WASHINGTON — El presidente electo, Joe Biden, planea dar prioridad a una mayor diversidad entre los jueces de los tribunales federales de la nación, marcando un cambio de la tendencia de Dondald Trump a designar mayormente a hombres blancos.
Aunque gran parte de la energía política reciente se centra en la Corte Suprema y en si se deben hacer cambios estructurales en ella, son los cientos de tribunales de distrito y de circuito inferiores los que tienen la última palabra en todos los casos, excepto en las varias docenas de casos que la corte más alta decide cada año.
Algunos senadores demócratas y grupos activistas liberales quieren que Biden utilice sus candidatos para que el tribunal federal históricamente formado por hombres blancos represente mejor a la población de Estados Unidos en una época en que la conducta inapropiada de la policía contra las minorías, la desigualdad racial en el sistema de justicia penal y las manifestaciones públicas de nacionalismo blanco han causado disturbios políticos.
Erinn Martin, consejera política del Lawyers’ Committee for Civil Rights Under Law, dijo que las minorías y las juezas aportan diferentes perspectivas a los casos de derechos civiles, como la discriminación en el empleo, el derecho al voto y las acciones de aplicación de ley.
Los jueces que reflejan una franja más amplia del país pueden infundir más confianza en el sistema judicial en esas comunidades, señaló Martin, al igual que los jueces que trabajaron como defensores públicos o activistas de derechos civiles en lugar de los caminos más tradicionales de fiscal y abogado de grandes empresas.
"Cuando hay personas que provienen de diversos orígenes (tal vez se criaron en un entorno de menores ingresos, o tal vez en un ambiente más diverso desde el punto de vista racial), tienen una perspectiva diferente en cuanto al impacto que sus casos y sus decisiones tendrán en la vida de las personas", explicó Martin.
Si bien los senadores de un estado tienen gran influencia en la recomendación de posibles candidatos judiciales a la Casa Blanca, la administración puede establecer un tono para el tipo de candidatos que un presidente tratará de designar.
Hay señales claras de que Biden hará de la raza, el género y los antecedentes profesionales una prioridad al llenar las vacantes en los tribunales federales de distrito y de circuito, aunque no haya hablado directamente sobre ese tema específico. Biden eligió a la senadora de California Kamala Harris (que es birracial) para ser la primera mujer vicepresidenta, y ambos contrataron equipos de comunicación formados exclusivamente por mujeres para cuando se hagan cargo de la Casa Blanca.
Biden, ex presidente del Comité Judicial del Senado, hizo que las primeras senadoras se unieran a ese panel en 1993, cuando él tenía el mazo.
Cuando se le preguntó acerca de los planes de Biden para los nominados a los tribunales inferiores, el vocero de la transición Jamal Brown declaró que el presidente electo defendió las confirmaciones de tres juezas del Tribunal Supremo (Sonia Sotomayor, Elena Kagan y la difunta Ruth Bader Ginsburg) y "remodeló el Comité Judicial del Senado para reflejar la diversidad y la amplitud de Estados Unidos".
"Como presidente, nominará a la primera mujer afroamericana al Tribunal Supremo, y nombrará a jueces que compartan su compromiso con el imperio de la ley, así como con la defensa de los derechos civiles individuales y las libertades civiles", señaló Brown.
Y el representante demócrata de Luisiana Cedric Richmond (el ex presidente del Congressional Black Caucus que será asesor principal del presidente y director de la White House Office of Public Engagement) ha dicho anteriormente que el patrón de Trump de nombramientos judiciales y para el gabinete estaba "tratando deliberadamente de blanquear el país".
De los casi 200 jueces de Trump nombrados para puestos vitalicios, el 85 por ciento fueron blancos y el 24 por ciento mujeres, según las estadísticas del grupo activista liberal Alliance For Justice. Eso hace que sus nombramientos sean los de menor diversidad racial desde la administración de George H.W. Bush.
En comparación, el presidente Barack Obama, con Biden como su vicepresidente, hizo que agregar diversidad a los tribunales federales fuera una prioridad en su proceso de selección judicial. De los más de 300 designados por Obama, el 64 por ciento eran blancos (el porcentaje más bajo de cualquier presidente) y el 42 por ciento eran mujeres, el más alto de cualquier presidente, según estadísticas de Alliance.
Eso hizo que Obama fuera el primer presidente que no eligió en su mayoría a hombres blancos, y a menudo se jactó de ese récord. Pero también señaló que la raza o la orientación sexual no era su único criterio, y que "cuando lanzas una red amplia, y consideras a toda la gente que está calificada, entonces vas a terminar con un tribunal que refleje a Estados Unidos".
El senador Cory Booker de Nueva Jersey, el primer hombre afroamericano en ser miembro del Comité Judicial del Senado, ha sido uno de los legisladores demócratas que más se han opuesto a la tendencia bajo Trump.
"El presidente Trump ha nominado a más de 50 individuos a los tribunales federales de apelaciones. ¿Estaba al tanto de que solo uno de esos nominados es hispano, y que ninguno es afroamericano?", cuestionó Booker a un nominado judicial el mes pasado en preguntas por escrito.
Los republicanos están presionando para confirmar a ese nominado, Thomas Kirsch (que es blanco) para el Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos del 7º Circuito, que escucha casos de Illinois, Indiana y Wisconsin y no tiene jueces de minorías.
