PORTLAND, Oregón — Sondra Brown pasó cuatro años difíciles en las calles, y su lucha por dormir bien no terminó ni siquiera la primavera pasada cuando se mudó a un campamento organizado por la ciudad en el corazón del Old Town de Portland. Había ratas que hacían agujeros en su tienda, y en las últimas semanas, un frío glacial la despertaba media docena de veces por noche.
Luego, dos días antes del Día de Acción de Gracias, el campamento recibió una gran mejora: 40 cabañas aisladas con armazón de aluminio, equipadas con literas y calentadores que podían funcionar conectados a la red eléctrica.
"Esa primera noche fue casi indescriptible", recuerda Brown. "Dormí mejor de lo que lo había hecho en años. Acogedor y cálido. Dormí hasta las ocho de la mañana. Me desperté ... mis dedos no estaban entumecidos. Fue increíble".
Esta morada fue construida por Pallet Shelters, una empresa de Everett, Washington, que ha desarrollado una pequeña casa prefabricada construida con paredes y pisos de plástico compuesto resistente a la putrefacción, que se puede levantar en 30 minutos o menos.
La empresa comercializa los refugios como una solución que trata la falta de vivienda como un desastre, y en un año en que la pandemia ha dado nueva importancia a la capacidad de aislarse de los grupos, las ventas de estos refugios están aumentando.
El invierno pasado, en el Condado de Sonoma, California, se establecieron 60 de estos refugios para una comunidad de personas sin hogar que había estado acampando a lo largo de un sendero para bicicletas. En Minnesota, tiene programado abrir a finales de este mes una nueva comunidad de desamparados con 100 refugios de Pallet dentro de un almacén convertido. Y en Portland, la ciudad ha gastado 690 mil dólares, a un costo promedio de seis mil 900 dólares por unidad, en 100 refugios de Pallet que se están instalando en tres campamentos de tiendas de campaña organizados.
"Creo que el COVID nos ha dado relevancia más rápido de lo que esperábamos", dijo Amy King, la directora ejecutiva de Pallet. "Las ciudades están pensando más creativamente y siendo más innovadoras en cuanto a cómo responden a la falta de vivienda".
Una industria en crecimiento
Las aldeas de casas diminutas parecen ser una industria en crecimiento en Seattle, y los funcionarios de Pallet tienen la esperanza de que (en el futuro) sus estructuras pudieran ser una parte de la mezcla de ofertas de refugio.
Amy King y su marido Brady, que viven en Seattle, pasaron dos décadas construyendo y remodelando casas en el noroeste antes de lanzar Pallet en 2016. La mayoría de sus 50 empleados se han enfrentado a la falta de vivienda, la adicción o el encarcelamiento. Ahora ganan un salario promedio de 18.47 dólares por hora para fabricar los refugios, y usan sus experiencias de vida para aportar al proceso de diseño.
Pallet ha desarrollado dos estructuras básicas, una de 64 pies cuadrados, y una segunda de 100 pies cuadrados. Ambas pueden ser equipadas con camas individuales o literas, y la planta de Everett puede producir actualmente alrededor de cuatro por semana.
Ha habido una curva de aprendizaje.
Algunos refugios que vendieron a Tacoma, Wash., en 2017 tuvieron goteras. La compañía las reparó, y desde entonces han vendido más a la ciudad. King dijo que la compañía también ajustó sus materiales de aislamiento para que los refugios sean más cálidos y silenciosos.
Brandon Bills, director de marketing y comunicación de Pallet, comentó que Pallet espera tener 600 unidades vendidas e instaladas en 11 estados para finales de año.
‘Necesitamos valor político’
En abril de 2019, la concejal de la ciudad de Seattle, Teresa Mosqueda, organizó una demostración de alto nivel de los refugios en las escaleras del ayuntamiento: Los empleados montaron un refugio en 20 minutos y Mosqueda los recorrió mientras los equipos de televisión filmaban.
Sin embargo, Pallet aún no ha vendido ninguna estructura en Seattle, y una gran razón es el costo.
Actualmente, hay nueve aldeas de casas pequeñas en la ciudad, y están compuestas por refugios de estructura de madera construidos con mano de obra voluntaria por unos dos mil 500 dólares cada uno.
