuticos para administrar vacunas de rutina a niños desde los tres años.
Como padre de dos niños pequeños, Watson, de 30 años, entiende lo difícil que puede ser ponerle una vacuna a un niño. Muchos farmacéuticos están acostumbrados a administrar vacunas a los adultos, comentó. Hacer lo mismo con los niños requiere una habilidad extra.
"Vamos a tener padres haciendo preguntas", comentó.
Funcionarios federales confían en que los farmacéuticos como Watson se sometan a una capacitación adicional y ayuden a revertir la caída en las tasas de inmunización infantil causada por la pandemia de coronavirus. Los temores sobre el COVID-19 han llevado a los padres a evitar el consultorio médico y a los pediatras a restringir la atención presencial. Como resultado, muchos niños se están perdiendo las vacunas de rutina.
Los niños que se retrasan en las vacunaciones no suelen representar un riesgo para la salud si los niños que los rodean están inmunizados, dijo el doctor Sean O'Leary, vicepresidente del comité de enfermedades infecciosas de la American Academy of Pediatrics. Sin embargo, grandes grupos de niños están ahora atrasados, y las enfermedades altamente contagiosas prevenibles por vacunación que circulan en otras partes del mundo están a solo un viaje en avión de distancia, señaló.
"Es un gran problema", escribió en un correo electrónico.
En agosto, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) adoptó medidas para anular las restricciones en muchos estados que impedían a los farmacéuticos con licencia estatal vacunar a los niños.
"La acción de hoy significa un acceso más fácil a las vacunas que salvan vidas para nuestros niños, ya que buscamos garantizar que los índices de inmunización se mantengan altos durante la pandemia del COVID-19", comentó el secretario del HHS, Alex Azar, al anunciar el cambio.
Sin embargo, expertos en inmunización señalaron que sigue habiendo dificultades para lograr que los farmacéuticos se integren plenamenteal marco nacional de vacunación infantil.
Un tema clave es que pocos farmacéuticos participan en el programa Vaccines for Children (VFC), una iniciativa federal que compra vacunas para los niños más necesitados de la nación. La mitad de los niños de Estados Unidos reciben vacunas a través del programa, que compra las vacunas recomendadas por el gobierno para niños de 0 a 18 años de edad que son de bajos ingresos, no tienen seguro o pertenecen a un grupo indígena. En comparación con el año pasado, los pedidos de vacunas financiados por VFC han disminuido en 9.6 millones de dosis hasta el 9 de noviembre, declaró un portavoz de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Las vacunas que contienen el sarampión han disminuido en 1.3 millones de dosis.
Los pedidos semanales de vacunas contra la influenza y las vacunas contra el sarampión han empezado a recuperarse hasta los niveles del año pasado, aunque el volumen pudiera verse afectado de nuevo si los aumentos actuales del COVID tienen un efecto desalentador en las consultas médicas.
Sin resolver los problemas que impiden a los farmacéuticos participar en el programa VFC, dijo Claire Hannan, directora ejecutiva de Association of Immunization Managers, los pasos para dar a los padres más acceso a las inmunizaciones a través de las farmacias podrían ayudar en última instancia solo a los estadounidenses lo suficientemente ricos como para usarlas.
"Sí, tenemos una situación con la pandemia que ha causado un descenso en las vacunaciones de rutina", dijo Hannan. "Pero no quiero vernos llegar a una solución que solo sirva a aquellos que pueden pagarla".
Las farmacias sirven como un punto de acceso conveniente. Casi el 90 por ciento de los estadounidenses en 2018 vivían a menos de cinco millas de una farmacia comunitaria. En contraste, cerca del cinco por ciento de los condados rurales en 2019 no tenían médicos familiares, según un informe de investigadores de la University of Washington. El 35 por ciento de los condados rurales no tenían pediatras. Además, KFF encontró que más del 51 por ciento de los niños en 2017 no tenían un centro médico, lo que significa que no tienen un médico de atención primaria que administre sus consultas. (KHN es un programa editorialmente independiente de KFF).
"Necesitamos que nuestros farmacéuticos sean vacunadores" para poder poner al día a los niños en sus vacunas, comentó L.J Tan, jefe de estrategia de Immunization Action Coalition, una organización nacional de médicos y expertos en salud centrada en la educación sobre las vacunas.