"No conozco específicamente a todos los nominados judiciales del presidente Trump", respondió Kirsch. En una respuesta a otra pregunta de Booker, Kirsch estuvo de acuerdo en que la diversidad en el poder judicial es una meta importante.
Trump incluso admitió la importancia de la diversidad de experiencias de un juez al promocionar a su tercera nominada a la Corte Suprema, Amy Coney Barrett.
Barrett, declaró Trump, se convertiría en una de los dos únicos jueces nacidos y criados en el Sur y la única jueza actual sin título de las universidades de Harvard o Yale. Barrett también tiene un hijo con necesidades especiales y "haría historia como la primera madre de niños en edad escolar en prestar servicio en el Tribunal Supremo de Estados Unidos. Eso es bueno".
Los grupos activistas conservadores defienden el historial de Trump en materia de diversidad y alegan que los demócratas del Senado, pese a su discurso, se opusieron a los seleccionados de Trump pertenecientes a minorías y mujeres. Junto con Barrett, destacan algunas de las selecciones de Trump para tribunales de apelaciones: David Stras, nieto judío de sobrevivientes del Holocausto; Amul Thapar, el primer estadounidense de ascendencia sudasiática en el tribunal federal; Stephanos Bibas y Greg Katsas, hijos de inmigrantes griegos, y Don Willett, que creció viviendo en una casa rodante.
Los grupos activistas liberales indican que no hay decisiones judiciales particulares en las que esté claro que la raza o el sexo del juez causó un resultado particular porque es difícil separar los antecedentes del juez de su ideología legal o política.
Pero Alliance for Justice, People for the American Way y el Lawyers' Committee for Civil Rights Under Law señalan varios casos que ilustran dónde un tribunal federal más diverso podría haber marcado una diferencia.
En julio, dos jueces blancos del Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos para el Undécimo Circuito con sede en Atlanta, incluida la designada por Trump Elizabeth Branch, acordaron desestimar una demanda que acusaba a la estricta ley de identificación con fotografía de los votantes de Alabama de discriminar inconstitucionalmente a los votantes afroamericanos y latinos.
Un juez afroamericano del tribunal federal de distrito de Florida que fue designado para formar parte del panel de tres jueces del tribunal de apelaciones, Darrin Gayles, disintió en el caso, Greater Birmingham Ministries vs el secretario de estado de Alabama.
Gayles escribió que la mayoría aceptó como cierta la afirmación de un funcionario electoral del estado de Alabama de que la legislatura de dicho estado no tenía la intención de reprimir a los votantes minoritarios con la ley, "pese a los comentarios abiertamente racistas de los propios patrocinadores y defensores de la Ley de Identificación con Foto ".
"La opinión mayoritaria esencialmente argumenta que no deberíamos penalizar a los legisladores de Alabama por el pasado de Alabama, sino que deberíamos empezar de cero al revisar la Ley de Identificación con Fotografía. Pero esto no es lo que la ley nos ordena hacer", escribió Gayles. "La historia de Alabama de supresión de votantes es relevante aquí y proporciona una gran cantidad de pruebas directas y circunstanciales que deben ser consideradas en el juicio".
Y, en marzo, dos jueces designados por Trump para el Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos del 5º Circuito con sede en Nueva Orleans, Willett y Andrew Oldham, desestimaron una demanda por discriminación laboral de un hombre afroamericano bajo una ley federal que permite demandas de derechos civiles contra empleados del gobierno estatal.
La tercera jueza del panel, Jennifer Walker Elrod, nominada por George W. Bush, señaló en su desacuerdo que la decisión de la mayoría creó un nuevo y más alto umbral para que dichos empleados eviten que sus demandas sean desestimadas al principio de los procedimientos.
Hay muchos ejemplos de este tipo no solo entre los jueces de Trump, sino también entre jueces que se remontan a la historia del país, dijo Elliot Mincberg, un destacado miembro de People For the American Way que hace un seguimiento de las nominaciones judiciales.
"Y es una razón por la que pensamos que es tan importante que la administración de Biden se dedique no solo a la diversidad demográfica, sino también a la diversidad profesional, en la búsqueda de los nominados judiciales", señaló Mincberg.
Martin dijo que espera que Biden adopte un enfoque más parecido al del ex presidente demócrata Jimmy Carter, que nominó a más personas de color de las que realmente se reflejan en la población, lo que "ayudaría a compensar algunas de las brechas y el retroceso que hemos visto en los últimos cuatro años".
Cuánto pueda Biden cambiar el poder judicial federal pudiera depender en gran medida de los resultados de la segunda vuelta de las elecciones para los dos escaños del Senado de Georgia, que determinará si los republicanos o los demócratas controlan la cámara durante sus dos primeros años en la Casa Blanca.
Los republicanos retrasaron las confirmaciones judiciales cuando tuvieron el control de la cámara en los dos últimos años de la administración de Obama. Pero luego simplificaron el proceso de confirmación durante el mandato de Trump, lo que podría facilitar los esfuerzos demócratas para confirmar las elecciones de Biden si ganan la mayoría.
———
©2020 CQ-Roll Call, Inc., All Rights Reserved
Visit CQ Roll Call at www.rollcall.com
Distributed by Tribune Content Agency, LLC.