Al comienzo de la pandemia del COVID-19, los cirujanos cardiacos advirtieron que menos estaban acudiendo a someterse a operaciones de bypass, reemplazos valvulares y otros procedimientos cardiacos, y que en algunos casos morían como resultado.
En un nuevo análisis a escala nacional, investigadores determinaron que las consecuencias pueden ser incluso peores de lo que muchos pensaban, especialmente en los puntos más afectados de Nueva Jersey, Nueva York y Pensilvania.
Durante el mes de abril, el número de cirugías cardiacas se desplomó en un 71 por ciento en esos tres estados y en un 53 por ciento en todo el país, en comparación con los promedios mensuales de 2019.
Y aquellos que se sometieron a una cirugía cardiaca tuvieron menos probabilidades de sobrevivir a ella, según el análisis, extraído de datos exhaustivos recopilados por la Society of Thoracic Surgeons.
El estudio no identificó las razones de las tasas de supervivencia más bajas, pero hay dos explicaciones probables, señaló el autor principal Tom C. Nguyen, jefe de cirugía cardiotorácica de la University of California-San Francisco:
Los pacientes que se sometieron a una intervención quirúrgica pudieron haber esperado antes de buscar atención médica debido a la preocupación por el coronavirus, lo que pudo haber dado lugar a peores resultados, indicó. Y en esos tres estados del noreste, muchos hospitales estaban luchando por hacer frente a la primera oleada del COVID-19, en algunos casos desviando camas de cuidados intensivos y personal que normalmente estaban asignados a las cirugía cardiaca y otros padecimientos médicos complejos.
"La cirugía cardiaca es complicada", afirmó. "Hay una rutina y un ritmo en lo que hacemos que implica muchas partes móviles. A veces, basta con que una o dos piezas se salgan del eje, y otras cosas pueden descomponerse muy rápidamente".
Los cirujanos cardiacos de dos sistemas de salud del área de Filadelfia afirmaron que no observaron un descenso en las tasas de supervivencia de sus pacientes, aunque coincidieron en que la disminución del número de cirugías era indudable.
Según Paul Burns, jefe de cirugía cardiotorácica del Deborah Heart and Lung Center, en Browns Mills (Condado de Burlington), retrasar la intervención quirúrgica podría estar bien en algunos casos no urgentes, siempre y cuando esos pacientes acudieran más tarde en el año para someterse a ella. Y, efectivamente, las cifras de cirugía cardiaca han repuntado en Deborah y en otros lugares de la región desde abril.
Pero el aumento no ha sido suficiente para compensar la fuerte caída de ese primer mes, dijo Burns. Eso sugiere que algunas personas nunca llegaron al hospital.
"Probablemente murió mucha gente que necesitaba atención urgente", comentó.
Basel Ramlawi, jefe de cirugía cardiaca de Main Line Health y codirector del Lankenau Heart Institute, está de acuerdo.
"Muchos de ellos, sospecho, estaban muriendo en casa", dijo.
Ambos insistieron en que, aunque sigue siendo prudente estar atento al COVID-19, nadie debe dudar en buscar ayuda médica ante el dolor de pecho y otros signos de problemas cardiacos. Los hospitales cuentan con estrictos protocolos de control de infecciones, como limitar las visitas y aislar a los pacientes con COVID de los que sufren otros padecimientos.
"Los riesgos de no acudir son mucho mayores que los de contraer COVID", afirmó Ramlawi.
El número de cirugías cardiacas en abril fue un 20 por ciento inferior al habitual en Lankenau, el principal centro de Main Line Health para la cirugía cardiaca, y un 50 por ciento inferior al habitual en Deborah, revelaron cirujanos.
Ramlawi añadió que la disminución del volumen de Main Line no fue tan pronunciada como la de la región en su conjunto, en parte porque la mayoría de sus cirugías cardiacas son mínimamente invasivas. Eso significa que los cirujanos hacen una pequeña incisión a través de la caja torácica en lugar de abrir el pecho del paciente, lo que permite una recuperación más rápida y, con menos tiempo en el hospital, menos potencial de disrupción debido al aumento del COVID-19, señaló.
Los descensos porcentuales en esos hospitales (y en el estudio) incluyen tanto los casos de cirugía cardiaca de urgencia como los que no son de urgencia, o lo que los autores del estudio llamaron electivos. Esto hace que parezca que el paciente tiene la opción de "elegir" someterse a la cirugía, pero lo que realmente significa es que el procedimiento fue programado de antemano, a diferencia de una cirugía no planificada que tuvo lugar después de una visita a urgencias.
Si bien las cifras de ambos tipos de cirugía disminuyeron en abril en comparación con los promedios mensuales de 2019, la caída de las cirugías electivas y no urgentes fue mayor, en parte porque los médicos aconsejaron a los pacientes posponerlas cuando era médicamente aconsejable, señalaron los autores del estudio.
En Pensilvania, Nueva Jersey y Nueva York, por ejemplo, el número de cirugías electivas se redujo en un 75 por ciento en abril, mientras que el número de procedimientos no electivos se redujo en un 59 por ciento, para una caída general del 71 por ciento.
El impacto en la supervivencia de los pacientes se midió como una relación entre el número de muertes observadas y el número esperado, según el tipo de procedimiento y las características de la población de pacientes. En general, los pacientes de los hospitales de Pensilvania, Nueva Jersey y Nueva York se comportan mejor de lo esperado, lo que significa que su índice de mortalidad es inferior a uno.
Pero durante el aumento del COVID-19 en abril, el índice de la región subió por encima de uno, al igual que el de Nueva Inglaterra, otro de los primeros focos de la pandemia. En las dos regiones combinadas, el índice de mortalidad pasó de 0.7 en febrero a casi 1.2 en abril, según los autores del estudio. Los resultados se presentaron el 30 de enero en la reunión anual de la Society of Thoracic Surgeons.
Las cifras de las cirugías cardiacas se contabilizaron solo hasta junio, y no incluyen el otoño y el invierno, cuando el segundo repunte del COVID-19 fue, en muchas partes del país, aún peor que en la primavera.
Sin embargo, las pruebas anecdóticas sugieren que los hospitales se las arreglaron mejor la segunda vez, dijo Nguyen, el autor del estudio. Los hospitales cuentan ahora con suministros más fiables de equipos de protección y han establecido rutinas para reducir el riesgo de que los pacientes de cirugía cardiaca puedan estar expuestos al COVID-19.
Al igual que en abril, lo más importante para el público en general sigue siendo lo mismo, señaló Nguyen. En caso de dolor o presión en el pecho, dolor inexplicable en el brazo u otros signos de ataque al corazón u otros problemas cardiacos, busca ayuda inmediata. Y recuerda que, en el caso de las mujeres, los síntomas de un ataque al corazón pueden ser diferentes, incluyendo otros signos como náuseas.
"El hospital", agregó, "sigue siendo el lugar más seguro si estás enfermo".