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Business
Ronald D. White

Cómo estas cuatro microempresas sobreviven a la pandemia

LOS ÁNGELES — En esta época de pandemia, dirigir un pequeño negocio ha sido un ensayo de prueba y error sin fin.

El nuevo coronavirus forzó cambios de negocios estratégicos y la inmediata invención de nuevas formas de hacer dinero cuando gran parte de la economía cerró en marzo.

Se trabajó en patios traseros, lofts abarrotados, incluso en coches. La buena iluminación, el espacio abundante y los entornos ergonómicamente correctos se convirtieron en un vago recuerdo. Los colegas tuvieron que buscar nuevas reservas de paciencia entre berrinches infantiles y ladridos de perros.

Restaurantes, bares y tiendas han sido los más afectados desde marzo, según los datos de los usuarios recopilados por Yelp Inc., el sitio de calificaciones con sede en San Francisco. Los proveedores de servicios han demostrado ser resilientes, ya sean profesionales como contadores y abogados, o generales, incluyendo plomeros y compañías de remolque, señaló Yelp.

Más de la mitad de las pequeñas empresas pudieran estar en peligro de quebrar si continúan las restricciones operativas relacionadas con el coronavirus y si no se recibe más ayuda del gobierno, según la Asociación Nacional de Empresas Independientes, un grupo activista.

Muchas empresas mantendrán sus puertas abiertas gracias a la adaptación, la determinación y una cierta dosis de suerte. Otras se enfrentan un cierre permanente porque algo se quedó corto: dinero, tiempo, tal vez la voluntad de seguir adelante.

Aquí están algunas de sus historias:

DANDO ORIENTACIÓN FINANCIERA DESDE LA CALLE

Como en tantas otras empresas, grandes y pequeñas, Belva Anakwenze, de 43 años, y sus cuatro empleados han mantenido a Abacus Financial Business Management en marcha desde los espacios de oficina en casa montados apresuradamente en mesas de cocina, mesitas de noche en los dormitorios, porches traseros y similares.

Anakwenze, la directora y gerente administrativa de Abacus, ha llevado a cabo reuniones con clientes a distancia en el camino de entrada a sus casas, y hasta ahora ninguno de los vecinos de su comunidad se ha quejado. A veces, es en el patio trasero, mientras se ajusta a los horarios del marido y los hijos.

Ha hecho cambios pronunciados en el pasado, como cuando Anakwenze cambió su base de clientes de atletas profesionales, que no eran buenos para seguir consejos, a talentos de la industria del entretenimiento, incluyendo actores, directores, productores y escritores. Para ellos y sus empresas estrechamente vinculadas, Abacus maneja los asuntos financieros del día a día, al tiempo que les ayuda a planificar e invertir.

Anakwenze todavía está aceptando nuevos negocios, aumentando el número de clientes en casi la mitad, pero el largo cierre de la industria del entretenimiento significa que muchos clientes nuevos y antiguos no han podido pagar todavía ya que las restricciones apenas han empezado a relajarse.

Es un riesgo, ella lo sabe: las ganancias han bajado entre el 10 y el 15 por ciento en lo que va del año, aunque un pequeño préstamo del Federal Payment Protection Program (PPP), diseñado para ayudar a los negocios durante la pandemia, dio un respiro.

"Ganamos dinero cuando ellos ganan dinero", dijo Anakwenze de sus clientes.

Al mismo tiempo, el software de contabilidad y otros costos han aumentado. Y Anakwenze está pagando la renta de una oficina que no ha usado realmente desde marzo. Cuando el contrato de arrendamiento expiró en agosto, se arriesgó a prorrogarlo hasta finales de año, aunque con esperanzas cada vez menores.

Los mensajes en línea con sus empleados se extienden hasta la madrugada, aunque los participantes están cerca.

"Tengo un empleado que trabaja a medianoche, porque es la hora de la tranquilidad; los niños finalmente se duermen", dijo Anakwenze. "Tengo uno que trabaja los fines de semana, cuando no hay clases en casa. No se trata de un empleo de 9 a 5 en días laborales. Y no poder hablar con alguien en el escritorio de al lado, esa falta de libre flujo de preguntas y respuestas, ha sido un verdadero desafío".

Incluso se ha acostumbrado a que los empleados le cuelguen de repente.

"Cuando su hijo está teniendo una crisis, vas a lidiar con la crisis", dijo Anakwenze riendo.

"Estamos tratando de tomar esto un mes a la vez y solo ver. ¿Va a mejorar? ¿Va a empeorar? Así que solo estamos tratando de ganar tiempo y mantenernos lo más ágiles que podemos", comentó Anakwenze.

