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Bill Theobald

Cómo Colorado se convirtió en el modelo para las elecciones por correo

En todo el país, el tema constante de este año presidencial ha sido la agitación.

Un campo confusamente grande de candidatos que competían por enfrentarse a un titular que rompía las normas fue solo el comienzo. Las normas normalmente aburridas para la celebración de elecciones han estado en plena agitación desde que se produjo el brote de coronavirus en la primavera, mientras la mayoría de los estados luchaban con la forma de alejar la votación de las casillas y eran zarandeados entre las denuncias de supresión de votantes por parte de los demócratas y las acusaciones de fraude electoral por parte de los republicanos.

Pero en el ojo del huracán ha estado esta rara nota de acuerdo: Cuando se trata de llevar a cabo una elección justa, eficiente y tranquila que depende de los votos por correo, el lugar para buscar orientación es Colorado.

Su política sigue siendo lo suficientemente púrpura como para asegurar la lucha a puño limpio por la más mínima ventaja electoral. Pero la pieza central de la región de las Rocky Mountains sigue surgiendo como un modelo nacional (durante la pandemia y más allá) para los estados que buscan las elecciones mayormente remotas como una forma de producir una participación rutinariamente alta y niveles consistentemente bajos de disputa después incluso de las contiendas más reñidas.

A menos de dos semanas del día de las elecciones, el sistema del estado ha estado operando casi sin problemas hasta ahora, la cuarta vez que se ha desplegado para una elección federal. Más de cuatro millones de paquetes de votación comenzaron a llegar a los buzones de Colorado hace dos fines de semana, y el lunes comenzó la tabulación del récord de 638 mil boletas devueltas hasta ahora (casi una cuarta parte del total estatal hace cuatro años). Es muy probable que las devoluciones casi completas se reporten rápidamente la noche del 3 de noviembre, después de que las urnas cierren para el seis por ciento del estado que aún vota en persona.

Colorado no fue el primer estado en cambiar a elecciones casi totalmente de voto por correo (ese fue Oregón, en el 2000) y no fue el más poblado en hacerlo antes de la pandemia de este año (ese fue Washington). Pero la principal funcionaria electoral del estado, la secretaria de estado Jena Griswold no rehúye presumir de que su sistema es el mejor.

"Colorado es el estándar de oro de la nación", afirmó la demócrata Griswold durante un seminario electoral virtual el mes pasado. La misma afirmación ha sido usada al menos nueve veces este año en comunicados de prensa en el sitio web de la oficina.

Pero no siempre fue así. Y cómo llegó a su actual estatus de élite es una historia de cuidadosa legislación y elaboración de normas; la construcción de la confianza bipartidista y el orgullo de propiedad entre los funcionarios electorales locales y el público, y la mejora continua de la mecánica de las elecciones en respuesta a las necesidades de los votantes.

REACCIÓN A UNA HISTORIA PROBLEMÁTICA

Hace quince años, los titulares sobre las elecciones de Colorado se centraban en todas las denuncias de fraude del otoño anterior, cuando en la parte superior de la boleta electoral se presentaron contiendas intensamente disputadas para elegir presidente (el presidente George W. Bush convirtió en rojo al estado por poco margen) y senador (Ken Salazar, quien por estrecho margen consiguió un escaño abierta para los demócratas).

Cientos de personas estaban siendo investigadas por violaciones que iban desde emitir múltiples votos en 2004 hasta falsificar firmas y votar cuando no eran elegibles. Los fiscales de tres cuartas partes de los condados del estado llevaron a cabo investigaciones y una docena reportó problemas.

Ya en 2012, Colorado se encontró recibiendo el ignominioso honor de ser citado en un informe elaborado por varios grupos de vigilancia prominentes como uno de los seis estados menos preparados para detectar y corregir problemas en el sistema de votación.

En el mes de mayo siguiente, después de que los demócratas pusieron fin a una racha de gobierno dividido tomando el control total del parlamento estatal así como de la gubernatura, se promulgó la medida que ha sido el factor que ha cambiado a las elecciones de Colorado.

