SEATTLE — Como muchos empresarios del estado de Washington, las hermanas Tara Espinoza y Sabrina Rinderle, propietarias de Queen Anne Dispatch en Seattle, no fueron tomadas por sorpresa ni desprevenidas para la segunda ronda de restricciones por el COVID-19 del gobernador Jay Inslee.
Desde las primeras restricciones en marzo, Espinoza y Rinderle han rediseñado en gran medida su negocio combinado entre boutique y servicios de correo. El personal está completamente entrenado en los protocolos de seguridad. Los pisos están marcados para la distancia social y la mezcla de inventario es más de "agarrar y salir".
Las finanzas no son buenas. Las ventas son una fracción de los niveles anteriores a marzo y esta vez no hay un préstamo del programa federal Payment Protection. Pero su arrendador está trabajando con ellas y, lo que es importante, los clientes ya no están en shock. A diferencia de marzo, cuando "nadie cruzaba las puertas", los clientes se sienten más "cómodos con las precauciones de seguridad", señaló Espinoza. "Ya saben qué esperar".
En todo Seattle y el estado, los empleadores, trabajadores y consumidores se están sumergiendo en la segunda ronda de restricciones mejor preparados en algunos aspectos de lo que estaban hace ocho meses.
Por supuesto, ya ha habido algunos retornos a las compras de pánico que siguieron a las primeras restricciones en marzo. Es probable que se produzca otra oleada de cierres y despidos, solo que esta vez es muy posible que no se produzcan los miles de millones de dólares en préstamos para pequeñas empresas que se produjeron con el primer cierre por el COVID-19, el aumento de las prestaciones por desempleo y otras ayudas federales, ni los millones de ayudas filantrópicas locales.
Pero, en otros aspectos, esta vez podría resultar menos grave para las empresas que han sobrevivido. Desde marzo, gran parte de la economía se ha adaptado al COVID-19. Los consumidores se han endurecido ante las nuevas realidades. Muchas empresas han ideado nuevas estrategias que, a pesar de las menores expectativas de ingresos y utilidades, podrían ayudar a los operadores a superar este cierre más reciente.
Los sistemas críticos, como las cadenas de suministro, también se han actualizado a medida que las empresas incorporan las lecciones y estrategias de la pandemia.
En el otro extremo del espectro de negocios de Queen Anne Dispatch está el gigante del comercio electrónico Amazon. También se ha adaptado, aunque a diferencia de muchas empresas, sus ventas se han disparado ya que más consumidores compran desde casa. Amazon ha invertido 7 mil 500 millones de dólares en su red de distribución desde principios de año, con la esperanza de evitar que se repita la confusión del principio de la pandemia para abastecer a los centros de distribución con suministros de limpieza y equipos de oficina en casa.
La compañía se enfrentó a una avalancha de críticas, ya que el consiguiente efecto dominó de los retrasos en los envíos repercutió en todo su ecosistema de terceros vendedores, y los empleados de los centros de distribución dijeron que temían contraer el COVID-19 en el trabajo.
Amazon reforzó las precauciones ante el COVID-19 en sus centros de distribución, contrató 250 mil trabajadores para satisfacer la creciente demanda de compras en línea y amplió los metros cuadrados de su infraestructura logística en un 50 por ciento, comentó el director financiero, Brian Olsavsky, durante la declaración de ingresos del tercer trimestre. A mediados del verano, la red de distribución de Amazon entregó casi dos tercios de los paquetes comprados en su sitio, en comparación con aproximadamente la mitad en 2019 y solo el 20 por ciento el año anterior.
Amazon fue "tomado por sorpresa" al principio de la pandemia, mencionó el consultor de comercio electrónico Rick Watson. "Ahora todo eso se ha disipado".
Las ventas de Amazon durante la pandemia se han disparado, triplicando sus utilidades en comparación con el año pasado, aunque la empresa afirma que gran parte de las ganancias se destinarán a los esfuerzos de la empresa para mantenerse un paso adelante tanto de la creciente demanda de la pandemia como de los nuevos riesgos para la salud en sus almacenes.
Muchos otros minoristas, desde Costco y Kroger hasta las tiendas de artículos para el hogar, también se están beneficiando de las redes de proveedores y los sistemas de distribución a prueba de pandemias.
Central Co-Op, que tiene un supermecado en Seattle y otro en Tacoma, no sólo ha visto mejoras entre sus grandes proveedores, sino que también ha ampliado su cadena de suministro para incluir a más pequeños vendedores locales. Como resultado, "no tenemos problemas de falta de existencias como" en marzo, dijo la directora ejecutiva, Catherine Willis Cleveland.