CAMBIAR A RETIROS DE YOGA, COMIDAS AL AIRE LIBRE

Durante los últimos 18 años, Natalie McAdams construyó NAMEvents, con sede en Mar Vista, ayudando a planificar lanzamientos de productos, desfiles de moda y estrenos, añadiendo mega eventos para recaudar dinero para organizaciones sin fines de lucro, incluyendo City of Hope, Heal the Bay y el proveedor de viviendas y servicios de la U.S. Veterans Initiative.

Cada evento fue una reunión muy concurrido, presencial, con hasta 10 mil participantes. Ya no.

"Nadie pensaba que fuera a pasar de julio. Pero luego fue como fichas de dominó, todos los eventos que tenía fueron cancelados a mediados de abril", relató.

McAdams, de 56 años, ha tenido que buscar otras formas de ganar dinero. Recibió dinero del PPP, suficiente para 12 semanas, que ha podido utilizar para pagarse a sí misma porque demostró al gobierno que también trabajaba como contratista independiente, no solo como jefa de una empresa.

McAdams ha mantenido su negocio al mínimo. Trabaja desde su casa, evitando los gastos de oficina. Mantiene su nómina baja, y no la lleva ahora debido a las lecciones aprendidas durante la Gran Recesión, que se extendió desde diciembre de 2007 hasta junio de 2009.

"Normalmente soy yo e incorporo a algunos trabajadores independientes para que trabajen como mi personal", dijo. "Fácilmente podría haber entre 50 y 75 personas trabajando en un proyecto en un momento dado. Tengo socios de confianza que utilizo para todos los diferentes elementos".

Para generar ingresos ahora, ha canalizado su pasión por el yoga en sus horas de ocio, que ha practicado durante más de 20 años, a pequeños retiros con medidas sanitarias utilizando las habilidades de planificación de eventos que perfeccionó para grandes reuniones sociales.

Recientemente, McAdams dirigió el primero de varios retiros planificados de yoga y bienestar, con instrucción profesional y comidas incluidas que cuestan entre mil 500 y 2 mil 250 dólares por persona. Ocho mujeres se reunieron en la casa de vacaciones de sus padres en Aspen, Colorado, desde un miércoles por la noche hasta el domingo, y todas las asistentes fueron examinadas para detectar el virus.

"He estado en miles de retiros de yoga y bienestar y siempre quise que eso fuera algo que también pudiera producir", comentó McAdams. "La idea era hacer un espacio seguro para un pequeño grupo íntimo de personas. Creo que puede dar a la gente la sensación de que realmente pueden ir a un lugar seguro y simplemente recargarse".

McAdams también ha estado trabajando con el restaurante Angler del Beverly Center para crear un área de comedor al aire libre.

"Es similar a los espacios temporales que construimos para eventos, pero permanente", dijo.

Muchos de sus clientes de caridad esperan comenzar a celebrar colectas de fondos presenciales para junio, señaló McAdams.

"Todavía hay muchas cosas de gestión que estoy haciendo para esos eventos porque hemos puesto los lugares en espera. Reservamos cosas entonces que serían en otoño y que ahora estamos trasladando a la primavera", indicó.

Pero McAdams duda de que sea lo mismo incluso después de que se haya resuelto el problema del virus.

"Las cosas serán diferentes", dijo. "Creo que la gente hará eventos mucho más pequeños, al menos al principio".

ENCONTRARSE CON EL MUNDO VIRTUAL CON LOS ALIADOS ADQUIRIDOS

El primer indicio de desastre se produjo el 3 de febrero, cuando un importante grupo comercial de planificadores de eventos dijo a sus miembros que comprobaran si sus pólizas de seguro cubrían enfermedades transmisibles.

Joe Davy, el director ejecutivo de 31 años de Banzai International Inc., se preocupó. Banzai, con sede en Seattle, que organizó y comercializó 66 conferencias y otros eventos presenciales en el área de Los Ángeles en 2019, tenía más de 100 clientes, entre ellos Dell Technologies y Adobe Inc.

Para el 13 de marzo, "todo nuestro proceso de ventas había desaparecido", dijo Davy.

Solo el 13 por ciento de los ingresos de la compañía provenían de las reuniones por internet, una idea adicional en Banzai y muchos de sus competidores, comentó Davy. El resto eran eventos presenciales de presentación ante la prensa y de relacionamiento.

Sin saber si las reuniones presenciales volverían en seis meses o dos años, Davy y su equipo ejecutivo decidieron no esperar para cambiar el enfoque de la empresa hacia los eventos virtuales. El dinero del PPP ayudó a la compañía a seguir operando.