La ley, a la que se opusieron todos los republicanos de la Asamblea General, significa que todos los votantes registrados reciben automáticamente una boleta por correo antes de cada elección primaria y general. Se deshizo de las casillas electorales asignadas por barrio a favor de los centros de servicio al votante, abiertos para cualquiera en un condado que quisiera votar en persona, dejar una boleta llena, o registrarse y luego votar hasta el día de las elecciones.

Una razón por la que el electorado estaba listo para los cambios fue que siete de cada 10 votantes ya habían optado por recibir automáticamente un voto en ausencia para todas las elecciones, y la misma proporción de votos se emitía rutinariamente de esa manera.

Además, los cambios se redactaron con la ayuda de los funcionarios electorales locales y, por lo tanto, contaron con el apoyo de esas personas, que viven diariamente con los detalles de lo que puede ser un proceso tremendamente complejo.

"Lo que sucede en todo el país es que la legislación se redacta sin la participación de los expertos que dirigen las elecciones", comentó Amber McReynolds, que dirigía las elecciones en Denver en ese momento y que ahora es directora ejecutiva de la organización no partidista National Vote at Home Institute. "Hicimos eso de manera diferente en Colorado".

El mes pasado proporcionó un ejemplo de alto perfil de lo que puede salir mal cuando incluso los esfuerzos bien intencionados para facilitar el proceso de votación se ejecutan sin consultar a los funcionarios electorales.

El Servicio Postal (USPS, por su sigla en inglés) imprimió, y comenzó a enviar a domicilios de todo el país, una tarjeta postal que los funcionarios describieron como un esfuerzo de buena fe para animar a la gente que decida votar por correo a que lo haga pronto, para no tener sus boletas descalificadas por no cumplir con los plazos. Pero los envíos postales causaron mucha confusión cuando empezaron a llegar a Colorado, y a otros estados donde las boletas se envían de forma proactiva, porque hablaban de procedimientos de solicitud y otras reglas que no aplican.

Griswold rápidamente demandó, primero consiguiendo que un juez detuviera el flujo de postales en su estado y más tarde llegando a un acuerdo en el que el USPS prometió conseguir la aprobación de los funcionarios de Colorado en cualquier otro esfuerzo relacionado con la votación por correo.

MAYOR PARTICIPACIÓN, MENORES COSTOS

Entre los efectos mensurables del cambio a elecciones casi totalmente de voto por correo ha habido un aumento de la participación y una disminución del costo.

La participación de los votantes en Colorado era mejor que la media incluso antes del cambio. En 2010, la última elección intermedia bajo el antiguo sistema, la participación fue del 51 por ciento de los elegibles, seis puntos porcentuales por encima del promedio nacional y la octava mejor entre los 50 estados.

Pero cuatro años más tarde, en la primera elección general por correo, y con la ayuda de una contienda para el Senado altamente competitiva, la participación creció hasta el 54 por ciento y el número cuatro a nivel nacional (12 puntos mejor que la cifra nacional, que se hundió a su nivel más bajo desde la Segunda Guerra Mundial).

La participación ha seguido creciendo. Fue del 61 por ciento incluso sin una contienda por el Senado en las elecciones intermedias de noviembre de 2018. Y fue del 43 por ciento en las primarias de este año, la segunda más alta de la nación. (Tres de los otros estados que planificaron elecciones por correo este año antes del brote de COVID-19, Oregón, Washington y Hawái, estuvieron entre los seis primeros en cuanto a participación en las primarias. El otro, Utah, inexplicablemente se quedó atrás.)

Además, el costo de realizar elecciones en Colorado se redujo en un 40 por ciento después del cambio (a 9.56 dólares por cada voto emitido en 2014, por debajo de los 15.96 dólares de seis años antes, según un estudio realizado en 2016 por Pew Charitable Trusts). Gran parte de los ahorros provinieron de la reducción de los costos laborales tras la eliminación de miles de centros de votación tradicionales a favor de unos 350 centros de votación.