"Los refugios Pallet, con todas las opciones que nos gustarían, son probablemente tres veces más caros, por lo que normalmente no hemos tenido eso en nuestro presupuesto para gastar", comentó Sharon Lee, directora ejecutiva de la organización sin fines de lucro Low Income Housing Institute, que opera ocho de las aldeas de casas diminutas de Seattle.
Muchas ciudades que han comprado refugios de Pallet han necesitado soluciones rápidas. Pallet actualmente puede fabricar hasta 40 refugios por semana y, si hubiera un mercado más grande, podría construir hasta dos mil en dos o tres meses, según la compañía.
Seattle nunca ha necesitado tantos refugios pequeños en tan poco tiempo. En su primer año en el cargo, la alcaldesa de Seattle, Jenny Durkan, se comprometió a construir mil pequeñas casas; tres años después, la ciudad tiene un poco más de 300 en total.
Así que, al ritmo actual de construcción de la ciudad, el personal del Low-Income Housing Institute declaró que la construcción de las casas de madera no es el mayor obstáculo para establecer las aldeas de casas diminutas. Más bien, obtener los permisos de construcción, completar la preparación del sitio e instalar las instalaciones de higiene, todo ello requiere más tiempo y esfuerzo. Y la financiación es el principal obstáculo, mencionó Lee.
Para 2021, el Concejo de la Ciudad de Seattle ha aprobado la financiación de tres aldeas de casas pequeñas más, lo que llevaría el número total de casas a unas 430.
Mosqueda no dijo que los refugios Pallet que recorrió fueran una panacea, sino que podrían ser considerados como parte de la mezcla de pequeñas casas financiadas. Dijo que el mayor problema es que Durkan no ha presionado lo suficiente para construir los campamentos.
"Creo que algunos de los obstáculos que surgen son movibles, y necesitamos el valor político para moverlos", agregó Mosqueda.
Una vocera de Durkan, Kamaria Hightower, escribió en un correo electrónico que la alcaldesa propuso en su presupuesto de 2021 trasladar a cientos de personas a hoteles, apartamentos y refugios interiores a largo plazo.
"Aunque la ubicación de estos programas sigue siendo el desafío más significativo, independientemente del tipo de refugio, la alcaldesa Durkan espera con interés trabajar con el concejo para involucrar a la comunidad e implementar estos planes durante el próximo año", mencionó Hightower.
Una cálida noche de sueño
A finales de noviembre, un equipo de Pallet vino a Portland para instalar los refugios en el campamento de Old Town. Esta semana, volvieron para ponerlos en los otros dos campamentos al este del río Willamette.
Las instalaciones de Portland ahora en marcha representan el mayor proyecto hasta la fecha en el noroeste del Pacífico.
En la primavera, la agencia de servicios para personas sin hogar de Portland abrió tres campamentos vallados en zonas ya bien utilizadas por campistas. Comenzaron con unas 30 tiendas cada una y con instalaciones higiénicas portátiles. Para el otoño, las tormentas de viento habían dañado algunas tiendas y, al acercarse el frío, había una necesidad urgente de mejorar el alojamiento, según Denis Theriault, coordinador de comunicaciones de la Joint Office of Homeless Services, una organización del condado y la ciudad que proporcionó fondos para los campamentos.
Joint Office señaló que la capacidad de la compañía para moverse rápidamente a la escala requerida les dio el trabajo.
En el campamento de Old Town esta semana, los tejados blancos inclinados y las paredes superiores de los refugios rectangulares ahora se levantan desde detrás de una valla coronada con alambre de púas.
Allí, la residente Brown ha sido capaz de mantenerse sobria después de años de una adicción a la heroína que contribuyó a su falta de vivienda. En el campamento, trabaja en una tienda que distribuye artículos donados y ayuda con otras tareas que deben realizarse.
Está agradecida por el refugio cálido que la ayuda a dormir más fácilmente mientras que otros aún se enfrentan a las noches frías sin calor. Espera mudarse a un apartamento en el nuevo año, dejando el espacio a alguien que ahora está en la calle.
"Estas casas de aquí; esperamos que ayuden a la gente en los años venideros", dijo Brown.
©2020 The Seattle Times.