Pero había un problema: Banzai tenía poca experiencia en eventos virtuales y adquirió una pequeña empresa que sí la tenía, High Attendance de Austin, Texas. "Realmente íbamos a tener que arriesgarnos, hacer una adquisición antes de estar 100 por ciento seguros de que algo de esto era necesario", comentó Davy.

Conseguir el acuerdo llevó 72 horas de conversaciones entre Davy y Christopher Justice, fundador de High Attendance, que comenzaron el 12 de junio y se prolongaron todo el fin de semana. Los dos nunca se habían visto en persona.

La adquisición, por una suma no revelada, fue anunciada el 25 de agosto. High Attendance fue renombrada Banzai Virtual y ha mantenido su estructura de gestión. Las actividades de la compañía han ido en aumento, dijo Davy, y Banzai tiene ahora 90 empleados, incluyendo unos 10 de la adquisición.

El calendario de Banzai está muy ocupado con eventos virtuales, incluso para grandes empresas de la tecnología como Hitachi y Google.

"Nuestro volumen de eventos casi se ha duplicado", afirmó Davy. "Fue realmente afortunado que pudiéramos responder tan rápidamente porque esto pudo haber sido un gran desastre para nosotros. Si no hubiéramos hecho nada y solo hubiéramos decidido esperar, estaríamos muertos".

ADOPTAR DE LLENO EL TRABAJO A DISTANCIA, QUIZÁ PARA SIEMPRE

Greg Goetzman, de 58 años, no es un gran apostador, lo que probablemente es algo bueno porque su compañía ayuda a otras empresas a mantener sus casas financieras en orden.

Pero cuando el coronavirus envió a la gente a casa, rápidamente apostó por una plantilla para el lugar de trabajo post-COVID 19: hasta la mitad de sus empleados trabajando regularmente desde casa y colaborando con la oficina principal.

Goetzman Group, con sede en Woodland Hills, con casi 100 empleados, compite con grandes empresas de contabilidad y consultoría y agencias de trabajo temporal. Goetzman dijo que se dio cuenta de que necesitaba equipar cuidadosamente a sus empleados para seguir haciendo el trabajo, con equipos y sistemas para conectarse y comunicarse de manera segura y eficaz.

"Cuando entramos en las empresas, tenemos que actuar desde el primer día", señaló Goetzman. "Así que desplegaremos tantos recursos como sean necesarios para ayudar a nuestra gente a tener lo que necesitan para tener éxito con nuestros clientes".

Goetzman no sabía si sus empleados se adaptarían bien a trabajar desde casa o si los clientes se cambiarían a rivales más grandes. Pero los empleados y los clientes han aceptado el cambio, dijo.

"No he visto una caída en la calidad del trabajo. Creo que hay una verdadera revolución de pensamiento al ver el valor de la gente que trabaja desde casa", dijo Goetzman. "Somos afortunados de que nuestros consultores sean flexibles y estén acostumbrados a trabajar desde diferentes lugares, por lo tanto, estaban preparados y no hubo problemas en la transición al trabajo a distancia".

"Estamos cambiando la forma en que hacemos negocios", dijo. "Va a ser una mezcla de trabajo remoto y de oficina. Tal vez teníamos el 20 por ciento de nuestros empleados trabajando a distancia antes de COVID. Ahora está más cerca del 100 por ciento. Creo que terminaremos en algún lugar en medio de eso".

Goetzman agregó que la carga de trabajo de su compañía estaba aumentando (aunque los ingresos han disminuido ligeramente en lo que va del año), ya sea que sus clientes estaban teniendo éxito en volver a los negocios o pasando apuros para determinar si podían seguir siendo viables.

Estas decisiones han sido un gran cambio para Goetzman y su firma de 22 años. A lo largo de los años, su compañía ha acumulado una lista de clientes que incluye a Amgen, Walt Disney Co. y Toyota. Pero eso se hizo a la vieja usanza.

"Es un desafío ahora porque no hay esa conexión personal", dijo Goetzman. "Mi compañía se construyó en torno a mí mirando a los ojos a alguien y hablándole de nuestros servicios y aprendiendo sobre sus compañías. Una llamada telefónica o una sesión de Zoom no se siente igual".

Tal vez por eso Goetzman afirma que ha retomado un viejo hábito, escribir cartas de agradecimiento a los clientes, a mano con pluma fuente.

"Se transmite un mensaje personal de una manera que un correo electrónico o una llamada telefónica o un mensaje no pueden lograr", dijo. "Eres tú quien se toma el tiempo de pensar más profundamente en la relación de negocios y en lo que significa para ti".

– Este texto fue traducido por Kreativa Inc.

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