La encuesta de Pew entre mil 500 habitantes de Colorado encontró que el 95 por ciento de los que enviaron boletas por correo estaban satisfechos con su experiencia electoral. Dos tercios señalaron que devolvieron su boleta en persona, una cifra que ha crecido ligeramente en elecciones posteriores. La razón es la conveniencia: La mayoría indicó que un centro de votación o un buzón estaba a menos de 10 minutos de su casa.

MÍNIMO RECHAZO, PERO AUN ASÍ UNA DIVISIÓN PARTIDARIA

El sistema de Colorado se suaviza aún más por su confianza en la honestidad. A diferencia de 11 estados, no se requiere ningún testigo. Las firmas de los votantes en los sobres son su garantía. El resultado ha sido un índice muy bajo de rechazo de votos, menos del uno por ciento en cada una de las últimas tres elecciones generales.

En 2016, según las estadísticas reportadas a la Comisión Federal de Asistencia Electoral (EAC), tres cuartas partes de las boletas que fueron rechazadas, o cerca de 20 mil, lo fueron porque la firma no coincidía con la registrada en los archivos. (El estado se basa principalmente en el software que los bancos utilizan para verificar las firmas, respaldado por pares bipartidistas de jueces electorales.)

La comparación de firmas es de gran interés para aquellos que sospechan que el voto por correo universal facilita el fraude electoral. Son abrumadoramente los republicanos quienes sospechan de juego sucio de parte de los demócratas; el presidente Donald Trump para empezar, pero también los legisladores que combatieron el cambio en 2013.

Sus preocupaciones se silenciaron un poco al año siguiente, cuando el republicano Cory Gardner se anotó una victoria inesperada en el Senado y el Partido Republicano también ganó tres de las otras cuatro elecciones estatales. (Gardner es ahora un no favorito en su búsqueda de un segundo mandato contra John Hickenlooper, el anterior gobernador que firmó la ley de voto por correo.)

Y no ha habido ninguna denuncia creíble de un esquema de fraude electoral en los siete años transcurridos desde entonces. Aunque el estado escuchó sobre 62 casos dispersos de posible voto doble hace dos años, de los 2.6 millones de votos emitidos, no se han presentado cargos. El caso más memorable de fraude fue en 2016, cuando el ex presidente del Partido Republicano Steve Curtis fue sentenciado a cuatro años de libertad condicional por falsificar la firma de su ex esposa y enviar su boleta.

Gardner y el congresista que actualmente encabeza el partido en el estado, Ken Buck, están ahora entre los muchos republicanos que hablan bien del sistema. También lo hace Wayne Williams, quien perdió el puesto de secretario de estado a manos de Griswold hace dos años, y quien a veces se encuentra en la incómoda posición de defender el voto por correo cuando sus colegas republicanos de todo el país repudian las afirmaciones infundadas de Trump.

"El voto por correo es seguro si existen los procesos adecuados", dijo Williams a principios de este año. "El sistema de nuestro estado es un ejemplo de cómo las cosas pueden mantenerse seguras".

COMPROBACIÓN FRECUENTE DE LISTAS

Proteger la base de datos de votantes del hackeo y mantener las listas actualizadas son fundamentales para hacer que las elecciones por correo sean creíbles. Eso es porque el envío de muchas papeletas a personas que han muerto, se han mudado o han ido a prisión es ineficiente y crea al menos la posibilidad de que se recolecten y se abuse de las papeletas en blanco.

Como muchos estados, Colorado mantiene sus listas actualizadas mediante el uso de la base de datos nacional de cambio de domicilio del Servicio Postal, verificando dos veces en relación con los registros de impuestos estatales y de licencias de conducir, y analizando los archivos de Seguridad Social de los votantes que han muerto. También forma parte del Electronic Registration Information Center, un consorcio de 30 estados que comparten la información de registro para mejorar la exactitud de las listas.

