La enfermera Hannah Drummond debe vigilar rutinariamente durante horas a los pacientes que convalecen en el servicio de urgencias y esperan una cama en el hospital. Esto incluye a pacientes tan enfermos que utilizan respiradores o necesitan cuidados intensivos, dijo.
En el hospital de Asheville, Carolina del Norte, donde trabaja, a menudo no hay personal de enfermería suficiente para atender todas las camas, dijo Drummond.
"Ahora apenas nos mantenemos en pie", dijo. "Si tuviéramos un repunte de casos [de COVID-19], oh Dios. Sinceramente, no quiero pensar en ello, porque ya no dormiría en la noche".
Aun cuando una nueva variante de COVID-19 comienza a extenderse en Estados Unidos, la escasez de personal de enfermería está haciendo imposible que muchos hospitales operen a toda su capacidad. Eso significa que están menos preparados para gestionar una afluencia de pacientes este invierno, ya sea que esos pacientes tengan complicaciones de COVID-19 u otros problemas de salud importantes.
Los hospitales de todo el país están cancelando cirugías que no son de emergencia, luchando por encontrar rápidamente camas para los pacientes al tiempo que no logran cumplir la proporción mínima paciente-personal de enfermería recomendado por expertos. Algunos incluso han tenido que rechazar a pacientes críticos. Mientras que los hospitales están sometidos a la mayor presión en los estados del Medio Oeste y del Noreste, donde están repuntando los casos de COVID-19, la escasez de personal también está creando problemas en los estados del Sur, donde los casos son relativamente bajos, por ahora.
Los hospitales emplean hoy un 2% menos de personas de lo que hacían en marzo de 2020, según la federal Oficina de Estadísticas Laborales. Quizá esto no parezca mucho, pero para muchos nosocomios, supone una gran diferencia. En especial, las enfermeras con experiencia han renunciado en busca de un mejor salario, de trabajos menos estresantes y para buscar más tiempo con sus familias. En algunos casos, han tratado de evitar las vacunas COVID-19 requeridas.
El mes pasado, hubo un 4% menos camas de hospital ocupadas en Michigan que en noviembre de 2020, cuando había 21 mil 71, según la Michigan Health and Hospital Association, que defiende a los hospitales del estado.
En el norte del estado de Nueva York, la capacidad hospitalaria se ha reducido en un 10%, según informó recientemente The New York Times. Y en Colorado hubo un 9% menos de camas de cuidados intensivos ocupadas el mes pasado que en el mismo periodo del año anterior, según datos del estado.
Una enfermera itinerante de un hospital del Medio Oeste, que pidió el anonimato por temor a represalias de su empleador, dijo que cuando se desplaza por el nosocomio, pasa por decenas de camas que han sido bloqueadas.
"Cada piso, por lo menos, tiene cinco camas bloqueadas", dijo. Las habitaciones se cierran incluso cuando hay mucha gente esperando en la sala de urgencias para ser admitida en esa unidad, dijo, porque el hospital no tiene suficiente personal de enfermería para atender todas las camas.
Los hospitales con poco personal tendrán menos capacidad para añadir camas durante el esperado repunte de COVID-19 o de otros virus respiratorios que aparecen en invierno.
El gobernador demócrata de Colorado, Jared Polis, pidió a los hospitales añadir hasta 500 camas este mes para atender a los pacientes con COVID-19, por ejemplo. Eso puede ser imposible, dijo el doctor Anuj Mehta, un neumólogo del Denver Health Medical Center que asesora a los legisladores de Colorado. "Me cuesta trabajo imaginar dónde vamos a encontrar a los trabajadores de la salud", dijo.
La oleada invernal de enfermedades respiratorias "por sí sola podría llevarnos al límite", dijo Mehta.
Los centros ambulatorios y las residencias de ancianos también carecen de suficientes trabajadores –por muchas de las mismas razones que los hospitales–, lo que aumenta la presión sobre los hospitales, dijeron funcionarios estatales y expertos en atención sanitaria. Los pacientes permanecen más tiempo en el hospital porque no hay camas libres en las instalaciones a donde normalmente acudirían para recuperarse.
A fin de ayudar a los hospitales a corto plazo, los gobernadores han exigido en los últimos meses a los hospitales con alta ocupación cancelar las cirugías no urgentes, permitir a los hospitales pasar a las normas de atención de crisis –aplicar lineamientos para asignar los escasos recursos durante una emergencia– o pedido a la administración del presidente Joe Biden enviar equipos médicos de emergencia. Otros más también han llamado a las tropas de la Guardia Nacional para ayudar a los centros hospitalarios que atienden pacientes a largo plazo.
