Comencé a fotografiar baños en la Ciudad de México hace más de una década, cuando tuve un caso grave de salmonela que degeneró en colitis ulcerosa crónica. Durante muchos años en que fui testigo de cómo la vida se me escurría por la parte posterior sin poder hacer nada, visité más baños públicos que cualquier otra persona en la Ciudad de México. Ir corriendo al baño por toda la ciudad cambió de manera fundamental mi percepción de esta.
En la Ciudad de México, incluso cuando tu desecho corporal se va por el retrete, eso no significa que nunca lo volverás a ver. Lo que yo y más de 20 millones de personas viviendo en esta ciudad depositamos en el retrete todos los días, navega por un largo y extraño trayecto, bajo las calles de la ciudad, a través de 9,600km de tubería, 68 estaciones de bombeo, y casi 160km de canales, túneles, diques y lagos artificiales que transportan estas aguas negras por y alrededor de la urbe.
Debido a que hay tuberías con fugas o rotas, los desechos humanos se filtran e impregnan la tierra bajo la ciudad. Pero este mar subterráneo de mierda fangosa no siempre permanece bajo tierra. Durante nuestras temporadas de lluvia, las aguas negras muchas veces emergen a la superficie de la Ciudad de México, inundando los hogares y repartiendo enfermedades. También tiene una manera de filtrarse de regreso a las tuberías que llevan agua limpia.
Al igual que el agua, los desechos corporales tienen su propio ciclo: del retrete pasan a las tuberías rotas y de ahí a la tierra y a nuestros sistemas de agua, que eventualmente se secan y llevan partículas de mierda al aire, las cuales vuelven a la ciudad con la lluvia, asentándose en la comida que se vende en la calle, para posteriormente provocar la diarrea que se evacua en los baños públicos.
Cuando se trata de infecciones gastrointestinales, La Ciudad de México ocupa el puesto número uno en el mundo. Se estima que alrededor del 90% de los adultos en la ciudad estamos infectados con parásitos Helicobacter pylori. Sólo hace falta visitar un baño público local para escuchar los efectos que estos parásitos tienen sobre los seres humanos.
Gracias a una gran variedad de fuentes disponibles (comida, agua, aire), consumo una dieta constante de materia fecal y parásitos, y esto me tiene corriendo al baño por toda la ciudad, lo cual, en cambio, me brinda nuevas oportunidades fotográficas. Esta serie en curso puede leerse como una autobiografía: un documento de mis movimientos, físicos al igual que intestinales, alrededor de la ciudad: cantinas, restaurantes, estacionamientos, edificios gubernamentales, baños públicos, etc.
Pero también puede leerse como una documentación visual de la arquitectura y diseño de interiores mexicano. A diferencia de los baños en la mayoría de las ciudades Europeas y de Estados Unidos, no existe un código sanitario que dicte exactamente cómo deben construirse los baños, mingitorios y lavabos. En toda la Ciudad de México, y en especial sus zonas más marginadas, los baños públicos a menudo son construidos por individuos que no son ni arquitectos ni plomeros profesionales.
Como resultado, estos espacios muchas veces presentan un sentido increíble de creatividad, improvisación y falta de lógica. Los baños son un buen ejemplo de la cultura popular, y sin embargo nunca se les reconoce como tal. Yo les veo como una suerte de “inconsciente arquitectónico”: un espacio siempre oculto a la vista.
Así, esta serie documenta los atractivos turísticos de la Ciudad de México: el patrimonio cultural que se promueve en revistas, libros y películas como la imagen oficial de la ciudad. La única diferencia es que, en mi caso, apunto la cámara a la parte del edificio que siempre queda fuera, se evita, y se niega. Veo como mi deber el trabajar en contra de todas esas visiones superficiales, higiénicas y profesionales de la ciudad que eliminan la caca y ocultan la verdadera cultura de la ciudad.
Kurt Hollander es escritor y fotógrafo, autor de la autobiografía “Formas de morir en México” (Trilce, 2015). Traducido por Juana Adcock.
Como parte de nuestra semana en vivo en la Ciudad de México, estamos publicando una serie de artículos en español. Los comentarios en español sobre estos artículos serán bienvenidos vía email. Al final de la semana publicaremos una selección en la web de Guardian Cities. Envíanos un email a mexicocity.week@theguardian.com