El Congreso estableció el programa VFC para remediar las disparidades de inmunización descubiertas por una epidemia de sarampión a principios de los años 90 que mató a cientos de personas. Aunque los médicos se sumaron a este programa, el compromiso de los farmacéuticos se queda muy atrás.
Este patrón continúa. Hasta el 6 de octubre, de los casi 38 mil proveedores participantes, un portavoz de los CDC declaró que cerca de dos tercios trabajan en consultorios privados. Setenta y uno son farmacias.
Stephanie Wasserman, directora ejecutiva de Immunize Colorado, una organización sin fines de lucro con sede en Aurora, agregó que aumentar el número de farmacéuticos en el VFC será "una pieza realmente crítica" para el éxito de la autorización federal. Sin embargo, "el hecho de que puedan participar no significa necesariamente que se suban al tren", a menos que los farmacéuticos crean que el programa tiene un buen apoyo y que ayudará a su negocio, mencionó.
Los inscritos deben adherirse a estrictos requisitos de almacenamiento y manejo que implican el uso de termómetros y refrigeradores costosos usados solo para los productos que se entregan bajo el programa del gobierno, y si no hay suficiente demanda, dijeron los expertos en vacunas, la inversión podría no valer la pena.
En el caso de las farmacias rurales, comenta Michaela Newell, presidenta de la Community Pharmacy Enhanced Services Network of Missouri, el costo de pagar por el equipo y el personal necesario para manejar el trabajo administrativo podría aumentar su precio antes de ser aplicadas.
"Supongo que no ha valido la pena la presión", dijo Hannan.
Newell añadió: "Creo que las barreras ahora mismo son demasiado altas para que los farmacéuticos se incorporen".
Por otro lado, los administradores del estado también tienen problemas para satisfacer las demandas del programa. Un estudio de 2019 mostró un éxito limitado en lograr que las farmacias de Michigan administraran la vacuna del virus de papiloma humano a través del programa VFC porque el departamento de salud del estado no tenía el personal para realizar inspecciones in situ.
La presión sobre los recursos del estado solo ha empeorado durante la pandemia, afirma Hannan.
"No puedes llamarles la atención por no dar el ancho", dijo Rebecca Snead, vicepresidenta ejecutiva y directora general de la National Alliance of State Pharmacy Associations. "Se han visto comprometidos".
El pago también plantea un desafío para reclutar y mantener a los proveedores en el programa, dijeron los expertos en inmunización.
Medicaid, el programa de seguro médico patrocinado por el gobierno que ofrece cobertura de salud para muchos de los niños apoyados por la iniciativa de las vacunas, no paga a los proveedores lo suficiente para cubrir los gastos. Los médicos participantes pierden en promedio entre cinco y 15 dólares por cada vacuna que administran a través de VFC, según un informe de Immunize Colorado.
Los farmacéuticos no pueden negar una vacuna a los niños elegibles si la familia no puede pagarla.
Algunos estados gestionan sus programas de Medicaid usando un modelo de atención administrada, lo que podría dificultar el pago a los farmacéuticos, según el informe. A menudo, los niños inscritos en estos programas deben obtener atención de proveedores designados. Si su farmacéutico local no está en la lista de proveedores aprobados, es posible que no se le pague.
La posibilidad de que se pague poco o nada no ha impedido que el farmacéutico y dueño de una farmacia Tim Mitchell ofrezca vacunas en sus tres farmacias en Neosho, Missouri, a unos 30 minutos de la frontera estatal con Oklahoma. Comentó que ha estado vacunando a los pacientes desde finales de los 90 después de que se dio cuenta de que los niños que entraban en sus farmacias no recibían las vacunas de rutina.
"Lo vi como una forma de ayudar a mi comunidad", dijo, "pero también lo vi como una oportunidad de negocio".
Mitchell, de 53 años, ve el ofrecer vacunas como una forma de diferenciarse de sus competidores y atraer más clientes a sus farmacias. Añadió que presentó los documentos para inscribirse al VFC.
Aunque acoge con agrado la autorización federal, reconoció que no todos sus compañeros pueden permitirse ofrecer el servicio.
"No podemos trabajar gratis", indicó Mitchell.