Los grupos hospitalarios afirman que un mayor financiamiento estatal y federal para los programas de capacitación y mayor remuneración del personal de enfermería podría ayudar a resolver el problema. Por su parte, las asociaciones de enfermeras y los sindicatos demandan que los hospitales ofrezcan mejores salarios, mejores horarios y una menor carga de trabajo, y que garanticen al personal de enfermería que estarán seguros en el trabajo.
Los días de agradecimiento al personal de enfermería patrocinados por los empleadores, con comida gratis, no son suficientes, dijo Colleen Casper, directora ejecutiva de la Colorado Nurses Association, un grupo comercial. "La pizza y las donas no van a ser suficientes".
El empleo en los hospitales cayó en los primeros meses de la pandemia del coronavirus, ya que los nosocomios cancelaron procedimientos no esenciales –una importante fuente de ingresos– y despidieron a trabajadores para equilibrar sus finanzas.
Los niveles de empleo aún no se han recuperado, según las estadísticas federales. Aunque los hospitales han contratado a nuevos trabajadores desde entonces, también están perdiendo a personal con experiencia para cumplir trabajos mejor pagados o menos estresantes.
Muchos trabajadores de la salud están agotados, afirman las enfermeras y los expertos que estudian el personal sanitario. El personal sanitario está haciendo malabares con los casos de COVID-19 junto con los pacientes que se recuperan de procedimientos no esenciales y los pacientes con otras enfermedades como ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Muchos trabajadores están cansados y traumatizados después de ver morir a tantos pacientes con COVID-19.
"Ha habido muchas veces en las que simplemente lloraba durante mi hora del almuerzo", dijo la enfermera itinerante del Medio Oeste, "porque había personas de 30 o 40 años que no tenían antecedentes médicos, o tal vez solo tenían hipertensión o eran obesos, y tenían que ser intubados y trasladados a la UCI, y estarían muertos en una semana".
Los trabajadores de la salud enfrentan cada vez más agresiones físicas o verbales de los pacientes y familiares enfadados por los tiempos de espera en el hospital y las normas de seguridad COVID-19. Y los puestos de trabajo en los hospitales se han vuelto cada más difíciles a medida que más empleados renuncian a sus cargos.
En medio de la escasez de personal, al personal de enfermería se le ha asignado más pacientes de los que recomiendan los expertos, se les ha trasladado a unidades que no son de su especialidad o se les ha pedido que cumplan otras tareas fuera de su ámbito, como sacar la basura, denuncian las enfermeras y las asociaciones de enfermeras.
Drummond, la enfermera de Asheville, dijo que normalmente no tiene tiempo para almorzar o ir al baño durante sus turnos de 12 horas. "Cuando no tienes descansos y no comes, eres más propenso a cometer errores", dijo. "Es absolutamente desgastante".
Nancy Lindell, portavoz de Mission Health, el sistema hospitalario que incluye el Mission Hospital, donde trabaja Drummond, dijo en un correo electrónico que el sistema está "trabajando con esmero para garantizar que la enfermería y otros puestos de Mission Health sean cubiertos lo más pronto posible con soluciones tanto tradicionales como creativas, incluyendo la contratación de enfermeras internacionales, el refuerzo de varios programas de formación de enfermeras y sólidas bonificaciones de contratación". Lindell señaló que la necesidad de personal de la salud es nacional y que la escasez de trabajadores es también común en otros sectores.
Los hospitales han intentado cubrir temporalmente algunos puestos de enfermería con enfermeras viajeras, quienes laboran para agencias de empleo y se desplazan de un estado a otro. Pero las enfermeras viajeras pueden costar hasta 200 dólares por hora, dicen los grupos hospitalarios. Los hospitales por lo general pagan a las enfermeras unos 39 dólares por hora.
Las agencias de personal pueden cobrar tarifas altas porque los hospitales están muy desesperados, dijo Jean Seaver, una ejecutiva de enfermería de hospital que habló con Stateline como presidenta electa del Nursing Consortium of South Florida. "Es como una guerra de ofertas. Es una locura. Es la oferta y la demanda".
Los gobernadores y funcionarios estatales están tratando de ayudar. En octubre, las autoridades de Nuevo México permitieron a los hospitales adoptar normas de atención en caso de crisis y suspender procedimientos no esenciales, por ejemplo, bajo el argumento de la escasez de personal de enfermería.
La New Mexico Hospital Association calcula que el estado ha perdido 450 camas de hospital debido a la escasez de personal, una cifra que incluye tanto las camas con licencia como las camas temporales creadas para atender a pacientes adicionales.
Las autoridades de Massachusetts dijeron el mes pasado a los sistemas hospitalarios con capacidad limitada que redujeran los procedimientos no urgentes. "La presión actual sobre la capacidad de los hospitales se debe a estancias más largas del promedio y a una importante escasez de personal, aparte de los retos que plantea el COVID", indicó Marylou Sanders, secretaria de Massachusetts Health and Human Services en un comunicado de prensa.