Algunos minoristas también han cambiado la forma de gestionar a los compradores ansiosos, y han sido más rápidos en imponer límites de compra por cliente en algunos artículos.
QFC, por ejemplo, ha "puesto proactivamente límites de producto en el papel higiénico, los pañuelos desechables, las toallitas limpiadoras y el cloro", comentó Tiffany Sanders, vocera de la oficina regional de QFC en Bellevue. "Tenemos muchos alimentos y otros productos en la cadena de suministro, pero queremos asegurarnos de que todo el mundo tenga acceso a ellos".
Como resultado, si bien las compras de pánico de productos esenciales como el papel higiénico y el desinfectante de manos volvió a dejar algunos estantes de tiendas de víveres temporalmente vacíos después de que las restricciones entraran en vigor el lunes por la noche, hasta ahora parecen ser más efímeras y esporádicas de lo que fueron en marzo.
"La vez anterior que el gobernador anunció las restricciones, al día siguiente, tuvimos gente haciendo cola afuera, pero esta vez, todo ha estado tan calmado que estoy a punto de aburrirme", reveló un empleado de un Safeway del área de Seattle que pidió no ser identificado. Safeway no respondió a las preguntas para este reportaje.
Las empresas también han perfeccionado sus protocolos de higiene y de restricciones de ocupación, con medidas como horarios especiales para personas mayores y sugerencias para que los clientes limiten el tamaño de sus expediciones de compras. "Recomendamos a las familias que intenten enviar solo a una persona de su hogar al súper", dijo Sanders de QFC.
Algunos minoristas han adoptado nuevas estrategias para temas controvertidos como los tapabocas. En Safeway, por ejemplo, a los clientes sin tapabocas se les ofrece ahora simplemente uno en lugar de preguntarles si tienen un padecimiento que les impida usarlo, dijo el empleado de Safeway. "Y eso funciona como nueve de cada diez veces", añadió el empleado. "No hemos tenido grandes arrebatos o escenas".
A otras industrias que se vieron sumidas en la confusión por los cierres en primavera se les permitió seguir trabajando en esta ronda.
Los constructores de casas armaron un alboroto a principios de este año cuando el estado ordenó cerrar temporalmente las obras. Miles de contratistas enviaron correos electrónicos a la oficina del gobernador solo en la última semana de marzo, pidiendo ser incluidos en la lista de negocios esenciales, según muestran los registros públicos. Las obras de construcción se reabrieron (con medidas de seguridad añadidas) después de una agresiva campaña de presión por parte de los grupos industriales.
Esas medidas han mantenido a los sitios de contrucción en actividad en la semana desde que Inslee anunció las recientes restricciones, que eximen a las obras de construcción.
En un sitio de construcción del constructor de Seattle David Coats, el fundador de NEST design + build, las adaptaciones prominentes de la pandemia incluyen tapabocas, indicadores de distanciamiento social y una estación portátil para lavarse las manos.
"Hemos construido todo tipo de cosas, pero nunca habíamos construido una pequeña estación de lavado exterior", coomentó Coats. "¿Cómo se va a drenar? ¿Cómo le llevas el agua? ¿Qué tipo de grifos es correcto usar?" Buscar equipo de protección también fue una molestia inicial, pero con esas curvas de aprendizaje superadas, agregó Coats, los protocolos del COVID-19 se han convertido en tan comunes que aburren.
Para muchas empresas, la pandemia ha obligado a modificar modelos de negocio completos.
En los últimos 10 meses, el fabricante de plástico Custom Edge, con sede en Lakewood, ha pasado de fabricar portafolletos para el ahora casi vacío campus de Microsoft en Redmond a producir una línea completa de equipos de protección COVID-19: mamparas, escudos de protección para supermercados y caretas de policarbonato.
La transición fue una necesidad, dijo el propietario Scott Felk. Las restricciones de la pandemia torpedearon sus contratos con edificios de oficinas y minoristas, incluyendo Nordstrom. En los primeros meses después de la pandemia, dijo Felk, su negocio "medio aguantó" con solo dos empleados en lugar de los 10 regulares mientras aprendía más sobre cómo competir en el nuevo mercado del COVID-19.
Debido a la demanda de equipos de protección, Custom Edge está en camino de terminar el año con aproximadamente el mismo volumen de ventas que en 2019, aseveró.
Molly Moon Neitzel, propietaria de la cadena de heladerías local que lleva su nombre, también cuenta con varias adaptaciones para la pandemia para ayudar a superar las nuevas restricciones.
Desde marzo, ha lanzado una operación de venta al por mayor, Molly Moon's se vende ahora en más de 120 locales regionales. También ha empezado a repartir helados, que ahora representan el 10 por ciento de las ventas totales, y está sacando un postre de dos y cuatro porciones adaptado a las reuniones más pequeñas que ha ordenado el gobernador.
