WASHINGTON – Ante la escasez de farmacéuticos, las farmacias de todo el país están urgiendo a la gente a pactar citas para recibir vacunas contra el COVID-19 en vez de acudir a los establecimientos, aun cuando la administración de Joe Biden promueve la vacunación como una acción clave para acabar con la pandemia y se apoya en las farmacias como sus principales proveedores de las vacunas.
Entre la temporada de gripe y la prisa por las vacunas contra el COVID-19, tanto las farmacias de vecindarios como las grandes cadenas están experimentando en algunos lugares un exceso de demanda. La escasez de mano de obra podría representar un obstáculo adicional para la vacunación a medida en que aumentan los contagios.
Husein Ghrouf, un farmacéutico de 31 años, dijo que trabajaba más de 80 horas a la semana en su tienda CVS en la ciudad de Nueva York antes de renunciar al trabajo en octubre debido al agotamiento.
"Ahora mismo, todas las farmacias están rechazando a la gente que llega por el refuerzo y les dicen que mejor pidan cita. Antes, nunca fue así", dijo Ghrouf. "Pero ahora sí, porque no se tiene ayuda extra. ... Lo que están haciendo es cargar de trabajo al personal normal".
Las exigencias son tan grandes que Ghrouf presionó a un ejecutivo regional a visitar su tienda para que diera a los farmacéuticos descansos para comer e ir al baño.
"Es tan abrumadora la cantidad de trabajo y la poca ayuda, que ni siquiera se puede ir al baño", dijo.
CVS, que recientemente anunció que cerraría alrededor del 10 por ciento de las farmacias, planea contratar a 20 mil personas más, incluyendo algunos farmacéuticos o técnicos de farmacia, dijo Mike DeAngelis, director de comunicaciones corporativas de la compañía, en una declaración a CQ Roll Call.
DeAngelis dijo que CVS también está implementando descansos más consistentes.
"Si bien nuestros farmacéuticos siempre han tenido la posibilidad de tomar descansos, hemos comenzado el proceso de añadir un tiempo de descanso diario preprogramado para crear una pausa diaria previsible y consistente", dijo DeAngelis.
Las citas crean barreras
En Bristol, Connecticut, la madre de Shirley Marsh, de 72 años, no pudo recibir el refuerzo contra el COVID-19 tras pactar cita la semana pasada.
La madre de Marsh, una viuda que vive sola, pensó que había hecho todo lo posible para prepararse, yendo a la farmacia el día anterior y abasteciéndose de víveres en caso de que tuviera efectos secundarios.
Pero a la hora de la cita, un farmacéutico le dijo que su nombre no fue registrado correctamente. Pese a que tenía su tarjeta de vacunación del mismo lugar, el farmacéutico le dijo que lo intentara de nuevo por Internet y que volviera otro día.
"Pensé que harían todo lo posible para no rechazar a alguien que te dice: 'quiero vacunarme'", dijo Marsh.
Las barreras sugieren que las flexibilidades autorizadas por el Congreso en las pandemias mediante la legislación de emergencia conocida como Ley PREP podrían no ser suficientes.
La Ley de Preparación de la Población y de las Emergencias permitía a los técnicos de farmacia administrar vacunas y a los farmacéuticos administrar algunos medicamentos independientemente de una receta médica.
Las farmacias han asumido un papel todavía más importante en la distribución de vacunas desde que la administración Biden decidió cerrar los sitios masivos y distanciarse de la ayuda de la Guardia Nacional y de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA), cuyo personal fue desplegado recientemente para ayudar tras la devastación de los tornados en el sur y el medio oeste.
La Asociación Nacional de Cadenas de Farmacias (NACDS), que representa a las cadenas farmacéuticas nacionales, incluida CVS, estima que dos de cada tres inyecciones se aplican en una farmacia.
El grupo reconoció las preocupaciones laborales.
"Estamos en medio de una pandemia mundial", dijo Sara Roszak, vicepresidenta de la NACDS. "La demanda está en niveles históricos".