Parte del mantenimiento adecuado de la lista de registro es enviar avisos a las personas que parecen haberse mudado. Colorado ha sido uno de los estados más agresivos en este sentido, indica el EAC federal, aunque este mes el grupo conservador Judicial Watch presentó una demanda federal alegando que el estado había hecho muy poco para mantener su base de datos de votantes actualizada.

MANTENERSE AL DÍA SIGNIFICA MIRAR HACIA ADELANTE

Una vez que Colorado estableció su nuevo sistema, no dejó de juguetear con los procedimientos de votación, manteniendo una reputación a la vanguardia de la eficiencia y la seguridad.

El estado en 2017 se convirtió en el primero en utilizar auditorías de limitación de riesgos para comprobar los votos. Considerado el mejor método para verificar los resultados, estas auditorías implican la doble verificación de las boletas en cantidades y lugares científicamente seleccionados. Se puede decir que los resultados reflejan con precisión lo que ocurrió en todo el estado.

En 2009, Denver se convirtió en uno de los primeros lugares que permitió a los votantes rastrear en línea el traslado de sus boletas por correo. Esos sistemas están ahora en la mayoría de los estados. Pero, en mayo, Colorado se convirtió en el quinto estado en enviar automáticamente notificaciones de texto o de voz a los votantes a medida que sus boletas se mueven a través del proceso.

Este mes, el estado desplegó un sistema que permite a los votantes usar su teléfono para resolver rechazos de boletas por posibles problemas de firma; enviando un mensaje de texto, tal vez con una fotografía adjunta, confirmando que la escritura y la persona que empuña el bolígrafo son auténticas.

El despliegue de los buzones oficiales continúa expandiéndose. Este año el total será de 368, un 20 por ciento más que hace dos años. Habrá un buzón por cada nueve mil 400 votantes. (En el condado más grande de Texas, por el contrario, por ahora hay un solo lugar de depósito para 2.4 millones de votantes.) La ley de Colorado exige que los buzones estén vigilados las 24 horas, ya sea en persona o por video.

Colorado es uno de los cuatro estados que permiten a los funcionarios procesar los sobres de las boletas tan pronto como llegan a las oficinas electorales del condado (comprobar las firmas, retirar las boletas y prepararlas para ser introducidas en las máquinas de tabulación). Y el estado establece la segunda fecha más anticipada (después de Florida) en que el conteo real puede comenzar: 15 días antes del día de las elecciones, que fue el lunes.

TRABAJANDO BAJO AMENAZA

Aunque el sistema mantiene una imagen mayormente prístina a nivel nacional (casi todos los estados han contactado a Colorado en busca de consejos este año), algunas grietas han comenzado a mostrarse en la unidad mayormente bipartidista, especialmente entre la secretaria de estado y los funcionarios electorales locales, que ha sido un sello distintivo del éxito del estado.

A los 36 años, Griswold es mucho más joven, más agresiva y más conocedora de los medios que algunos de sus predecesores como el máximo responsable de las elecciones. Ha respondido a Trump directamente en su territorio (Twitter) y ha hecho numerosas apariciones en programas nacionales de televisión por cable, a menudo respondiendo a los ataques de Trump del voto por correo.

El resultado ha sido un aumento de las quejas de los secretarios de condado y los directores electorales, tanto republicanos como demócratas, expuestas cuando la Radio Pública de Colorado publicó recientemente correos electrónicos de algunos de ellos. Uno de los temas fue la frustración por la presión de Griswold para que se hicieran más cambios en la ley electoral que no apoyaron, un cambio con respecto a la práctica pasada.

Griswold no se disculpa por defender agresivamente el sistema de votación del estado e impulsar mejoras adicionales. Algunos dicen que sus críticos han sido alimentados por el sexismo. Falta por ver qué pasa con esta desarmonía después de las elecciones, y qué impacto tiene en la forma en que las elecciones de Colorado se llevan a cabo y se perciben en el futuro.

– Este texto fue traducido por Kreativa Inc.

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