Un comité de Colorado creado por el gobernador para gestionar la respuesta a la pandemia modificó la semana pasada las normas de atención a la crisis del estado para ayudar a los nosocomios a responder a la escasez de personal en medio de un elevado número de pacientes que buscan atención por diversos motivos.
La orientación inicial del estado se centraba en cómo asignar los escasos ventiladores y camas de cuidados intensivos, dijo Mehta. "La naturaleza de la pandemia ahora es muy diferente". La versión actualizada adopta una estrategia más amplia para clasificar a los pacientes, dijo Mehta, poniendo de ejemplo que se aconseja a los hospitales identificar a las personas menos enfermas y trasladarlas a la atención ambulatoria.
Para hacer frente a los problemas de personal, los grupos hospitalarios están pidiendo a las legislaturas estatales dinero para pagar a las enfermeras itinerantes, para las primas a los trabajadores y para la formación.
La Michigan Health and Hospital Association y otros grupos que representan a los empresarios del sector de la salud en el estado han pedido 650 millones de dólares para retener a los empleados actuales y formar a los nuevos.
Brian Peters, director general de la Michigan Health and Hospital Association, dijo que a sus miembros también les gustaría que Michigan se uniera al Nurse Licensure Compact, un acuerdo multiestatal que permite al personal de enfermería con licencia en otros estados ejercer en los estados miembros, y que el gobierno federal facilite a los hospitales la contratación de personal clínico del extranjero.
"Sabemos que no vamos a salir de este problema a corto plazo sin un cambio de política pública muy agresivo", dijo Peters.
La New Mexico Hospital Association ha pedido a los legisladores que destinen 15 millones de dólares al año en la formación de personal de enfermería. Nuevo México necesita 6 mil personal de enfermería más, pero las universidades del estado gradúan unas mil 200 al año, dijo el presidente y director general de la asociación, Troy Clark.
"Aunque no se jubilara ningún enfermero, ni dejara la profesión, ni se trasladara fuera del estado, tardaríamos cinco años en cubrir nuestro actual hueco", indicó.
Históricamente, los hospitales han preferido contratar a personal de enfermería con experiencia en lugar de los recién graduados que necesitan formación en el puesto de trabajo. Pero eso está cambiando. Seaver, en el sur de la Florida, dijo que el sistema hospitalario en el que trabaja planea contratar a 500 nuevos graduados en enfermería en el próximo año y un sistema hermano planea contratar a 600. "Es fácilmente el doble de lo que contrataríamos [normalmente]", dijo.
Sin embargo, los hospitales siguen necesitando enfermeras veteranas para formar a todas los y las recién llegados. "Hemos perdido a las enfermeras experimentadas que les servirían de entrenadoras clínicas", dijo Seaver. Su equipo está considerando nuevas estrategias, como dejar que una enfermera supervise a dos recién graduados simultáneamente.
Las enfermeras y los grupos de personal de enfermería afirman que los sistemas hospitalarios también deben hacer más para retener al personal, por ejemplo, ofreciéndoles una mejor compensación, mejores horarios y un entorno de trabajo seguro.
Por ejemplo, según Seaver, los hospitales podrían dividir el turno estándar de 12 horas en dos turnos de seis horas. Podrían ofrecer a los enfermeros que se acercan a la jubilación turnos más cortos cumpliendo labores más sencillas, como la gestión de ingresos, altas y traslados. Podrían recompensar a los empleados más veteranos dándoles más control sobre los fines de semana y los días festivos que trabajan.
Drummond dijo que su sindicato, National Nurses United, quiere que el hospital en el que trabaja incorpore más enfermeras para cubrir las horas del almuerzo y mejorar la proporción de personal. Lo ideal, dijo, sería que la legislatura de Carolina del Norte imponga proporciones mínimas de personal de enfermería por paciente, como ha hecho California desde 2004.
La enfermera afincada en el Medio Oeste decidió convertirse en enfermera itinerante en marzo de 2020, en parte por el alto salario. Pero ahora está tan agotada que tiene planeando renunciar. Dijo que ha estado hablando con un terapeuta y tomando medicamentos contra la ansiedad para controlar su estrés, y que redujo su trabajo a tres días a la semana.
Dijo que le gustaría dedicarse a la enfermería estética. Eso podría implicar la inyección de Botox en una oficina privada, en lugar de controlar el ritmo cardíaco de un paciente en una unidad de cuidados intensivos COVID-19.
"Siempre que se lo digo a la gente, todos se interesan", dice de sus compañeros de enfermería. "Porque cada persona intenta buscar una salida a esto".