También revivirá una tarjeta para perforar que permite a los clientes solidarios pagar por adelantado 11 helados por el precio de 10. Después del primer cierre, la venta de tarjetas cubrió dos meses de seguro médico para los 90 trabajadores que tuvo que despedir. No espera que las ventas de tarjetas sean tan altas esta vez, "pero creo que tendremos algún tipo de sacudida y eso será de ayuda", dijo Neitzel.
Aun así, Neitzel sabe que sus adaptaciones son solo una solución provisional. Incluso antes de las nuevas restricciones, los ingresos totales bajaron alrededor del 40 por ciento comparado con el año pasado, y sin ninguna mejora importante, espera quedarse sin dinero en cinco meses.
"Tengo hasta mayo para averiguar lo que voy a hacer", comentó Neitzel.
Esa es una preocupación muy común. Aunque es probable que algunos grandes actores, como Amazon o las grandes cadenas de supermercados, superen esta nueva ronda de restricciones, es un camino mucho menos seguro para las empresas más pequeñas, muchas de las cuales ya apenas se mantenían.
Incluso antes de que se anunciaran las nuevas restricciones, las estimaciones de la industria sugerían que el 35 por ciento de los restaurantes y el 49 por ciento de los hoteles del estado cerrarán permanentemente debido a la pandemia, reveló la Washington Hospitality Association (WHA). Pronósticos sombríos también esperan a muchos minoristas más pequeños así como a negocios, como los gimnasios, que deben cerrar completamente durante las restricciones del gobernador.
Esos escenarios se estarían desarrollando con solo una fracción de la ayuda gubernamental proporcionada a las empresas y sus trabajadores la primavera pasada.
El Congreso no ha extendido su anterior programa de préstamos para pequeñas empresas y mayor ayuda para desempleados. El viernes, el gobernador Inslee propuso un paquete de ayuda por valor de 135 millones de dólares, así como recortes en el impuesto de desempleo de las empresas, pero eso es muy poco para lo que la comunidad empresarial del estado enfrenta en pérdida total de ingresos.
Otras ayudas también se están agotando. En el primer cierre se vio cómo los esfuerzos filantrópicos privados complementaban la ayuda pública. Pero a medida que se acerca el décimo mes de la pandemia, algunas de esas iniciativas han terminado o han centrado sus esfuerzos en un subconjunto más pequeño de empresas.
"La fatiga de los donantes es real", señaló Lillian Sherman, directora ejecutiva de Pike Place Market Foundation, que ha dado casi 500 mil dólares a empresas de mercado para ayudarlas a lanzar nuevos productos y hacer la transición a la entrega a domicilio.
Amazon, que desde marzo ha canalizado millones de dólares en donaciones caritativas a las escuelas de Seattle y a las organizaciones que atienden a las personas afectadas por la pérdida de empleo, sigue ofreciendo renta gratuita a los inquilinos empresariales en los edificios de su propiedad. Pero su Neighborhood Small Business Relief Fund de 11 millones de dólares y un programa de corta duración para ayudar a los restaurantes a aumentar la entrega de alimentos están cerrados.
Entre marzo y mayo, Ellen Kuwana, el dínamo de una sola mujer detrás del esfuerzo de ayuda para la pandemia We Got This Seattle, había recaudado casi 60 mil dólares para comprar comida de los restaurantes locales para alimentar a los trabajadores de atención médica de primera línea. La asistencia ayudó a que al menos un restaurante se mantuviera al día con la renta, dijo.
Pero a medida que la pandemia se extiende, el ritmo de las donaciones ha disminuido, según muestran sus registros de acceso público. En lo que va del mes de noviembre, solo tres personas han donado un total de 80 dólares.
Kuwana está exhausta, dijo. "Dormía cuatro horas por noche y corría como una loca", dijo sobre los primeros meses. Se está preparando para reiniciar la coordinación de las donaciones para esta ronda de encierro, pero, señaló, "voy a tener que ser mucho más selectiva esta vez".
Incluso los negocios que han logrado adaptarse afirman que no han encontrado necesariamente un nuevo equilibrio. Quizá estén más preparados para soportar las realidades actuales de la pandemia de lo que estaban en marzo, pero incluso un pequeño contratiempo puede amenazar el precario nuevo equilibrio.
Desde la pandemia, "somos una compañía más pequeña de la que éramos, en cuanto a personal", detalló Felk. "¿Y qué va a pasar después, cuando todas las mamparas de protección desparezcan? ¿Volverán nuestros otros clientes?"
Moon lo resume: "Una pandemia es mala para los negocios".
– Este texto fue traducido por Kreativa Inc.