Y el 70 por ciento de los farmacéuticos tiene dificultades para cubrir los puestos de trabajo, según una encuesta de la National Community Pharmacists Association de noviembre.
Ghrouf atribuye la escasez de farmacéuticos a lo que considera una baja remuneración (dijo que obtuvo un aumento del uno por ciento y dos bonos de 300 dólares durante la pandemia) y al agotamiento. Muchos de sus amigos o antiguos colegas buscaron la baja médica o simplemente dejaron las farmacias por agotamiento.
"Nos cargaron de trabajo sin compartir realmente los beneficios en términos de ayuda extra", dijo Ghrouf.
El estrés de los farmacéuticos puede tener un impacto real en las personas y en la tasa de vacunación nacional.
"Tienen que adecuar los recursos a las necesidades", dijo Marsh. "No pueden limitarse a lanzar un mensaje como: 'vacúnate. Es superimportante'... y luego rechazar a la gente".
Entre el 25 y el 75 por ciento de las citas están disponibles en las grandes farmacias del país, según la NACDS. Pero esto varía mucho de una comunidad a otra y las esperas parecen ser cada vez más comunes.
En la mayoría de las farmacias independientes, se tarda una o dos semanas en conseguir una cita para la vacuna, explicó Kurt Proctor, vicepresidente de iniciativas estratégicas de la Asociación Nacional de Farmacéuticos Comunitarios.
El gobierno de Biden está llamando a los estadounidenses a recibir el refuerzo lo antes posible, y expertos en salud pública instan a las personas no vacunadas a que prácticamente corran a vacunarse. Hasta el lunes, el 28 por ciento de la población estadounidense seguía sin vacunarse y apenas el 26.6 por ciento de todos los adultos había recibido la vacuna de refuerzo.
Tana Kaefer, farmacéutica de Richmond, Virginia, dijo que las citas ayudan a su pequeña farmacia de propiedad local a no desperdiciar el suministro de vacunas, ya que cada frasco contiene un número determinado de dosis.
"La gente acude a la farmacia todo el tiempo... y lleva a que se agotan rápidamente", dijo.
No siempre ha sido así. A principios de año, cuando era nueva la campaña de vacunación contra el COVID-19, la farmacia de Kaefer contaba con muchos voluntarios para ayudar a distribuir las vacunas a cualquier persona que entrara de la calle. Los farmacéuticos hacían horas extras y los voluntarios ayudaban a atender las salas de espera y las filas de vacunación.
Ahora puede ser complicado dotar de todo el personal a las clínicas de vacunación.
"Al principio de la pandemia... todos decían: 'Tenemos que vacunar a tanta gente como sea posible y estamos dispuestos a hacer todo esto', pero ahora ya no es lo mismo", dijo.
Muchos de los centros de vacunación que el gobierno de Biden estableció en las comunidades marginadas al principio de la campaña de vacunación han cerrado. Las farmacias que ampliaron el horario para vacunar a sus comunidades han intentado restablecer el horario normal.
"Para mucha gente de las comunidades conformadas por minorías se ha vuelto un desafío encontrar el tiempo y el acceso para poder ir a vacunarse", dijo la médica Alice Chen, asesora principal de Made to Save, una organización que ayuda a aumentar el acceso a las vacunas contra el COVID-19.
Para atender las carencias, grupos como Made to Save o la Black Equity Coalition empezaron a abrir centros de vacunación emergentes los fines de semana en comunidades donde es baja la tasa de vacunación.
Por ejemplo, Made to Save está trabajando con el Proyecto Vida Digna, una organización de Texas, que está organizando un evento navideño con vacunas contra el COVID-19, servicios de inmigración y juegos navideños. La Black Equity Coalition está organizando eventos de "vacunas en la tienda" en las barberías de Pittsburgh.
Los eventos que combinan información con oportunidades de vacunación son cada vez más comunes.
"Estamos sorprendidos por algunas de las desatenciones que estamos viendo", dijo la consultora de la Black Equity Coalition, Ayanna King. "Esa es parte de la razón por la que estamos tan ocupados ahora mismo".